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Por estos 7 rasgos, personas que han pasado mucho tiempo solteras son la mejor opción de pareja

Salud

Por: pijamasurf - 02/05/2017

Un período extenso de soltería puede ser la mejor preparación para la vida en pareja

Comenzar una relación de pareja puede no ser sencillo, en buena medida porque es en ese tipo de vínculo en especial en donde se depositan algunas de las expectativas, suposiciones, miedos e incluso traumas que no siempre se tienen conscientes y, por otro lado, aunque se conozcan, no siempre es sencillo ponerlos en juego en el marco de una relación de pareja.

En este sentido, existen múltiples perspectivas desde las cuales considerar el asunto. En este caso reunimos siete rasgos sustentados en estudios científicos en los que se asegura que una persona que ha pasado mucho tiempo soltera puede ser una excelente opción de pareja. ¿Por qué razón?

Grosso modo, porque la soltería es una buena oportunidad para aprender a disfrutar la vida a solas, esto es, sin depender de alguien más para poder hacerlo. En muchos casos, la relación de pareja se mira como el único medio de disfrute, y hay quienes al perder a su pareja pierden también su posibilidad de encontrarse en el mundo.

Compartimos a continuación los puntos, siguiendo en ciertas cosas un artículo aparecido en el sitio i100.

 

Las personas solteras tienen vínculos personales más sólidos

Hace un par de años, las investigadoras Natalia Sarkisian y Naomi Gerstel (del Boston College y la Universidad de Massachusetts, respectivamente) realizaron un estudio en el que encontraron que las personas solteras tienden a mantenerse en contacto con sus seres queridos –familia, amigos e incluso vecinos– con mucha mayor frecuencia que las personas casadas o con otro tipo de relación de pareja estable.

 

Las personas solteras son más exitosas

En otro estudio, una observación interesante fue una correlación entre la soltería y cierta forma de éxito, específicamente aquella que se refiere a la satisfacción personal y la puesta en marcha de cambios orientados a la mejora de la vida propia.

 

Por lo tanto, están contentas con quienes son

La seguridad en sí mismo parece ser otro beneficio derivado de la soltería (y una conclusión de la investigación citada en el punto anterior). Una vez que han llevado su vida hacia lo que realmente quieren, las personas solteras no suelen dejarse influir por opiniones ajenas.

 

 

Las personas solteras se ejercitan

De acuerdo con una investigación de Kei M. Nomaguchi y Suzanne M. Bianchi (de las universidades de Calgary y Maryland, respectivamente), las personas solteras suelen ejercitarse mucho más que las casadas, sobre todo los hombres.

 

Y son más delgadas

En un estudio distinto se confirmó eso que se sospecha y aun se comprueba desde el sentido en común: la vida en pareja se traduce, con suma frecuencia, en una ganancia de peso. De acuerdo con datos recabados en el Reino Unido, casi seis de cada 10 personas ganaron un promedio de 6kg en su peso corporal poco después de haber iniciado una relación de pareja.

 

Las personas solteras tienen vidas más plenas

Esto no es una regla, pero en ciertos casos la soltería puede derivar en un sentido claro de la existencia o, mejor dicho, en cierta plenitud de vida. A diferencia de las personas en una relación, quienes en ocasiones pretenden derivar todas sus necesidades personales y sociales hacia la vida en pareja, los solteros tienden a diversificar, a satisfacer ciertas cosas con sus amigos, otras más con su familia, en el trabajo o en actividades recreativas o filantrópicas.

 

¿Las personas solteras son más felices?

Culturalmente existe cierta tendencia a considerar la soltería como un estado que se debe conjurar, como si se tratase de una maldición y, por lo mismo, creemos que los solteros son personas infelices que por una extraña razón no han sido capaces de alcanzar el ansiado bien de la vida en pareja. Con todo, es muy posible que, como otros espejismos ideológicos, este también sea falso. Así como la vida en pareja no es solución a ningún problema ni la llave maestra para una existencia significativa, así tampoco la soltería, pero al mismo tiempo ni una ni otra son condiciones para no alcanzar dicha plenitud. Es decir, por supuesto que una persona soltera puede ser feliz. ¿Quién no lo sería si se conoce, tiene seguridad en lo que es, se ejercita y ha encontrado la forma de disfrutar su vida presente?

 

En una carta dirigida a Tomás Segovia, Octavio Paz contó su encuentro con Marie-Jose, quien a la postre sería su compañera de vida y a quien pudo amar, según escribió, porque antes había aprendido a estar solo. En cierto sentido, esa es la ganancia mayor de la vida en soltería, y la razón última por la cual las personas solteras pueden ser excelentes parejas.

