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Esta es la razón científica por la que miras a personas atractivas frente a tu pareja

Ciencia

Por: Pijama Surf - 07/02/2017

La atracción hacia otros puede ser incómoda si ignoras a tu pareja, pero mirar por pocos segundos a alguien que atrae es enteramente normal, según estudios

El momento incómodo en que tu pareja mira atontadamente a alguien frente a ti, estés o no en una relación monógama, ha sido vivido por prácticamente todos. Es aún más incómodo si tu pareja deja de prestarte atención enteramente; por un lado te relajas y crees que es normal, y bueno, según la ciencia, así es.

Según diversos estudios nuestro lado más primitivo, el más prístino de todos, es el animal, y en este nivel estamos programados, como todos los animales, para preservar la especie. De acuerdo con varias investigaciones, esta es precisamente la razón por la que (sobre todo en tu etapa reproductiva) te sentirás atraído por muchas más personas, además de tu pareja, aunque estés en una relación monógama.

Tan se trata de nuestro lado más animal que un estudio del 2013 reveló que lo que más registra una mujer al ver a un hombre que le resulta atractivo es su cuerpo (prefiriendo una mayor masa corporal, como una especie de búsqueda de fortaleza); por su parte, los hombres se fijan más en las mujeres curvilíneas (en una búsqueda inconsciente de mayor fertilidad).

Otras investigaciones del 2014 señalan que nos gusta ver la belleza, y simplemente algunos no pueden evitarlo, es una especie de “vacío de conciencia” por unos segundos. Ahora, de acuerdo con la psicóloga Michele Barton, la diferencia yace en la línea entre mirar y quedarse mirando (staring); también, lo que puede ser sumamente ofensivo es ignorar a tu pareja luego de más de 8 segundos. Finalmente, según la ciencia, este es también el tiempo que nos toma darnos cuenta de si alguien es atractivo o no.

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El antecesor del LSD provocó una epidemia que acabó con 40 mil personas

Ciencia

Por: PijamaSurf - 07/02/2017

Desde el siglo IX en Europa Central, hasta 1960 en Etiopía, el cornezuelo fue el responsable de propagar el ergotismo (del francés "ergot", que quiere decir "espolón", como sinónimo del hongo)

El ácido lisérgico, uno de los componentes fundamentales de alcaloides del cornezuelo de centeno y de la dietilamida de ácido lisérgico (LSD, por sus siglas en inglés), se caracteriza por provocar visiones, pesadillas y una enfermedad similar a la peste: el ergotismo. Fue, de hecho, causante de 60 mil muertes en la Castilla de la Edad Media. 

Esta comunidad española, en su momento la potencia económica de Europa, solía ser la principal productora de cereales en la península ibérica. Entre los productos más consumidos por el vulgo debido a su económico precio se encontraba el centeno, del cual surgían unas pequeñas protuberancias llamadas cornezuelos que se desarrollaban en sus espigas. Se trataba de unos hongos de colores blanquecinos y eventualmente negroazulados, los cuales provocaron una epidemia que se comparó con la peste por el alto costo de vidas que produjo, así como por la prolongación temporal con la que impactó en la población. Desde el siglo IX en Europa Central, hasta 1960 en Etiopía, el cornezuelo fue el responsable de propagar el ergotismo –del francés ergot, que quiere decir “espolón”, como sinónimo del hongo.

El ergotismo empezó causando gangrena tanto en las patas como en las colas de los animales, reduciendo la producción de leche e incrementando la tasa de muerte de los mismos; después, los humanos que consumían el cornezuelo a través del pan de centeno solían ser víctimas no sólo de gangrena, quemazón y dolores en las extremidades sino también de alucinaciones, convulsiones y trastornos de la personalidad. En su momento, de hecho, se acusó a los afectados de hechicería, pues las alteraciones mentales eran vistas como prácticas del Diablo, así como de sufrir algún castigo divino debido a los ardores del “fuego sagrado”. Al ergotismo se le llamó también y por consecuencia “el fuego de San Antonio”, pues en 1093 un noble del sureste francés, Gaston de la Valloire, fundó con su hijo Girondo la orden de los Hermanos Hospitalarios de San Antonio. Ahí, en estos hôpitaux des démembrés (hospital de los desemembrados), se curaba a los enfermos de ergotismo y se exhibía como ofrenda los brazos, manos, pies y piernas que se habían amputado. 

Estos hospitales fueron un éxito pues no solían alimentar a los afectados con pan de centeno (sino con pan de trigo), por lo que la incidencia de enfermos se redujo considerablemente. Entre otros menjurjes para reducir los síntomas del ergotismo estuvo el “agua de San Antonio” (una mezcla de manteca de cerdo que se untaba en las heridas), así como el “vino de San Antonio” (elaborado con vides cultivadas y fermentado en reliquias del santo). Pero no fue sino hasta 800 años más tarde –en el siglo XVII– que el médico francés Thuillier relacionó el cornezuelo del centeno con el ergotismo; desgraciadamente, en 1926 hubo otra epidemia en los Montes Urales, en la antigua Unión Soviética, y en 1960 en Etiopía. Ahora sólo queda preguntarse: ¿es este el efecto tan temido del LSD?