*

X
Comilona es ya un referente gastronómico de la Ciudad de México

El sábado pasado tuvo lugar la octava edición de Comilona, gastronómico itinerante que cada vez se consolida más como un referente culinario de la Ciudad de México, en especial por el cuidado puesto en la “curaduría” de las empresas emergentes y cooperativas que, con sede en la capital mexicana, contribuyen a enriquecer el menú de los sabores y experiencias disponibles para nuestro paladar.

Este año, Comilona se celebró en la emblemática colonia Juárez, en la casona ubicada en el número 30 de la calle General Prim y la cual, después de su recuperación reciente, ha acogido exposiciones artísticas y otros eventos públicos.

Entre las propuestas gastronómicas de Comilona 2017 destacaron las tlayudas con insectos de Huaje Gourmet, las sliders de Hops & Burgers y los postres y panes de Dulce Oficio. Cabe mencionar que este año el reconocimiento al mejor expositor fue compartido por dos participantes: los deliciosos tacos ahumados de Tizne Tacomotora y los chocolates de Metro Cacao.

La comida estuvo maridada con cerveza Bohemia en sus ya conocidas variedades clara y oscura, su variedad Weizen (cada vez más asentada en el paladar mexicano) y su variedad IPA, de reciente introducción en el mercado, sin olvidar las dos variedades de Tempus (Dorada y Doble Malta), diversidad y calidad que fue la compañía inmejorable de esta jornada dedicada al placer de los sentidos.

Comer, beber, disfrutar y compartir son verbos fundamentales de la existencia, y no cabe duda de que todo ello puede hacerse, y de la mejor manera, en Comilona.

Esperamos con ansia la novena edición del festival.

 

Sigue a Comilona en Facebook e Instagram

5 verdades de la vida difíciles de aceptar (pero liberadoras cuando por fin las entiendes)

Buena Vida

Por: pijamasurf - 07/24/2017

Vivir puede parecer un misterio, pero sólo porque dejamos de tomar conciencia de nuestra propia vida

La vida no es sencilla, entre otras razones, por la multitud de circunstancias que determinan su estado. En cierta forma, todo influye para encontrarnos en este presente, y no sólo desde el primer instante de nuestra existencia, sino quizá podría decirse que incluso con muchísima antelación al minuto de nuestro nacimiento. Y así con todo y con todos. La existencia es esa conjunción preciosa de probabilidades que nos trajo hasta este momento –de ahí, entre otras razones, su complejidad.

Con todo, existe un puñado de verdades que hace, si no más sencilla la existencia, sí al menos más comprensible. Vivir puede parecer un misterio, pero sólo porque dejamos de tomar conciencia de nuestra propia vida. Ignoramos de dónde provenimos, el punto adonde queremos llegar, las circunstancias que potencian u obstaculizan nuestros esfuerzos…

A continuación compartimos cinco situaciones que vale la pena tener en cuenta para vivir, no para hacerlo todo más sencillo, pero quizá sí más significativo.

 

· Las personas se van

Toda persona tiene su propio camino. A veces, por ventura, coincidimos con algunas con quienes encontramos amor, afecto, compañía, felicidad, apoyo… y aunque el lazo tejido con ellas puede llegar a ser muy fuerte, eso no significa que, en cierto momento, esos mismos caminos no se aparten. Las personas se van, cambian de residencia, a veces pasa que su tiempo está tomado por otras ocupaciones… las personas mueren.

“Dejar ir” a una persona es quizá uno de los aprendizajes más arduos de la vida, pero cuando entendemos que así es, que ninguna relación es para siempre, entonces, paradójicamente, podemos amar mejor, disfrutar más del amor, sin angustias ni preocupaciones vanas, entregados de lleno a los frutos de nuestro tiempo con los otros.

 

· Tienes que aprender a cuidarte: nadie más lo hará por ti

Entre los muchos efectos que la infancia deja en nuestra formación como personas, sin duda uno de los más extendidos es el de la poca conciencia que tenemos del “cuidado de sí”. La fuerte influencia del cuidado familiar dejó a muchas personas con cierta dificultad para cuidarse a sí mismas o, dicho de otro modo, con el hábito mental y conductual de esperar que alguien más cuide de ellos. Tu cuerpo, tu futuro, tu integridad, el estado de tu vida: todo ello es tu responsabilidad, inalienable e intransferible. Nadie más que tú puede tomar la decisión de comer saludablemente, de ahorrar dinero, de acudir al médico cuando es necesario, de no tomar decisiones capaces de dañar el curso de tu existencia, de cultivar tu mente y cuidar de tu bienestar psíquico. Nadie más que tú puede cuidar de tu propia vida.

 

· No hay recompensa sin esfuerzo

Especialmente en nuestra época, existe cierta inclinación a creer en los logros inmediatos y avasalladores. Hasta hace unos años, por ejemplo, parecían comunes las historias de personas a quienes les había bastado desarrollar una app para volverse millonarias. Lo cierto, sin embargo, es que en prácticamente todo el curso de la historia sólo el esfuerzo sostenido, persistente, conduce a la consecución de nuestros objetivos. La planta que estaba a nuestro cuidado y que abandonamos, termina por morir: así también con los proyectos que emprendemos y no sostenemos con el esfuerzo de la continuidad.

 

· No hay vida sin dolor

La muerte, la enfermedad, la decepción, la tristeza, el desamor, la pérdida: todo ello es parte de la vida, y quien afirme lo contrario está mintiendo, y de la peor manera. Son realidades que, tarde o temprano, se presentan en toda existencia, imposibles de eludir. Nuestros seres más queridos morirán, nosotros mismos enfermaremos, habrá quien deje de amarnos… y eso a su vez nos causará dolor, pena, sufrimiento. ¿Y podría ser de otra manera? ¿De verdad quisiéramos que fuera de otra manera? En cierta forma, el dolor es necesario para depurar la quintaesencia de la vida, su sustancia más preciosa. El secreto, en todo caso, es no sufrir vanamente, no sufrir sin razón ni a lo tonto. No sufrir porque sí.  

 

· La vida tiene un difícil punto de equilibrio entre permanecer y dejar fluir

Como sabemos, la vida es cambio. Esa es su esencia. “En el cosmos no hay lugar que esté a salvo del cambio”, escribió alguna vez Carl Sagan. Por otro lado, no obstante, parte importante de la naturaleza del hombre está basada en la permanencia, en la voluntad de pausar por un instante esa transformación que no cesa. Vivir, en cierto sentido, implica encontrar el equilibrio en esa contradicción: entender que nada de lo que creemos saber sobre la realidad es permanente, pero, por otro lado, conocer eso dentro de nosotros mismos que define lo que somos y la manera en que vivimos. Navegar el río de la vida, pero atentos siempre al cauce por donde transitamos.

 

¿Qué te parece? ¿Cuál agregarías tú? No dejes de compartirnos tu opinión en la sección de comentarios de esta nota o a través de nuestras redes sociales.

 

También en Pijama Surf: ¿Quieres un cambio de vida pero no te atreves? Estas 3 preguntas resolverán tus dudas

Imágenes: Yeaaah! Studio