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Las 4 experiencias transpersonales que provoca el LSD en psicoanálisis

AlterCultura

Por: PijamaSurf - 06/29/2017

El LSD es un “catalizador de los procesos mentales que activa material inconsciente proveniente de diversos niveles profundos de la personalidad"

Más que un psicoactivo, el ácido lisérgico –LSD, por sus siglas en inglés– fue en un inicio una herramienta de investigación en torno al “modelo de la psicosis”. Se trataba de una sustancia capaz de producir cambios profundos en el funcionamiento mental de un individuo; se decía incluso que al imitar los síntomas de la esquizofrenia, sería útil para el estudio de este trastorno y tipo de personalidad. No obstante, ese no era el único fin terapéutico del LSD en las sesiones psicológicas y psiquiátricas en la década de los 60. 

De acuerdo con el psicólogo trascendental Stanislav Grof, el LSD produce una reacción “sumamente específica, en función de la personalidad del sujeto”. Él explica que más allá de tan sólo causar una “psicosis tóxica”, es un:

catalizador de los procesos mentales que activa material inconsciente proveniente de diversos niveles profundos de la personalidad. Muchos de los fenómenos observados durante estas sesiones podían ser entendidos en términos psicológicos y psicodinámicos y tenían una estructura bastante similar a la de los sueños.

Es decir, en las psicoterapias esta sustancia era usada como un amplificador de los procesos bioquímicos y fisiológicos del cerebro. 

A lo largo de su investigación, Grof identificó que el LSD facilita la emergencia de cierto material del inconsciente de distintos niveles de la personalidad, el cual se bosquejaba en cuatro tendencias empíricas: 

 

Experiencias abstractas o estéticas

Representan el nivel más sensorial y superficial, pues “no revelan el inconsciente del sujeto ni tienen significación psicodinámica alguna”. Según Grof, los aspectos primordiales de estas experiencias son “la estimulación química de los órganos sensoriales y reflejo de su estructura interna y de sus características funcionales”. Los pacientes que solían usar LSD en terapias psicológicas expresaban encontrarse en “un mundo abstracto lleno de torbellinos de formas geométricas y colores exuberantes, más vivos y más radiantes que cualquier cosa que hubiera visto en mi vida”. Como una vivencia de hipnosis caleidoscópica. 

 

Experiencias psicodinámicas

Este tipo de experiencias se relacionan con recuerdos importantes, problemas emocionales, conflictos no resueltos y material reprimido de diversos períodos de la vida de una persona. Es como revivir sucesos “de muy alta importancia emocional y una nueva y vívida activación de recuerdos, sean traumáticos o excepcionalmente placenteros, provenientes de la infancia, la niñez o períodos posteriores de la vida.” 

Aquí, las vivencias aparecen mediante fantasías, dramatización de deseos recuerdos en forma de pantallas lejanas y “complejas combinaciones de fantasía y realidad”. Grof define este tipo de experiencias como un “disfraz simbólico, deformaciones defensivas y alusiones metafóricas”, las cuales, a su vez, concuerdan en “buena medida con los conceptos básicos del psicoanálisis clásico”.

En palabras del psicólogo: 

La fenomenología de las experiencias psicodinámicas observadas en sesiones con LSD concuerda en buena medida con los conceptos básicos del psicoanálisis clásico. […] La dinámica psicosexual y los conflictos fundamentales de la psique humana, tal como los describe Freud, se manifiestan con excepcional claridad y nitidez incluso en sesiones efectuadas con sujetos ingenuos. […] Bajo la influencia del LSD, tales sujetos sufren regresiones a la niñez, incluso a la primera infancia, vuelven a vivir diversos traumas psicosexuales y sensaciones complejas relacionadas que ponen en juego las actividades de diversas zonas libidinales. Tienen que afrontar y elaborar algunos de los problemas psicológicos básicos que describe el psicoanálisis, tales como los complejos de Edipo y Electra, la angustia de castración y la envidia del pene.

 

Experiencias perinatales

Se trata de una “complicada interacción con el medio, influye selectivamente sobre la percepción que tiene el sujeto de sí mismo y del mundo, sobre sus sentimientos, su ideación e incluso sobre muchos procesos somáticos”. Esta experiencia “podría ser la similitud dinámica entre un determinado incidente traumático en la niñez y cierta faceta del trauma del nacimiento –o traumatización perinatal–”, de modo que “el impacto traumático de una situación posterior se debería en realidad a la reactivación de cierto aspecto del recuerdo psicobiológico del nacimiento”.

Las experiencias perinatales y el punto en que se centran son los problemas del nacimiento biológico, el dolor y el sufrimiento físico, el envejecimiento, la enfermedad y la decrepitud, el morir y la muerte. Es un enfrentamiento entre la existencia humana, la comprensión profunda de la fragilidad e impertinencia del hombre como criatura biológica y una angustiosa crisis existencial. También puede surgir un fenómeno de la muerte como “apertura de territorios de la experiencia espiritual y religiosa que parecen ser parte intrínseca de la personalidad humana y que son independientes de la formación y la programación cultural y religiosa del individuo”.

