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2 aspectos que hacen al cerebro de un psicópata distinto al del resto

Ciencia

Por: Pijama Surf - 07/26/2017

Más allá del aspecto emocional, el cerebro de un psicópata verdaderamente envía distintas señales eléctricas

Los psicópatas han sido protagonistas durante años en la literatura, cine y artes en general. Y en el terreno científico también han suscitado durante años un interés especial.

¿Qué es lo que hace a un psicópata? Han sido analizados aspectos como la falta de amor y atención en la infancia, la poca autoestima, la nula o precaria empatía, y a nivel cerebral también se han hecho numerosos estudios al respecto.

Quizá lo que genere tanto interés en la psicopatía es el asombro que nos causa que una persona se vuelva completamente ajena al dolor del otro, a la humanidad del otro; podría parecer que la empatía es uno de los rasgos que más nos acerca a lo verdaderamente humano, lo que nos hace reconocernos como especie.

Un estudio reciente de la Universidad de Harvard, luego de hacer rastreos cerebrales a más de 49 pacientes diagnosticados con psicopatía en un hospital psiquiátrico, reveló que verdaderamente existe una anomalía en el cerebro de un psicópata, y se trata de una conexión más débil entre la corteza prefrontal media ventral y el estriado.

Lo anterior resulta en que los psicópatas registran una mucho mayor actividad en la parte del cerebro asociada a la recompensa, y de ello se desprende que se enfoquen mucho más en la recompensa inmediata (de manera obsesiva) y no piensen, o acaso ni registren, las consecuencias de sus actos a mediano y largo plazo.

Esta misma área es la que se enciende en personas con obsesiones compulsivas como comer, aunque en los psicópatas ocurre en muchas más decisiones que en las concernientes a un solo tópico: la clave para ellos es la recompensa como valor primordial a nivel cerebral.

Esta investigación es muy relevante, ya que más allá de la falta de sentimientos atribuida a este tipo de personas y al tratamiento de la enfermedad enfocado en desórdenes emocionales, revela que verdaderamente existe una anomalía cerebral que puede tratarse, y estudiarse, desde otro ángulo, uno más humano, quizá.

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Vicios que obstaculizan tu éxito (según el padre de la neurociencia)

Ciencia

Por: pijamasurf - 07/26/2017

Se ha dicho frecuentemente que el talento no lo es todo, y bajo la sabiduría de la neurociencia, Santiago Ramón y Cajal recomendó esto

Santiago Ramón y Cajal es considerado el padre la neurociencia y ganó el Nobel de Medicina por ello. Sus estudios merecieron que por primera vez se aludiese a una “doctrina de la neurona”, y entre sus aportes tenemos algunas publicaciones sobre el comportamiento humano desde una perspectiva del estudio de la mente.

En 1897 publicó un libro que continúa siendo pertinente hasta nuestra época, ya que evoca vicios de la personalidad que se repiten como patrones atemporales en las personas talentosas que nunca llegan a aportar al mundo exterior.

En su libro Consejos para un joven investigador, desmenuza las actitudes o creencias que podrían aniquilar tu talento. A grandes rasgos, Ramón y Cajal apunta a que, si bien es necesario soñar, ahondar, imaginar, debes pasar del estado soñador al realista-soñador. Aquí algunos aspectos retomados al respecto por The Independent.

 

Contempladores

Muchas personas que no llegan a desarrollar su talento son contempladores profesionales. Y lo anterior tiene su belleza, pero se perderán de las bondades de aportar su semilla. Son personas, que, literalmente, contemplan la hermosura de la naturaleza y la estudian; de las ideas, de las creaciones; aprecian en demasía, pero su estado suele quedarse sólo en esta parte. Su consejo es que debes tomar dirección, salir de lo puramente abstracto.

 

Eruditos empedernidos

Al respecto, nos dice que está bien muy interesarnos por numerosos temas, pero, también es necesario que profundices en algunos tópicos para avanzar en proyectos de investigación o de creación. Los eruditos empedernidos suelen desarrollar grandes discursos (y ego), pero sólo eso:

Discuten de todo –desparramando y abusando de su intelecto entusiasta. Este hombre indolente de la ciencia ignora un simple y muy humano hecho… Parecen sólo vagamente conscientes de que la erudición guarda poco valor cuando no refleja un avance en la preparación y los resultados de la persona. Los bibliófilos están más concentrados en proyectar una imagen de genios.

 

Megalómanos

Tienen un ego enorme y creen que, dada su inteligencia, el éxito vendrá pronto. Sin embargo, tienen poca perseverancia. Podría decirse que son más soñadores que talentosos, incluso, aunque su talento podría ser mucho.

 

Adictos a sus instrumentos

Los instrumentos (hoy los gadgets, por ejemplo) pueden ser muy útiles, pero generar obsesión por las herramientas puede hacer que pierdas de vista tus objetivos; dominar tus instrumentos es importante, pero no debes olvidar que son sólo eso, un vehículo.

 

Inadaptado social

Decía Bertrand Russell que hay personas más gregarias y otras menos gregarias. Las personas que suelen tener intereses científicos o artísticos disfrutan más de la soledad que otros, pero una cosa es disfrutar la soledad y otra es el aisalmiento o la incapacidad de trabajar en equipo. Siempre, en cualquier proyecto, necesitarás desarrollar habilidades sociales para llevarlo a cabo.

 

Teóricos

Muchas personas gustan de analizar todo, formular incesantes teorías, y ello podría ser útil, pero sólo hasta cierto punto:

Básicamente, el teórico es una persona perezosa actuando como una diligente. Inconscientemente obedece la ley del mínimo esfuerzo por que es más fácil construir una teoría que hallar fenómenos.

Las teorías van y vienen pero la información obtenida permanece. Las teorías nos abandonan pero la información nos defiende. Ella es nuestro verdadero recurso, nuestro verdadero estado, nuestro mejor linaje. En el eterno cambio de las cosas, sólo la información nos salva del deterioro del tiempo y del olvido o la injusticia del hombre. Arriesgar todo en el éxito de una idea es olvidar que cada 15 o 20 años las teorías son revisadas o reemplazadas.