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Según Stephen Hawking tendremos que dejar la Tierra en los siguientes 100 años: ¿tiene razón?

Ciencia

Por: pijamasurf - 05/04/2017

Hawking plantea que la humanidad será destruida si no logra escapar de este planeta en los siguientes 100 años

Stephen Hawking, probablemente el científico más reconocido de la actualidad, ha generado polémica por afirmar que la humanidad deberá dejar el planeta Tierra en los siguientes 100 años si quiere sobrevivir. Hawking hace esta afirmación en el documental Expedition New Earth producido por la BBC, en el cual el astrofísico y su alumno Christophe Galfard emprenden una búsqueda explorando cómo el ser humano podría subsistir en el espacio.

Hawking mantiene que debido al cambio climático, las epidemias, la sobrepoblación, las guerras y los posibles asteroides, la Tierra dejará de ser un lugar propicio para el mantenimiento de la vida, por lo cual el ser humano necesariamente deberá buscar un nuevo hogar. Esta idea sugiere que se pongan todos los esfuerzos en el desarrollo de tecnología que pueda llevarnos a otro sistema solar, ya que no existe un planeta habitable en nuestro propio sistema, e incluso si todas estas cosas sucedieran al mismo tiempo, la Tierra seguiría siendo un mejor lugar que Marte o la Luna para nosotros. Por otro lado, un viaje a otro sistema solar no parece ser algo que pueda lograrse masivamente bajo ninguna perspectiva, por lo cual sólo podría ser un buen escape, si acaso, para una élite. Esto revela el talante de lo que realmente ocurre: la élite económica y tecnológica no tiene sentido de responsabilidad con el planeta y no repara demasiado en destruir su casa si es que puede comprar otra.

Todas las amenazas que Hawking menciona (salvo el impacto de un asteroide) podrían ser modificadas por el ser humano con inteligencia, compasión, voluntad y organización. Hawking, sin embargo, no cree que seamos capaces de cambiar este curso ya que, según él, el ser humano tiene ciertas deficiencias. Por eso pide un gobierno global o, en su defecto, apuesta a que la tecnología nos podrá propulsar fuera de nuestra casa incendiada (creyendo claramente que lo mejor del ser humano es su tecnología, siendo que ésta es justamente la que nos está obligando a escapar). En cierta forma, lo que propone no es distinto a construir una nave espacial para salir de una casa que se está quemando en vez de intentar apagar el fuego con el esfuerzo coordinado de los involucrados, e incluso si esta casa se quema, luego reconstruirla y construir ahí mismo otra. Pero tal vez tenga razón y la estupidez humana, como dice la frase popular, no tiene límite.

Aun si llega la destrucción en este próximo siglo por los medios que advierte Hawking (algo no del todo improbable), de todas maneras la Tierra será seguramente nuestra mejor opción para sobrevivir, aunque sea una supervivencia que signifique empezar de nuevo, de manera rústica, sin los lujos a los que estamos acostumbrados. Y es que antes de que se destruya la Tierra y la vida, se destruirá la civilización humana como la conocemos (esto es lo que sugiere Platón con el mito de la Atlántida); la vida misma y la fertilidad de la Tierra proveerán nuevas oportunidades para la evolución de la inteligencia. Tal vez más importante que prepararnos para escapar a otro mundo es pensar en cómo podemos mejorar el que tenemos y cultivar nuestra propia conciencia para algún día finalmente entender de manera colectiva nuestro propósito en este planeta, con el cual podremos vivir en equilibrio y armonía.

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La ciencia misma demuestra que la realidad objetiva no existe

Ciencia

Por: pijamasurf - 05/04/2017

Físico explica cómo una visión científica rigurosa indica que la realidad objetiva no existe

En 1952, Niels Bohr escribió: "Aquellos que no han entrado en shock cuando primero supieron de la teoría cuántica no la pudieron haber entendido". Esto es debido a que la física cuántica estremece completamente la realidad convencional de la física clásica, que sigue dominando en la mente colectiva. Mayormente la teoría cuántica destruye la noción fundamental de la ciencia, que existe una realidad objetiva, independiente de la observación subjetiva. Lo explico así Werner Heisenberg: "lo que observamos no es la naturaleza en sí misma, sino la naturaleza expuesta a nuestros métodos de interrogación". 

Seguimos viviendo intelectualmente en un mundo de hace más de 100 años, lo cual no es extraño, ya que lo que postula la física cuántica es realmente radical y va en contra de una noción profundamente arraigada en nuestra percepción: aquella de un mundo sólido separado en un sujeto y un universo de objetos. Pero, como dice José Ignacio Latorre, catedrático de física cuántica en la Universidad de Barcelona: "La ciencia desmonta el prejuicio de una preexistente realidad objetiva y local... La ciencia desmonta esta hipótesis que creíamos sólida. ¡Con prejuicios... no eres científico!". Es un prejuicio que la mayoría de los científicos parecen todavía defender la objetividad de la realidad, algo hasta cierto punto natural pues, por la dureza de la costumbre, es más fácil moverse en un mundo donde se piensa que todas las cosas son sólidas e independientes. Asimismo, abandonar la noción de una realidad objetiva pone en crisis a la ciencia en tanto que coloca en entredicho muchos de sus fundamentos y su aparente poder por sobre las demás formas de conocimiento, esencialmente esa idea de que la ciencia tiene la exclusividad de lo "objetivo", un conocimiento superior que hoy sabemos que es ilusorio. Por otro lado, también es cierto que la física clásica funciona bien en el plano de la realidad ordinaria. Si olvidáramos que las cosas tienen una naturaleza espectral y metiéramos la física cuántica en el clóset, podríamos seguir adelante sin inquietarnos demasiado por la naturaleza fundamental del universo. Latorre explica:

La física clásica es determinista, pero todos los experimentos de mecánica cuántica demuestran que venimos del azar. Y nos enseñan humildad: ¡nos dicen que no tenemos derecho a conocer la realidad!... Cada experimento a escala subatómica, cuántica, nos dice que sólo podemos captar alguna información (posición, movimiento...) del electrón y de otras partículas, ¡pero no conocer su esencia! En cuanto las miras, inevitablemente las perturbas y alteras... La realidad es un concepto sutil. Existe en la medida en que la miras. Acercarte a conocerla... la condiciona, ¡la crea!

Lo anterior hace referencia al problema de la observación en la mecánica cuántica, algo que llevó a John Wheeler a formular su teoría de un universo participativo, en el cual el cosmos entero existe de manera dependiente de un observador y la información juega un papel primordial. Andréi Linde, uno de los físicos más reconocidos del mundo, nos recuerda esto mismo:

Debemos recordar que nuestro conocimiento del mundo empieza con la percepción, no con la materia. Estoy seguro de que mi dolor existe, porque mi "verde" existe, y mi "dulce" existe. No necesito prueba de su existencia, porque estos eventos son parte de mí; todo lo demás es una teoría.

¿Acaso no es la más grande alucinación, defendida por tantos científicos materialistas, considerar que el mundo está lleno de objetos materiales independientes, de alguna manera autoexistentes, más reales que nuestra propia percepción? Esta noción es paradójicamente metafísica, ya que no podemos comprobar de ninguna manera que existan realmente estos objetos (de los cuales se deriva la objetividad) porque dependemos de nuestra percepción para conocerlos, les proyectamos una realidad metafísicamente.