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Comilona es ya un referente gastronómico de la Ciudad de México

El sábado pasado tuvo lugar la octava edición de Comilona, gastronómico itinerante que cada vez se consolida más como un referente culinario de la Ciudad de México, en especial por el cuidado puesto en la “curaduría” de las empresas emergentes y cooperativas que, con sede en la capital mexicana, contribuyen a enriquecer el menú de los sabores y experiencias disponibles para nuestro paladar.

Este año, Comilona se celebró en la emblemática colonia Juárez, en la casona ubicada en el número 30 de la calle General Prim y la cual, después de su recuperación reciente, ha acogido exposiciones artísticas y otros eventos públicos.

Entre las propuestas gastronómicas de Comilona 2017 destacaron las tlayudas con insectos de Huaje Gourmet, las sliders de Hops & Burgers y los postres y panes de Dulce Oficio. Cabe mencionar que este año el reconocimiento al mejor expositor fue compartido por dos participantes: los deliciosos tacos ahumados de Tizne Tacomotora y los chocolates de Metro Cacao.

La comida estuvo maridada con cerveza Bohemia en sus ya conocidas variedades clara y oscura, su variedad Weizen (cada vez más asentada en el paladar mexicano) y su variedad IPA, de reciente introducción en el mercado, sin olvidar las dos variedades de Tempus (Dorada y Doble Malta), diversidad y calidad que fue la compañía inmejorable de esta jornada dedicada al placer de los sentidos.

Comer, beber, disfrutar y compartir son verbos fundamentales de la existencia, y no cabe duda de que todo ello puede hacerse, y de la mejor manera, en Comilona.

Esperamos con ansia la novena edición del festival.

 

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¿Acaso las "to-do list" realmente funcionan? La ciencia tiene la respuesta

Buena Vida

Por: PijamaSurf - 07/24/2017

Menciona el psicólogo EJ Masicampo que la tranquilidad que brindan puede ser tramposa, ya que da la noción de estar cumpliendo con las tareas a realizar, sin hacerlo realmente

La organización es una de las cualidades más solicitadas en cualquier empleo. Ser organizado implica tener la capacidad de identificar y analizar prioridades, desarrollar planes para alcanzar objetivos a corto, mediano y largo plazo, así como prevenir o enfrentar eficazmente imprevistos y retos. Si bien el ser humano posee de manera innata estas cualidades, parecería que es cuestión de poner en práctica una serie de herramientas que faciliten la incidencia diaria de esta habilidad.

Una de las herramientas más utilizadas en el desarrollo de la organización es la agenda con una lista de tareas o deberes a realizar en el día, en la semana y en el mes. En los últimos años se ha promovido esta práctica como una herramienta que organiza los objetivos a corto, mediano y largo plazo. Sin embargo, ¿cuántas veces no hemos realizado la lista y no logramos cumplir con todas las actividades? Es en esos momentos que los científicos se cuestionan si la to-do list en verdad funciona.

Las agendas con las to-do lists surgieron en Brooklyn, en donde el diseñador Ryder Carroll afirmó que usar imágenes y mapas mentales ayuda a organizar el caos en las mentes de pacientes con TDA-H. A partir de ahí, un grupo de científicos comenzó a indagar al respecto: ¿acaso es realmente productivo plasmar los objetivos diarios, semanales y mensuales en un calendario mediante una lista con colores y símbolos?

La data científica concuerda respecto al impacto positivo de tener un diario (o tan sólo escribir los pensamientos en una página), ya que esto ayuda a mantener en equilibrio a la mente para llevar a cabo una serie de actividades, por lo que un diario con formas visuales más gráficas puede proveer beneficios en procesos cognitivos como la memoria. De hecho, para el neurocientífico Daniel Levitin, las to-do lists son una especie de apoyo cuando la mente consciente se satura con más de tres actividades simultáneas. Además reducen la incidencia del efecto Zeigarnik, el cual se basa en recordar con mayor facilidad las tareas incompletas; es decir, las listas de las cosas por hacer disminuyen la intrusión de pensamientos angustiosos sobre las tareas que aún faltan por realizar.

Sin embargo, el psicólogo EJ Masicampo menciona que la tranquilidad que brindan puede ser tramposa, ya que da la noción de estar cumpliendo con las tareas a realizar, sin hacerlo realmente. De alguna manera puede ser una pérdida de tiempo, facilitando la divagación y procrastinación mental. Estos son períodos de inactividad que pueden ser esenciales en la productividad de una acción, pues un papel blanco fomenta expandir el campo visual y la imaginación, y quizá no es lo que se está buscando en ese momento del día.

Masicampo concluye que las to-do lists pueden ser eficientes si se cumplen y consiguen mantener la motivación en el día a día; de lo contrario, puede tratarse de pequeñas trampas que promuevan un autoconcepto desorganizado e incompetente.