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3 plantas ayurveda que ayudan a rejuvenecer y restaurar el balance según tu tipo de cuerpo

Buena Vida

Por: PijamaSurf - 07/19/2017

Existen algunas plantas medicinales que ayudan a rejuvenecer y restaurar el balance sintético de cada uno de los tipos, vata, pitta y kapha

De acuerdo con la medicina ayurvédica, cada individuo posee un tipo de constitución corporal único conocido como prakriti, el cual requiere del equilibrio para alcanzar la mayor capacidad de salud y armonía en la vida. Existen en total tres tipos de cuerpos con necesidades sistémicas y energéticas únicas en términos de dieta y estilos de vida: vata, de complexión delgada y del elemento aire; pitta, de complexión media y del elemento fuego; y kapha, de complexión grande y del elemento agua/tierra. Cuando se satisfacen estas necesidades, la persona es sencillamente saludable, está feliz, en balance y con aspiraciones; de lo contrario, se encuentra fuera de equilibrio y experimenta enfermedades, estrés y caos.

Esto quiere decir que cada tipo de cuerpo requiere de alimentos diferentes. Por ejemplo, el tipo vata tiende a tener metabolismo y mente rápida, por lo que los aceites, que son pesados y densos, ayudarán física y energéticamente a contrarrestar el elemento de aire y calmar al sistema nervioso; por el contrario, los alimentos cargados con especias estimulan y tienden a incrementar la tendencia hacia la ansiedad y el estrés de este tipo. Por otro lado, los tipos pitta y kapha se desequilibran con los aceites y potencian su bienestar mediante especias y picantes, así como frutas y verduras.

Sin embargo, existen algunas plantas medicinales que ayudan a rejuvenecer y restaurar el balance sintético de cada uno de los tres tipos, las cuales te compartimos a continuación:

Gotu Kola

Esta planta ayuda a crear equilibrio mental, reparando y restaurando los axones cerebrales que se encargan de transmitir señales nerviosas a lo largo del cuerpo y el cerebro. Esto quiere decir que es un excelente ansiolítico, reduciendo síntomas como el insomnio, la angustia y el estrés. En cambio, ayuda a estimular las emociones de manera centrada y positiva, fortaleciendo tanto el IQ como la creatividad y la calma.

Shilajit

Ayuda a crear equilibrio entre mente y cuerpo. Es un remedio ancestral usado en el Himalaya, la India y otros países asiáticos. De hecho, suele conocerse como un tónico rico en minerales peculiares y únicos de la tierra. Esta sustancia negrusca contiene un amplio espectro de minerales que actualmente se dilapidan en las tierras modernas, por lo que sólo se consiguen mediante el cultivo. En consecuencia, el shilajit es benéfico principalmente para el tipo de cuerpo apegado al elemento tierra.

Ghee

También conocido como Ojas, esta “esencia de la vida” restaura, rejuvenece y equilibra tanto el cuerpo como la mente. Los doctores indios creen que el ser humano nació con cierta cantidad de Ojas, por lo que se posee la capacidad de restaurar, fortalecer y generar equilibrio entre la mente, el cuerpo y el espíritu. Por esta razón, consumir esta planta medicinal mejora la salud mediante la nutrición de las doshas. Además el ghee es un poderoso bálsamo para el tracto digestivo, el cual es responsable de la producción de numerosos neurotransmisores –como la dopamina y la serotonina.

5 verdades de la vida difíciles de aceptar (pero liberadoras cuando por fin las entiendes)

Buena Vida

Por: pijamasurf - 07/19/2017

Vivir puede parecer un misterio, pero sólo porque dejamos de tomar conciencia de nuestra propia vida

La vida no es sencilla, entre otras razones, por la multitud de circunstancias que determinan su estado. En cierta forma, todo influye para encontrarnos en este presente, y no sólo desde el primer instante de nuestra existencia, sino quizá podría decirse que incluso con muchísima antelación al minuto de nuestro nacimiento. Y así con todo y con todos. La existencia es esa conjunción preciosa de probabilidades que nos trajo hasta este momento –de ahí, entre otras razones, su complejidad.

