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Así son las fotos en Instagram de personas con depresión (ESTUDIO)

Salud

Por: pijamasurf - 08/15/2017

El estado de nuestra mente se refleja en todo lo que hacemos

Aunque a veces no lo consideremos de esta manera, todo lo que hacemos (o dejamos de hacer) es reflejo de lo que llevamos en nuestra mente. La manera en que vestimos, las palabras que usamos, los lugares que frecuentamos, las personas con quienes pasamos nuestros días… todo ello es una una expresión del estado de nuestra mente y del tipo de pensamientos e ideas con los que entendemos y vivimos la realidad.

En este sentido, el uso que damos a las redes sociales no es la excepción. Además, tomando en cuenta el tiempo que dedicamos a éstas, resulta admisible pensar que también ahí vertimos lo que llevamos dentro de nosotros.

Recientemente, un par de investigadores de las universidades de Vermont y Harvard realizaron un estudio en el que cruzaron las imágenes que las personas comparten en Instagram y, por otro lado, su salud mental.

Chris Danforth y Andrew Reece, los responsables de la investigación, analizaron casi 44 mil fotografías de 166 personas, 77 de las cuales habían sido diagnosticadas previamente con depresión. Con la ayuda de un programa, los investigadores buscaron patrones y elementos que pudieran considerarse comunes o constantes en las imágenes.

De acuerdo con los resultados obtenidos, las personas con síntomas de depresión tienden a compartir fotografías en tonos oscuros, grises o azules; asimismo, predominan las imágenes de rostros pero en soledad, sin que en la captura se aprecien más personas. Por último, se observó también una elevada preferencia por el filtro “Inkwell”, el cual convierte la fotografía a blanco y negro (los individuos que no habían sido diagnosticados con depresión usaron más el filtro “Valencia”, que otorga cierta calidez soleada a las fotografías).

Al aplicar esta herramienta y metodología a otras imágenes, los investigadores lograron identificar a las personas con depresión a través de sus fotografías en un 70% de los casos. Comparado con otros estudios, se encontró que los médicos consiguen diagnosticar correctamente la depresión tan sólo cuatro de cada 10 veces.

A partir de esta investigación podríamos pensar también en el lugar que damos actualmente a emociones como la tristeza, el dolor, la frustración: en una época en que el imperativo de “estar bien” es tan presente, quizá estemos canalizando esa negatividad propia de la vida a los medios menos adecuados para entender esos estados.

 

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Salud

Por: pijamasurf - 08/15/2017

¿Quieres causar una buena primera impresión? Tomar en cuenta tus emociones y las de la otra persona puede ser la mejor vía para lograrlo

Conocer las emociones y saberse manejar en ellas es, sin duda, una cualidad que no muchos poseen. Aunque parezca extraño, muchas personas viven sus propias emociones con desdén o, en otro sentido, las limitan a ámbitos muy específicos como el amor o la amistad, sin darse cuenta de que las emociones se encuentran presentes en todo momento: lo mismo en el trabajo que al estar en la calle o cuando hacemos las tareas más inocuas.

En este sentido, conocer a alguien por primera vez es una de esas circunstancias en donde creemos que nuestras emociones se encuentran más o menos apartadas o al menos bajo control. En una entrevista laboral, por ejemplo, creemos que todo es profesional y serio; o, cuando coincidimos con una mujer o un hombre en una fiesta, igualmente asumimos un rol en donde queremos creer que todo está predispuesto: los intercambios, las conductas, las respuestas…

Pero no es así. Y muchas veces, cuando el encuentro no resulta en lo que queremos o suponíamos, se debe al efecto de nuestras emociones, a nuestro desconocimiento de la forma como operan en nuestra vida y, en última instancia, a cierto tipo de traición por parte de ellas.

A continuación compartimos cinco sencillas técnicas de inteligencia emocional que invitan a tomar en cuenta esas emociones que se encuentran en un primer encuentro con alguien y que inciden sobre éste. Considerarlas es el primer paso para aprovecharlas a nuestro favor.

 

Demuestra entusiasmo genuino por el encuentro

Quizá no hay nada que halague tanto a una persona como darse cuenta de que recibe el aprecio, la consideración o el respeto de otro, incluso si se trata de la primera vez que ambos entran en contacto. Una sonrisa amable, gestos de cortesía o la manifestación expresa de tu alegría por conocer a alguien pueden ser de las mejores formas de romper las barreras que suelen rodear el encuentro con un desconocido que tiene la posibilidad de adquirir importancia en tu vida.

 

Ofrece un elogio

Todos tenemos algo en lo cual destacamos. Si observas con atención y sabes escuchar, seguramente lo notarás en la persona a quien conoces: desde su estilo para vestir hasta su experiencia o los conocimientos que posee. Los elogios, además, pueden tener el efecto de aligerar una situación o volver amable a quien se encuentra tenso.

 

Recurre a las preguntas abiertas

La conversación ha tenido fama de ser un arte, y quizá esto se vuelve más evidente cuando estamos con alguien que recién conocimos y con quien parece que no tenemos de nada de qué hablar. Con todo, avivar una conversación es más o menos sencillo, pues a fin de cuentas somos seres formados doblemente por la compañía y el lenguaje, lo cual es una forma de decir que hablar es otra de nuestras necesidades básicas. Cuando una plática amenace con irse a pique y convertirse en monólogo, formula preguntas cuya respuesta sea necesariamente abierta: ¿Qué te pareció?, ¿Cómo llegaste a eso?, ¿Qué aprendiste de esa situación?, ¿Qué fue lo que más te gusto de vivir esa experiencia?, etcétera.

 

Encuentra las coincidencias

Cuando nos sentimos conectados con otros, todo fluye mejor. Puede ser que esa persona a quien acabas de conocer también se ejercite con regularidad, o quizá le guste un autor a quien tú también has leído, o hayan visto ambos una misma película… Sea un hábito, un interés, un gusto o una cualidad, es muy probable que encuentres un rasgo afín que te permita ahondar en ese vínculo que apenas comienza.

 

Llama a la persona por su nombre cuando te despidas (¡y procura no olvidarlo!)

Recordar el nombre de otra persona es una de las estrategias más sencillas para propiciar la cercanía y, sin embargo, es una de las menos practicadas. Secreta o abiertamente, a todos nos complace que un desconocido recuerde nuestro nombre incluso si lo escuchó una sola vez, y, en sentido opuesto, nos decepciona un poco que nos pidan volver a decirlo. Procura poner atención cuando alguien se presente con su nombre y emplea alguna técnica para recordarlo: asócialo mentalmente con un personaje famoso o una persona a quien conozcas bien (un familiar, por ejemplo), o repítelo cuando recién lo hayas escuchado.

 

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