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La relación entre la vida y la energía en la Tierra

Olivia P. Judson en la revista Nature ha compilado una breve historia de la energía (libre) de la Tierra. Esta historia está dividida en cinco épocas que han impulsado la evolución de la vida, con cada época ligada a una nueva fuente de energía que ha transformado la vida. Estas son: energía geoquímica, luz solar, oxígeno, carne y fuego. La energía libre, dice la autora, es un requerimiento universal para la vida, produce el movimiento en su aspecto mecánico y las reacciones químicas que en la biología producen cambios celulares. Hay que notar que esta trayectoria evolutiva parte del supuesto de que la vida surgió en la Tierra y no llegó a la misma del espacio en forma bacterial (teoría de la panspermia). 

En un principio existían dos formas de energía disponibles, la energía geoquímica y la luz solar. Estas dos son energías intrínsecas, una de la posición de la Tierra en el sistema solar y la otra es una propiedad del planeta que ocurre como reacción del agua al basalto y otras rocas, lo cual genera compuestos como el hidrógeno, el metano y el sulfuro de hidrógeno. La Tierra se habría formado hace 4.5 mil millones de años; la autora calcula que la vida comenzó hace más de 3.7 mil millones de años. 

A grandes rasgos tenemos aquí una espiral evolutiva en la que al tiempo del surgimiento de la vida, inicia la utilización de energía geoquímica. A esto le sigue la fotosíntesis anoxigénica, y la entrada a la era de la luz solar. Surgen la cianobacterias y más tarde fósiles de algas; empieza la era del oxígeno. Empieza la era de la energía de la carne; plantas vasculares colonizan la tierra firme; aparece el fuego en la tierra (el fuego necesita tres condiciones: una fuente de ignición, como los rayos en la atmósfera, oxígeno, y combustible); el fuego impulsa la evolución de los homínidos y más tarde se utiliza para generar herramientas y tecnología que a su vez permite utilizar otras formas de energía.

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Ondalinda x Careyes: el exclusivo festival en un punto paradisíaco del Pacífico mexicano

Arte

Por: pijamasurf - 05/11/2017

Este evento es una celebración de la vida y el espíritu, una congregación de personas afines que buscan encontrar la inspiración, la belleza y la fuerza espiritual para transformar el mundo

El festival Ondalinda x Careyes, apenas en su tercera edición, es sin duda uno de los más exclusivos y atractivos de México. La revista Vogue lo ha llamado el nuevo (y deluxe) Burning Man, pero mientras que la ciudad itinerante de Black Rock ha crecido hasta el punto de albergar unas 70 mil personas en los últimos años, en esta playa del Pacífico mexicano el aforo es limitado y aunque el festival se está expandiendo, se esperan menos de mil personas.

El festival pretende algo mucho más que poner unos DJs en la playa y pasarla bien un rato. Los 4 días del evento, del 8 al 12 de noviembre, son una celebración de la vida y el espíritu, una congregación de personas afines que buscan encontrar la inspiración, la belleza y la fuerza espiritual para transformar el mundo, según las palabras de sus fundadores, Lulu Luchaire y Filippo Brignone. De acuerdo con Luchaire, que trabajó en Apple y luego se retiró a Todos Santos (Baja California), la idea detrás del festival es reconectarse con la cultura ancestral. El festival pone un especial énfasis en el arte indígena y en los conocimientos chamánicos y medicinales de estas culturas. Cada año, se celebra a cierta etnia (el año pasado fueron los purépechas). El festival cuenta con una galería de arte en la que venden pinturas de artistas indígenas. Y las ganancias son donadas a diferentes comunidades indígenas.

Este año el tema del festival son los alebrijes, en el sentido de ser "animales espirituales personales" y de la conexión que tienen diferentes tradiciones con los animales, en los que encuentran sabiduría, guía y una posibilidad simbólica de transformación.

El line up cuenta con artistas como Oceanvs Orientalis, Nick Barbachano, Viken Arman, Goldcap y KMLN, entre otros.

El boleto al festival llega a costar casi mil 400 dólares, los cuales no incluyen el alojamiento. Así que no es barato, pero no hay duda de que los asistentes serán agasajados con música, paisajes, gastronomía, arte, espectáculos de luz y sonido y demás banquetes multisensoriales. El festival está asociado con Mayan Warrior, el famoso carro alegórico fiestero que todos los años acampa en Burning Man. Cuenta además con temazcales, sesiones de yoga y otras bondades.

Para volar alto a este festival de máximo deleite sensorial, las tarjetas American Express te ofrecen la posibilidad de pagarlo de contado o en parcialidades, además de su servicio 24/7, diseñado para resolver imprevistos en viajes. No vivas esta experiencia sin ellas.