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John Goodenough inventó una batería con base en cristal que supera en funcionamiento a cualquier otra creada con anterioridad

John Goodenough, de 94 años de edad, y un grupo de investigadores de la Universidad de Texas en Austin –EEUU–, inventaron una batería con base en cristal que supera en funcionamiento a cualquier otra creada con anterioridad (incluyendo la batería de iones de litio que Goodenough inventó en la década de los 80, la cual dio vida a tecnología como teléfonos inteligentes, computadoras portátiles, cepillos de dientes eléctricos y otros gadgets electrónicamente recargables). 

El nuevo invento de Goodenough es capaz de almacenar tres veces más energía que cualquier batería de iones de litio. De acuerdo con el Institute of Electrical and Electronic Engineers (IEEE), la nueva batería reduce el riesgo de quemarse y es capaz de recargarse en cuestión de minutos –en lugar de horas. 

La importancia de este invento reside en la relación frente a la energía tradicional, la cual se basa en el consumo de carbono, petróleo y gas natural. Contar con una tecnología renovable capaz tanto de almacenar energía en cantidades efectivas como de reducir el impacto en el medio ambiente implica un desarrollo significativo a favor de la ciencia y tecnología, en especial si se considera que las energías renovables disponibles dependen inicialmente de la disponibilidad de la naturaleza. 

Goodenough explica que la creación de esta batería podría poner en peligro a la industria energética, pues si las baterías se vuelven más asequibles, efectivas, seguras y de recarga más rápida, las industrias del carbón, petróleo y gas natural entrarán en crisis, tanto que incluso la IEEE se ha llegado a cuestionar si esta nueva batería de cristal podría acelerar el fin del aceite. 

Hay quienes aseguran que Goodenough es el nuevo Nikola Tesla, logrando que sus investigaciones cambien el rumbo de la tecnología y el consumismo de las sociedades mayoritariamente occidentales. 

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Travis Kalanick le dijo a un conductor de Uber que debía asumir su propia mierda, algo sobre lo cual él mismo y Uber deberían reflexionar

Travis Kalanick ha pasado una mala semana, luego de que se diera a conocer un video en el que alecciona a uno de sus empleados en un viaje de Uber en California.

Enfrascado en una discusión con el conductor de Uber sobre la caída en las remuneraciones a los conductores, Kalanick perdió un poco el talante y le dijo: "A algunas personas no les gusta tener que tomar responsabilidad por su propia mierda". Estos comentarios han causado gran polémica y han hecho que Kalanick, que fue parte de los asesores de la campaña de Donald Trump, tenga que emitir declaraciones en las que se disculpa e indica que buscará ayuda en el manejo ejecutivo de la empresa.

Escribiendo  en The Guardian, Laurie Penny sugiere que este episodio muestra la esencia de Uber y una nueva ola de corporaciones que toman como modelo de negocios el privilegio. Las palabras de Kalanick al conductor se le regresan: "Palabras verdaderas nunca han sido dichas por un magnate: para Uber, al igual que muchas otras agresivas corporaciones, no asumir responsabilidad por su propia mierda no es sólo una filosofía, es un modelo de negocio".

Este año Uber ha recibido demandas en todo el mundo de conductores que insisten en que lo que ganan no les alcanza para vivir. Se la ha criticado por pasar por alto las leyes locales. Se ha acusado a sus empleados de acoso sexual y misoginia y de desactivar protestas en contra del veto musulmán de Trump.

Según Douglas Rushkoff, el proyecto de Uber (una compañía de la cual Google tiene acciones) es finalmente eliminar el inconveniente de tener que lidiar con conductores humanos y mover por todo el mundo autos autopiloteados. 

Todo esto importa, dice Penny, porque Uber es "una compañía de ingeniería social enmascarada como una compañía de tecnología y considera que la responsabilidad social es una pieza obsoleta del aparato".