 

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Son mis nervios… y los tuyos

Sistemas nerviosos

La sexualidad y los nervios están íntimamente relacionados, por arriba y por abajo. Es por ello que se le dedica bastante espacio al tema, desde lo anatómico hasta lo eléctrico y lo químico. Hay que sacarle jugo al conocimiento para sacarse jugo a uno mismo, sólo hay que conocer la naranja en cuestión. El amor acecha… cada quien está a cargo de exprimir su propio destino.

Hablar de sistemas nerviosos en plural es reconocer que el cerebro y los nervios se dividen en varios componentes que, por mérito propio, merecen su lugar en la jerarquía más alta del funcionamiento humano.

Son actividades nerviosas desde la percepción sensorial cotidiana, la manifestación del instinto animal, la imaginación que turba o masturba, pasando por el más burdo berrinche, el coraje por no salirse con la suya ni con la del otro, la agresión gratuita, la traición porque se lo merece el infiel, y otras bajezas, hasta, trepando por la escalera de lo sublime alcanzar la conciencia de ser, la conexión entre corazones que deriva en la ternura, el enamoramiento incondicional, el orgasmo conjunto --¿mito o leyenda?-- y el éxtasis espiritual de una conciencia plena.

Recuerda que cada órgano, casi cada célula, tienen su representación en una especie de mapa que cubre la totalidad del territorio del encéfalo. Más que un sistema de coordenadas, se trata de la torre de control de los despegues y aterrizajes corporales, que recibe mensajes y ordena respuestas, para coordinar el funcionamiento armónico del organismo.

En efecto, todo lo que se te ocurra, son tus nervios. Sin embargo, te tengo una noticia: el cerebro no es un producto terminado desde el nacimiento cuya estructura es imposible de modificar. De ninguna manera estás indefenso ante tus emociones, ni eres esclava de tus pensamientos y víctima insalvable de tu educación. Con voluntad y esfuerzo podrás abandonar la incomodísima zona de confort de tus traumas y complejos. 

Se sabe, de algunas décadas para acá, que la producción de neuronas sigue a lo largo de la vida y que el cerebro es susceptible de remodelación constante. Lo que piensas, lo que sientes y, sobre todo lo que haces, moldean tu encéfalo casi como si estuviera hecho de plastilina. A esta posibilidad de transformación se le llama justamente neuroplasticidad.  

Pero para asimilar debidamente estos conocimientos, te conviene recordar que el principio es el mejor comienzo. Así pues… ¡Corte!

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Para fines de estudio se ha dividido convencionalmente al sistema nervioso en dos grandes ramas: el sistema nervioso central y el sistema nervioso autónomo.

El sistema nervioso central, también llamado de la vida de relación es, por así decirlo, la oficina neuronal que procesa los estímulos sensoriales y genera conclusiones que le permiten a cada cual relacionarse con su entorno como mejor le parece. Interpreta, piensa, jerarquiza… es la materia gris, la corteza cerebral. Pero esta estructura tan elogiada no abarca toda la inteligencia individual. Las más de las veces se apoya en sus recuerdos y sus temores o fantasías para tomar decisiones. A la mayoría de las personas las guían la inseguridad y el miedo. No eliges pareja racionalmente y si lo haces, apuestas al fracaso sexual y sentimental que acarrea la hipocresía, muy racional por cierto.

¿Por qué? Se afirma que, por cuestiones de supervivencia histórica, el pensamiento de nuestra especie se inclina por la versión más negativa de la realidad que tiene enfrente: piensas que con esa chava despampanante no se te va a parar o te vienes luego luego, algo te dice que a ese muchacho le gustan más chichonas, si tu novio se retrasó 1 hora lo más probable es que aprovechó para llevarse a otra al hotel, si tu novia te presenta a sus amigos varones seguro te engaña con todos ellos y los trajo para burlarse de ti en bola cuando tú no estés.

Y aunque cualquiera de estos cuentos puede ser sólo un cuento, o una mamada --en el sentido no sexual, destapa y desata emociones, que en ocasiones llevan a desengaños prematuros, disfunciones eréctiles, vergüenzas del propio cuerpo, acciones descabelladas y hasta violencias gratuitas.

Las suposiciones y creencias personales son obstáculos aguafiestas, que impiden abrir el corazón, las piernas, o la erección a relaciones prometedoras. Triste conclusión: el miedo rige la conducta humana y constituye, como dice Don Juan Matus (Las enseñanzas de Don Juan, FCE), el primer enemigo del hombre --y la mujer-- de conocimiento. Dos profesores rígidos y autoritarios, el temor y el paradigma social, manipulan el cerebro y le dan su forma inicial. Y como ni llorar es bueno, usa la neuroplasticidad para fabricarte un cerebro a la altura de tu mejor versión de ti. Toma tiempo, pero rinde y libera desde las sensaciones, las impresiones, las conclusiones y las relaciones --sexuales también.

