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Este síntoma de depresión pasa desapercibido pero millones de personas lo tienen

Salud

Por: pijamasurf - 08/25/2017

¿Alguna vez has mirado hacia tu pasado y presenciado un paisaje nublado y poco estimulante?

La depresión está de moda. Quizá como sociedad hemos tomado las suficientes malas decisiones como para colocarnos en un punto de la historia en el que la sociedad actual es más propensa que nunca a diversos males psicológicos, entre ellos la depresión. Pero si bien existen evidencias que todos asociamos con "estar deprimido", hay también un síntoma que de acuerdo con estudios recientes tiene buenas probabilidades de indicar un cierto nivel de este padecimiento. 

Básicamente se trata de proyectar un escenario difícil, poco estimulante, hacia el pasado. En lugar de regocijarte, como muchas veces ocurre, con los "buenos viejos tiempos", la depresión puede nublar tu mirada retrospectiva y hacerte contemplar tu vida hacia atrás como un paisaje deprimente.

Una investigación realizada por las universidades de Portsmouth en Inglaterra y la Heine Universitat de Dusseldorf analizó a 100 estudiantes que padecen depresión media o alta, y se les pidió que se imaginaran a sí mismos en escenarios que resultaran en episodios negativos y positivos; así, detectaron una correlación entre el grado de depresión y lo que se conoce como "prejuicio de retrospectiva". Cabe mencionar que este último término se refiere a "un sesgo cognitivo que sucede cuando, una vez que se sabe lo que ha ocurrido, se tiende a modificar el recuerdo de la opinión previa a que sucedieran los hechos, en favor del resultado final".

Al respecto, el doctor Hartmut Blank de la Universidad de Portsmouth, dice: 

La depresión no está únicamente asociada a percibir el mundo de forma negativa, a ti mismo y el futuro, sino que ahora sabemos que también tiene que ver con mirar con negatividad igualmente el pasado. Todos somos susceptibles al prejuicio de retrospectiva, pero éste adquiere una faceta muy específica cuando se asocia a depresión. Mientras que las personas que no padecen depresión tienden a mostrar un prejuicio de retrospectiva por aquellos eventos positivos y no por los malos, las personas deprimidas muestran un patrón contrario. 

En pocas palabras, si acumulas una serie de malos recuerdos en torno a experiencias pasadas, en los que crees que pudiste haber actuado de forma distinta para obtener diferentes resultados, es muy probable que estés bailando con ese indeseable ser actualmente llamado depresión. 

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Por: pijamasurf - 08/25/2017

¿Quieres causar una buena primera impresión? Tomar en cuenta tus emociones y las de la otra persona puede ser la mejor vía para lograrlo

Conocer las emociones y saberse manejar en ellas es, sin duda, una cualidad que no muchos poseen. Aunque parezca extraño, muchas personas viven sus propias emociones con desdén o, en otro sentido, las limitan a ámbitos muy específicos como el amor o la amistad, sin darse cuenta de que las emociones se encuentran presentes en todo momento: lo mismo en el trabajo que al estar en la calle o cuando hacemos las tareas más inocuas.

En este sentido, conocer a alguien por primera vez es una de esas circunstancias en donde creemos que nuestras emociones se encuentran más o menos apartadas o al menos bajo control. En una entrevista laboral, por ejemplo, creemos que todo es profesional y serio; o, cuando coincidimos con una mujer o un hombre en una fiesta, igualmente asumimos un rol en donde queremos creer que todo está predispuesto: los intercambios, las conductas, las respuestas…

Pero no es así. Y muchas veces, cuando el encuentro no resulta en lo que queremos o suponíamos, se debe al efecto de nuestras emociones, a nuestro desconocimiento de la forma como operan en nuestra vida y, en última instancia, a cierto tipo de traición por parte de ellas.

A continuación compartimos cinco sencillas técnicas de inteligencia emocional que invitan a tomar en cuenta esas emociones que se encuentran en un primer encuentro con alguien y que inciden sobre éste. Considerarlas es el primer paso para aprovecharlas a nuestro favor.

 

Demuestra entusiasmo genuino por el encuentro

Quizá no hay nada que halague tanto a una persona como darse cuenta de que recibe el aprecio, la consideración o el respeto de otro, incluso si se trata de la primera vez que ambos entran en contacto. Una sonrisa amable, gestos de cortesía o la manifestación expresa de tu alegría por conocer a alguien pueden ser de las mejores formas de romper las barreras que suelen rodear el encuentro con un desconocido que tiene la posibilidad de adquirir importancia en tu vida.

 

Ofrece un elogio

Todos tenemos algo en lo cual destacamos. Si observas con atención y sabes escuchar, seguramente lo notarás en la persona a quien conoces: desde su estilo para vestir hasta su experiencia o los conocimientos que posee. Los elogios, además, pueden tener el efecto de aligerar una situación o volver amable a quien se encuentra tenso.

 

Recurre a las preguntas abiertas

La conversación ha tenido fama de ser un arte, y quizá esto se vuelve más evidente cuando estamos con alguien que recién conocimos y con quien parece que no tenemos de nada de qué hablar. Con todo, avivar una conversación es más o menos sencillo, pues a fin de cuentas somos seres formados doblemente por la compañía y el lenguaje, lo cual es una forma de decir que hablar es otra de nuestras necesidades básicas. Cuando una plática amenace con irse a pique y convertirse en monólogo, formula preguntas cuya respuesta sea necesariamente abierta: ¿Qué te pareció?, ¿Cómo llegaste a eso?, ¿Qué aprendiste de esa situación?, ¿Qué fue lo que más te gusto de vivir esa experiencia?, etcétera.

 

Encuentra las coincidencias

Cuando nos sentimos conectados con otros, todo fluye mejor. Puede ser que esa persona a quien acabas de conocer también se ejercite con regularidad, o quizá le guste un autor a quien tú también has leído, o hayan visto ambos una misma película… Sea un hábito, un interés, un gusto o una cualidad, es muy probable que encuentres un rasgo afín que te permita ahondar en ese vínculo que apenas comienza.

 

Llama a la persona por su nombre cuando te despidas (¡y procura no olvidarlo!)

Recordar el nombre de otra persona es una de las estrategias más sencillas para propiciar la cercanía y, sin embargo, es una de las menos practicadas. Secreta o abiertamente, a todos nos complace que un desconocido recuerde nuestro nombre incluso si lo escuchó una sola vez, y, en sentido opuesto, nos decepciona un poco que nos pidan volver a decirlo. Procura poner atención cuando alguien se presente con su nombre y emplea alguna técnica para recordarlo: asócialo mentalmente con un personaje famoso o una persona a quien conozcas bien (un familiar, por ejemplo), o repítelo cuando recién lo hayas escuchado.

 

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