En estas experiencias es, de acuerdo con Grof, “de suprema importancia las dimensiones espirituales y religiosas en el esquema universal de las cosas”, pues aquellos que:

no establecen esta relación y conceptualizan su encuentro con la muerte y la experiencia muerte-renacimiento dentro de un marco filosófico y espiritual, muestran regularmente el conjunto de síntomas físicos que pueden ser perfectamente interpretados como derivados del nacimiento biológico. Además, asumen posturas y pasan por complejas secuencias de movimientos que muestran una similitud sorprendente con las de un niño durante las diferentes etapas del parto. Por otra parte es frecuente que estos sujetos tengan visiones de, o se sientan identificados con, embriones, fetos y recién nacidos. 

[…] La intensidad de estas experiencias trasciende todo lo que habitualmente se considera como el límite de la experiencia individual. Frecuentemente se ven acompañadas de identificación con otras personas o con la pugna y el sufrimiento de la humanidad; tales como la evolución, elementos del inconsciente colectivo y ciertos arquetipos junguianos, forman parte de las matrices perinatales. […] Las matrices prenatales son etapas del nacimiento biológicos, las cuales parecen tener una contrapartida espiritual específica: para la existencia intrauterina, libre de perturbaciones, es la experiencia de la unidad cósmica; el comienzo del parto encuentra su paralelo en sentimientos de ser devorado por el universo. 

 

Experiencias transpersonales

Las experiencias transpersonales son raras en las sesiones de terapia psicoanalítica, cuyo denominador común es la “sensación que tiene el individuo de que su conciencia se expande más allá de los límites habituales del ego y de las limitaciones del tiempo y del espacio”. Se dividen en las siguientes vivencias: 

I. Extensión vivencial dentro del marco de la “realidad objetiva”

 A. Expansión temporal de la conciencia

1. Vivencias embrionarias y fetales

2. Vivencias ancestrales

3. Vivencias colectivas y raciales

4. Vivencias filogenéticas –evolutivas–

5. Vivencias de encarnaciones pasadas

6. Precognición, clarividencia, clariaudiencia y “viajes por el tiempo”

B. Expansión espacial de la conciencia

1. Trascendencia del ego en las relaciones interpersonales y vivencia de la unidad dual

2. Identificación con otras personas

3. Identificación con el grupo y conciencia de grupo

4. Identificación con animales

5. Identificación con plantas

6. Unidad con la vida y con toda la creación

7. Conciencia de la materia inorgánica

8. Conciencia planetaria

9. Conciencia extraplanetaria

10. Vivencias extracorporales, “viajes” por clarividencia y clariaudiencia, “viajes especiales” y telepatía

C. Constricción espacial de la conciencia

1. Conciencia de los órganos, tejidos y células 

II. Extensión vivencial más allá del marco de la “realidad objetiva”

1. Vivencias espiritistas y de médium

2. Vivencias de enfrentamientos con entidades espirituales suprahumanas

3. Vivencias de otros universos y enfrentamientos con sus habitantes

4. Vivencias arquetípicas y secuencias mitológicas complejas

5. Vivencias de enfrentamientos con diversas deidades

6. Comprensión intuitiva de símbolos universales

7. Activación de los chakras y ascenso del poder de la serpiente kundalini

8. Conciencia de la mente universal

9. El vacío supracósmico y metacósmico

Este 20 y 21 de junio del 2017 ocurrirá el solsticio de verano en el hemisferio norte y el solsticio de invierno en el hemisferio sur

Este 21 de junio del 2017 a las 4:24am, tiempo universal, ocurrirá el solsticio de verano en el hemisferio norte y el solsticio de invierno en el hemisferio sur. El solsticio sucederá a las 11.24pm del 20 de junio en la Ciudad de México, en el momento en que el Sol alcanza su más alto grado de declinación norte (+23º 27'). Esto marca también el día más largo y luminoso del año en el hemisferio norte y la noche más larga en el sur. Tradicionalmente, el momento en el que el Sol entra a la constelación de Cáncer desde la perspectiva de la Tierra significa el inicio del verano en el norte y del invierno en el sur.

Ya que el Sol es la gran fuente de vida y calor para todos los eres vivos, esta fecha es usualmente considerada el día de máxima energía, el esplendor de la naturaleza. Aún hoy se pueden observar rasgos del solsticio como una fiesta de comunión con la naturaleza en sitios como Stonehenge, que están construidos para seguir el curso del Sol. La fecha es también una fiesta de la fertilidad en la que se llevan a cabo celebraciones ligadas a la cosecha, a la fruición de la siembra, tanto en el plano material como espiritual. Se entrelazan con esta fecha la celebración pagana del Midsummer y la fiesta de San Juan.

Aunque esta fecha se utiliza en ocasiones para realizar meditaciones y excursiones dentro de la cultura new age, también es cierto que los equinoccios y los solsticios son los grandes marcapasos del año, los ejes a través de los cuales es posible sincronizarse con los ritmos de la naturaleza, lo cual fue el sentido que se le dio en las culturas ancestrales. Los beneficios de vivir cerca y en armonía con la naturaleza han sido documentados extensamente, y se deben fundamentalmente a que el ser humano tiene numerosos ciclos biológicos que están ligados a la luz del Sol. De aquí que para conservar o maximizar la energía y eficientar procesos de agricultura sea oportuno ligar los ciclos de sueño y exposición a la luz a los ciclos solares e incluso lunares. Esto es lo que brindan los solsticios, además de una conciencia de la danza de fuerzas, del cambio perenne y una relación de pertenencia entre el ser humano y el cosmos.