Con todo, existe un puñado de verdades que hace, si no más sencilla la existencia, sí al menos más comprensible. Vivir puede parecer un misterio, pero sólo porque dejamos de tomar conciencia de nuestra propia vida. Ignoramos de dónde provenimos, el punto adonde queremos llegar, las circunstancias que potencian u obstaculizan nuestros esfuerzos…

A continuación compartimos cinco situaciones que vale la pena tener en cuenta para vivir, no para hacerlo todo más sencillo, pero quizá sí más significativo.

 

· Las personas se van

Toda persona tiene su propio camino. A veces, por ventura, coincidimos con algunas con quienes encontramos amor, afecto, compañía, felicidad, apoyo… y aunque el lazo tejido con ellas puede llegar a ser muy fuerte, eso no significa que, en cierto momento, esos mismos caminos no se aparten. Las personas se van, cambian de residencia, a veces pasa que su tiempo está tomado por otras ocupaciones… las personas mueren.

“Dejar ir” a una persona es quizá uno de los aprendizajes más arduos de la vida, pero cuando entendemos que así es, que ninguna relación es para siempre, entonces, paradójicamente, podemos amar mejor, disfrutar más del amor, sin angustias ni preocupaciones vanas, entregados de lleno a los frutos de nuestro tiempo con los otros.

 

· Tienes que aprender a cuidarte: nadie más lo hará por ti

Entre los muchos efectos que la infancia deja en nuestra formación como personas, sin duda uno de los más extendidos es el de la poca conciencia que tenemos del “cuidado de sí”. La fuerte influencia del cuidado familiar dejó a muchas personas con cierta dificultad para cuidarse a sí mismas o, dicho de otro modo, con el hábito mental y conductual de esperar que alguien más cuide de ellos. Tu cuerpo, tu futuro, tu integridad, el estado de tu vida: todo ello es tu responsabilidad, inalienable e intransferible. Nadie más que tú puede tomar la decisión de comer saludablemente, de ahorrar dinero, de acudir al médico cuando es necesario, de no tomar decisiones capaces de dañar el curso de tu existencia, de cultivar tu mente y cuidar de tu bienestar psíquico. Nadie más que tú puede cuidar de tu propia vida.

 

· No hay recompensa sin esfuerzo

Especialmente en nuestra época, existe cierta inclinación a creer en los logros inmediatos y avasalladores. Hasta hace unos años, por ejemplo, parecían comunes las historias de personas a quienes les había bastado desarrollar una app para volverse millonarias. Lo cierto, sin embargo, es que en prácticamente todo el curso de la historia sólo el esfuerzo sostenido, persistente, conduce a la consecución de nuestros objetivos. La planta que estaba a nuestro cuidado y que abandonamos, termina por morir: así también con los proyectos que emprendemos y no sostenemos con el esfuerzo de la continuidad.

 

· No hay vida sin dolor

La muerte, la enfermedad, la decepción, la tristeza, el desamor, la pérdida: todo ello es parte de la vida, y quien afirme lo contrario está mintiendo, y de la peor manera. Son realidades que, tarde o temprano, se presentan en toda existencia, imposibles de eludir. Nuestros seres más queridos morirán, nosotros mismos enfermaremos, habrá quien deje de amarnos… y eso a su vez nos causará dolor, pena, sufrimiento. ¿Y podría ser de otra manera? ¿De verdad quisiéramos que fuera de otra manera? En cierta forma, el dolor es necesario para depurar la quintaesencia de la vida, su sustancia más preciosa. El secreto, en todo caso, es no sufrir vanamente, no sufrir sin razón ni a lo tonto. No sufrir porque sí.  

 

· La vida tiene un difícil punto de equilibrio entre permanecer y dejar fluir

Como sabemos, la vida es cambio. Esa es su esencia. “En el cosmos no hay lugar que esté a salvo del cambio”, escribió alguna vez Carl Sagan. Por otro lado, no obstante, parte importante de la naturaleza del hombre está basada en la permanencia, en la voluntad de pausar por un instante esa transformación que no cesa. Vivir, en cierto sentido, implica encontrar el equilibrio en esa contradicción: entender que nada de lo que creemos saber sobre la realidad es permanente, pero, por otro lado, conocer eso dentro de nosotros mismos que define lo que somos y la manera en que vivimos. Navegar el río de la vida, pero atentos siempre al cauce por donde transitamos.

 

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Imágenes: Yeaaah! Studio