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6 motivos por los que nos asusta pasar tiempo solos

Salud

Por: Pijama Surf - 06/25/2017

Tenemos miedo a quedarnos solos, pero pasar tiempo solos y disfrutarlo es esencial para convertirnos en seres sociales más plenos

 

Me sentía muy solo cuando todos estaban ahí.

(Ernest Hemingway)

Es verdad, somos seres sociales. Compartir con los demás nos hace sentir que las experiencias dejan de ser sólo una abstracción, y el afecto es esencial para nuestra psique. Algunos estudios señalan que pasar demasiado tiempo solo es procesado en nuestra mente como dolor físico. Lo anterior en parte sucede por un tabú cultural hacia la soledad, pero también porque somos seres que necesitan del amor de los demás.

La línea puede ser muy delgada (recordemos que la soledad puede situarse entre la enfermedad y la espiritualidad), pero es cierto que si no aprendemos a pasar tiempo solos estaremos bloqueando mucho de lo que nuestra propia psique nos depara. ¿Por qué tenemos tanto miedo de estar solos? La soledad está vinculada con experiencias trascendentales en numerosas tradiciones místicas, y al mismo tiempo puede volvernos seres neuróticos e intolerantes. Como siempre, la clave parece radicar en el equilibrio.

Ahora: pasar tiempos solos es necesario para una mente sana, ya que tarde o temprano tendrás que aprender a quererte y lidiar contigo mismo, y ello significa convivir con tus mayores miedos, pero también con lo mejor que hay dentro de tu mundo y quizá no conoces.

Estos son algunos de los motivos por los que nos da tanto miedo pasar tiempo solos:

 

Sentir

En los momentos de soledad, cuando no hay distracciones constantes, la voz de nuestra mente se presenta irremediablemente, y ello significa sentir lo que sea que depare el momento. Quizá has estado bloqueando una experiencia del pasado, y en los momentos de soledad es cuando ese dolor puede surgir (o quizá por el nerviosismo que conlleva encontrar el lugar donde estás situado, sabiendo dónde en realidad quisieras ir). La soledad es el mejor espejo, y es ahí donde nos sentimos más.

 

Dejar de ser tomado en cuenta

¿Recuerdas la adolescencia, cuando sentías que era necesario hacer presencia continua para no salir de la jugada en el entramado social? En muchas personas esta sensación persiste; surge una especie de adicción por pertenecer, por no ser olvidado, o bien, desplazado por otro en un grupo social. Lo paradójico es que los verdaderos amigos no se irán por quedarte en casa uno que otro fin de semana para disfrutarte a ti mismo. Quizá el miedo más íntimo es a darnos cuenta de que, tal vez, los verdaderos amigos son muchos menos de los que creemos.

 

Aburrirte

Es una paradoja, pues mientras mayor tiempo disfrutes contigo mismo más auténtico te vuelves y, curiosamente, los demás también disfrutan más el tiempo contigo. Decía Jean-Paul Sartre: "Si te sientes solo cuando estás solo, entonces estás en mala compañía".

 

Neurotizarte

Cuando estamos solos, somos los señores del espacio. Controlamos el acomodo de las cosas, el sonido, el lugar. Muchas personas creen que si pasan mucho tiempo solas podrían volverse menos tolerantes con los defectos de los otros (o lo que creemos que son defectos en ellos). Si bien esto puede pasar cuando lo que buscas es aislarte de manera perenne, si lo que quieres es pasar tiempo solo, lo harás de manera equilibrada, lo que conlleva también tomar espacios para socializar y compartir.

 

Depresión

Volvemos a lo anterior: si buscas aislarte demasiado, probablemente ya te encuentres deprimido. Pasar tiempo solo no significa aislarte; es aprender a disfrutarte, a conocerte.

 

Profundizar

Los pensamientos más profundos suelen llegar en momentos de reflexión, y por supuesto, la soledad propicia este estado. Quizá piensas que si profundizas puedes volverte muy “clavado” o “intenso”. Sin embargo, en este tipo de momentos es cuando la vida cobra otro cariz, cuando se aprende que siempre se aprende, y ello es un motor increíble para la cotidianidad.

 

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Salud

Por: pijamasurf - 06/25/2017

La ciencia desarrolla métodos para eliminar el dolor a través del entrenamiento mental

En Estados Unidos y en algunas partes del mundo existe una epidemia por el consumo de opioides que se prescriben para eliminar el dolor crónico pero que a su vez tienen numerosos efectos secundarios. Evitar o reducir el dolor con técnicas de control mental, como la meditación, es algo que ha sido utilizado durante milenios en diversas partes del mundo, pero que hasta hace poco no era considerado como viable por la ciencia moderna.

Algunos estudios, como el de Brook Rehabilitation, reportan que después de 6 meses de tratamiento intensivo ocho de cada 10 pacientes lograron reducir significativamente sus niveles de dolor, y que sólo el 6% de los pacientes que dejaron los opioides regresaron a ellos después. Otros estudios han tenido resultados similares. El testimonio de Carl White es interesante en este sentido. White sufrió un fuerte accidente automovilístico que lo dejó con un extremo dolor de espalda; además sufre de depresión y otros achaques. Tomaba opioides y numerosas pastillas y aun así evaluaba el dolor en lo más alto de una escala del 1 al 10, y lo sentía todo el tiempo. Después de un programa de manejo de dolor, logró diminuir su dolor a un 3-4 en la misma escala.

Como sugiere el doctor Robert Gatchel de la Universidad de Texas, la creencia difundida antes era que el dolor era un asunto solamente físico "y entonces si removías algo, el dolor se iba, pero no es así en todos los casos, muchas veces el dolor se pone peor". Los nuevos investigadores reconocen que es importante aprender a "apagar el sistema de alarma" del cerebro. Las personas con dolor crónico tienen prendida esta alarma todo el tiempo y al enfocarse continuamente en su dolor, éste se va expandiendo y multiplicando.

Prestigiosas instituciones médicas como la Clínica Mayo ya tienen programas para el manejo crónico del dolor, en los cuales se utilizan aparatos de biorretroalimentación, psicoterapia, meditación, ejercicios y demás; el problema con esto es que pueden ser sumamente caros, de hasta 40 mil dólares. Esta cantidad puede ser un "dolor" insuperable para mucha gente. Existe, sin embargo, la posibilidad de acercarse a tradiciones milenarias que tienen herramientas para controlar la mente; si bien algunos individuos que tienen dolores intensos crónicos quizás no puedan reducirlos del todo, seguramente podrán aprender a lidiar mejor con ello y no dedicarle tanta atención --la atención obsesiva es la leña de un dolor. Aprender a meditar o afianzarse en una técnica como la respiración consciente, el yoga, el tai chi, el dharma budista y demás es mucho más económico y puede tener los mismos resultados en tanto que el dolor es resignificado y la mente aprende a relajarse, y así evita el estrés que recicla y hace que crezca el dolor.