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¿Por qué deberíamos comenzar a usar principios neurocientíficos en el arte?

Arte

Por: PijamaSurf - 06/24/2017

La idea de intensificar la experiencia del arte mediante los recursos del cerebro tiene el fin de “transformar la vida de las personas, y entre otras cosas, ayudar a expandir y enriquecer sus perspectivas del mundo y de ellos mismos”

Parecería que el arte y la ciencia son dos prácticas contrarias entre sí, independientes y autónomas como agua y aceite. Sin embargo, el Peabody Essex Museum –PEM– en Salem, Massachusetts, ha demostrado que la neurociencia tiene la clave para maximizar la experiencia del arte. 

Al contratar a Tedi Asher, una investigadora de neurociencias, para incorporar la experiencia del arte desde una premisa científica, el PEM ha empezado a promover numerosas exposiciones creando una atmósfera multisensorial, con estaciones táctiles, narrativas orales e infográficos, para incorporar ideas de la ciencia del cerebro en el arte. 

La iniciativa neurocientífica del PEM comenzó al tratar de reunir diferentes intereses de un mismo espectro amplio. En palabras de Dan Monroe, director ejecutivo del PEM y CEO:

Un día, este pensamiento muy, muy sencillo, me conmovió, que todos los museos de arte crearan experiencias artísticas –de eso se trata una exhibición, de eso se tratan los programas– y todas esas experiencias son creadas en nuestro cerebro. Obviamente, hay un mundo ahí afuera, pero estamos tomando información del mundo, y entonces lo interpretamos y procesamos.

De modo que para crear e intensificar nuevas experiencias artísticas es importante entender cómo funciona el cerebro. 

La idea de intensificar la experiencia del arte mediante los recursos del cerebro tiene el fin de “transformar la vida de las personas, y entre otras cosas, ayudar a expandir y enriquecer sus perspectivas del mundo y de ellos mismos”. De esta manera, existe la posibilidad de incorporar la investigación acerca de cómo el cerebro trabaja en torno al diseño de una exposición artística.

Para Monroe se trata de un reto: ¿cómo lograr que la mente de un visitante se expanda en el espacio y tiempo mediante las sensaciones dentro de una galería? Utiliza ejemplos básicos, como introducir aromas a canela, clavo y pimienta en la entrada de la exposición Asia en Ámsterdam: La cultura del lujo en la edad de oro. No obstante, esto no es suficiente, pues se requiere ir a la raíz del funcionamiento cerebral: los neurotransmisores. 

De acuerdo con Asher, doctora en el Harvard Medical School’s Biological and Biomedical Sciences Program, la posición con la que uno recibe el estímulo visual –como una pintura– es capaz de influir en los procesos mentales como la creatividad, la memoria y la experiencia emocional:

Quería dar un paso hacia atrás del ámbito de la ciencia, de la investigación misma, para relacionarme a un nivel más emocional con la experiencia humana y encontrar una manera para aplicar mi conocimiento y mis habilidades en el reino de la ciencia de las experiencias individuales en el mundo.

Usar las ideas neurociencias como herramientas de comunicación artísticas libera la eterna batalla entre las artes y la ciencia, convirtiendo a los contrincantes en dos herramientas de mutuo apoyo para una mejor experiencia vivencial y existencial. Utilizar la neurociencia para no sólo contrastar el color y las formas de una pintura, sino también promover experiencias personales del pasado con las asociaciones que causan la atracción hacia la pintura. 

Pero para lograrlo, explica Asher, es importante tomar en consideración, primero que nada, que el individuo no alcance niveles de estrés que deriven en trauma, y segundo, contemplar que el exceso de estímulos podría abrumar a la mente. Es así que surgió una “limpiadora visual” y un “espacio de descomprensión” para ayudar a aligerar el consumo de estímulos artísticos, reduciendo el impacto negativo de la sobrecarga mental. 

“El arte es fundamental para nuestra identidad como seres humanos. Hemos creado arte como especie en los últimos 70 mil años”, explica Monroe, por lo que es indispensable asegurarse de que “la experiencia del arte sea tan gratificante, relevante, significativa e impactante como sea posible”.

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La cómica desesperanza de ‘Maquinaria Panamericana’

Arte

Por: Lalo Ortega - 06/24/2017

Un relato de ironía sobre el México contemporáneo, pero alejado de la sátira que usualmente se hace de nuestra realidad

“La función de la prensa es confortar a los afligidos y afligir a los acomodados”: Mr. Dooley.

Esta máxima de la sátira fue acuñada, atinadamente, por el protagonista ficticio de un cartón publicado cotidianamente en los años de transición entre los siglos XIX y XX. Mr. Dooley, personaje creado por el humorista y escritor Finley Peter Dunne, no sólo condensa el propósito del género (que trasciende su aplicación periodística para adaptarse a diversos medios más) sino que invita a la persona común a preguntarse quiénes, en esa afirmación, son los afligidos y quiénes son los acomodados.

“¡Ahora sí se cayó el sistema!”, se lee en el tagline del póster promocional de Maquinaria Panamericana (Joaquín del Paso, 2016), una clara alusión a las elecciones federales de México de 1988, marcadas por el supuesto fallo de cómputo en la contabilización de los votos, y las resultantes acusaciones de fraude electoral.

Pero a la película, por lo menos en la superficie, le atañe menos el panorama amplio del país y, en vez de ello, se concentra en una tragedia empresarial. El primer largometraje de Joaquín del Paso sigue al negocio homónimo de máquinas de construcción, luego de que su presidente fallece súbitamente en las instalaciones. Tras el suceso, la compañía queda condenada a la quiebra, y sus empleados a la calle.

En medio del caos, viene la transición de poder y la revelación de irregularidades impunes. En el último intento de los empleados por salvar la compañía y sus destinos, se exponen la falta de liderazgo, corrupción, grillas y burocracia endémicas, y quizá hasta entonces inadvertidas, de Maquinaria Panamericana. Todo como un típico día en la prensa mexicana, ya incapaz de confortar afligidos y afligir acomodados.

Este microcosmos empresarial nace de un lugar personal para Joaquín del Paso (se trata también de un homenaje al negocio de su abuelo y padre), pero sus personajes sin duda llenan los arquetipos de la loca realidad macrosocial de México. La excelente cinematografía, aquí a cargo de Fredrik Olsson, inmortaliza el más inquietante de los simbolismos de nuestra sociedad cuando ésta, carente de dirección y sumida en el caos, le otorga un renovado y antitético propósito a sus máquinas de construcción.

Todo aquel que haya percibido el día a día de México como un extravagante sueño, sin duda experimentará una fascinante sensación de déjà vu con Maquinaria Panamericana, un filme que nos enfrenta con la maquinaria inoperante de una nación desprovista de proyecto. Pero, en esta sátira, ¿quién es el afligido y quién el acomodado? ¿Es el estado actual culpa de un paternalismo impotente al que nos aferramos desesperados, o culpa de nuestra propia incapacidad de construir?

Por lo menos, queda disfrutar del efecto mínimo: reír para no llorar.

 

Maquinaria Panamericana se proyecta en el Cine Tonalá de la Ciudad de México como parte del ciclo #MásCineMexicano, iniciativa para impulsar la distribución de producciones nacionales independientes. Estará en la cartelera durante todo el mes de junio; puedes consultar las fechas y horarios de su proyección en este enlace.

 

Twitter del autor: @Lalo_OrtegaRios

Del mismo autor en Pijama Surf: ‘Plaza de la soledad’: las mujeres que preferimos ignorar