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Conoce por qué algunas personas siempre llegan tarde

Ciencia

Por: Pijama Surf - 07/30/2017

Los impuntuales suelen compartir la siguiente característica de la personalidad

Como con todas las personas en la vida, y puesto que ninguno somos perfectos, todos hacemos concesiones como un gesto básico de tolerancia respecto a los defectos de los otros, con el fin de alcanzar relaciones armónicas.

Ciertamente, hay de defectos a defectos, y algunos francamente intolerables; uno de los más molestos y al que muchos se enfrentan es la impuntualidad ajena. Quizá conoces a alguien con quien tienes que tener altas concesiones en este rubro.

Pero, ¿por qué hay personas que, simplemente, siempre llegan tarde? Las razones, naturalmente, pueden ser de distinta índole y van desde motivos culturales y de educación hasta falta de interés y otros, pero en la lista de ingredientes, según un estudio dirigido por  Jeff Conte de la Universidad de San Diego, existe otro factor que pocas veces se ha tomado en cuenta: el hecho de que tenemos un reloj biológico.

Así como hay individuos que son más nocturnos que diurnos, también existen cualidades de la personalidad asociadas a rasgos creativos, reflexivos y de exploración, que tienden más a ser impuntuales, simplemente porque su naturaleza los lleva más a procrastinar en comparación con los de tipo A, clasificados por Conte, y que embonan más en cualidades como personas ambiciosas, competitivas o calculadoras.

Ahora, también hay elementos culturales (analizados en la misma investigación) que están haciéndonos sociedades más distraídas, como el multitasking. Y si bien llegar tarde siempre será una desconsideración con los demás, el factor del reloj biológico bien podría ser otro motivo para amar y tolerar a los eternos impuntuales.

La mayoría nos consideramos “moralmente superiores”, según la ciencia

Ciencia

Por: Pijama Surf - 07/30/2017

Un estudio de la Universidad de Londres apunta a que solemos considerarnos superiores en muchos ámbitos, pero mayormente en el moral

Si todos tomásemos en cuenta que nuestros sentidos nos engañan, que sólo percibimos un pedazo o ángulo de la realidad, quizá seríamos menos severos en juzgar a los demás, y dudaríamos aún más de nuestra propia autopercepción.

La autoestima es imprescindible para gozar de salud mental, pero en una época que nos invita al narcisismo desenfrenado, al individualismo, ¿qué tan realistas somos al juzgarnos a nosotros mismos?.

Un reciente estudio hecho por dos académicos de la Universidad de Londres, Ben Tappin y Ryan McKay, arroja interesantísimos resultados. Aparentemente, tenemos propensión a pensar bien de nosotros mismos (quizá como un mecanismo de defensa) pero ello se exacerba particularmente en lo que se refiere a asuntos morales, al menos según los resultados de esta investigación.

Este fenómeno se llama en inglés self-enhancement, algo así como autopromoción, y se refiere a una especie de "autoinflación" en lo que relativo a nuestras cualidades personales respecto a los otros.

Los académicos observaron que en cuestiones como inteligencia, ambición, amabilidad y modestia, la mayoría de los participantes se calificaron como mejores respecto al promedio de la gente. Pero este autoelogio se acentuó en lo concerniente a cualidades morales, como una especie de ilusión.

Los científicos desconocen exactamente las causas, pero no se trata de un tema menor, ya que la “superioridad moral” está vinculada a extremismos políticos, intolerancia y hasta violencia.

Otros estudios de 2001 "sugirieron que, debido a una especie de delirio general de grandeza, la gente tiende a pensar que conoce mucho mejor a una persona de lo que esa persona se conoce a sí misma y que todo lo que hacen lo hacen por una razón banal". Ello explicaría el fenómeno conocido como percepción asimétrica (illusion of asymmetric insight).

Curiosamente, somos nosotros mismos los que mejor conocemos nuestros actos, pero quizá, en una especie de maquiavelismo ubicuo, creemos que nuestras mejores intenciones podrían ser más valiosas que nuestros propios actos. Los motivos podrían ser muchos, pero lo que es un hecho es que considerarte moralmente superior a los otros es un fenómeno que frena la empatía y comprensión del mundo.