El sistema nervioso autónomo, la otra subdivisión del sistema nervioso, por definición es independiente y además se caracteriza por ser rebelde a la voluntad y un auténtico sobreviviente de sus propios errores. Abarca la mayor parte del llamado circuito de recompensa cerebral y en gran medida se rige mediante el sistema de ensayo y error. Al elegir tu fuente de placeres te conviene irte con cautela y respeto.

El sistema autónomo se divide a su vez en dos partes bien definidas: el simpático y el parasimpático. Puede decirse que en esta pareja complementaria el simpático es la parte intensa, mientras el parasimpático representa la tranquilidad. Ambos activan el sistema de recompensa, si bien producen satisfacción por carreteras distintas. 

El simpático funciona a base de las sustancias que te aceleran al máximo y te colocan en el filo de la butaca o al borde de un ataque de nervios. Se trata de moléculas tales como la dopamina, la adrenalina y la noradrenalina, las cuales activan la respuesta ataque, huida o parálisis.

Resumiendo: cuando enfrentas riesgos reales o imaginarios, personas atractivas, instancias sexuales que te llevan hasta la frontera de tus nervios, las sustancias en cuestión te impulsan a agredir, correr o congelarte. La dopamina y la adrenalina te erizan el cuero y te generan la sensación continua de que algo va a pasar, como: acostones memorables o frustrantes, peleas, sexo crudo, carne tártara, excitación desechable.    

El parasimpático por su parte se nutre de la serotonina, sustancia creadora de concordia externa, comprensión de motivos, paz interna y autoestima. Es la reina de los estados de ánimo. Los medicamentos antidepresivos de la “generación Prozac” (fluoxetina) incrementan la cantidad de serotonina en la sinapsis y con ello convencen a sus usuarias y usuarios de que todo marcha bien, aunque su vida sea aburrida, desabrida e insoportable.

Advertencia: la depresión va en aumento a nivel mundial y se afirma en varios medios que las personas que consumen antidepresivos se deprimen tanto por su padecimiento original como por saberse consumidores de fluoxetina o similares. Viejo truco de las farmacéuticas para enganchar a la gente depresiva, que es jueza implacable de si misma. Mejor prueba un poco de ternura y reconoce tu neuroplasticidad.   

Nota: en concentraciones excesivas, la serotonina provoca alucinaciones, tanto visuales como afectivas. El MDMA o éxtasis es una sustancia psicoactiva que se considera creadora, más que participante, de la cultura rave --pues se consumía principalmente en esas fiestas trasnochadas que alcanzaron su apogeo hace un par de décadas.

La célebre “tacha” ordeña grandes cantidades de serotonina de las terminales neuronales donde se encuentra, con lo cual induce alucinaciones sensoriales y afectivas, que provocan que quienes se meten en la ruta del éxtasis alucinen que los cinco elementos, las piedras, las plantas, los animales y, claro está, todas las personas que comparten la experiencia, son un solo ser, amor puro, armonía universal.

Por cierto, tanto a la tacha --cuya fórmula es metilen-dioxi-metanfetamina, por eso MDMA-- como a otros compuestos psicoactivos como la psilocibina, el LSD, el DMT, por mencionar algunos, se les descubren continuamente propiedades terapéuticas interesantes para una diversidad de trastornos anímicos. Si te interesa el tema te recomiendo la página de MAPS (Multidisciplinary Association of Psychedelic Studies).

Los sistemas nerviosos, junto con el resto de los sistemas orgánicos, crean la mente, que ha sido definida recientemente como “un proceso relacional y corpóreo que regula el flujo de energía y de información” (Daniel J. Siegel, Mindsight, Paidós, 2011, p. 89).

Difícil de entender e imposible de ubicar es la mente, pues se halla en continua transformación y se convierte, por la energía e información que incorpora instante a instante, justamente en el espacio de acción donde cualquier transformación es posible. Toda tu vida puede cambiar si tu cambias tu manera de vivirla, así como tu perspectiva de tus posibilidades de cambio. Y esto incluye a la esfera sexual, que se ha culpado de todas las aflicciones humanas desde tiempos de Freud, quien es ¡el autor más citado de todos los tiempos! 

De hecho, recuerda que la mente es capaz de reconfigurar el cerebro mediante acciones innovadoras, respuestas flexibles, energía expresiva y aprendizajes aquí y ahora, gracias a la neuroplasticidad. La mente crea el cerebro para crearse a sí misma: es un proceso ingobernable, que sigue sus propias leyes, mucho más cósmicas que humanas. La sexoplasticidad puede ser uno de los beneficios de una mente refrescante. ¿Cómo te quedaron los genitales?

 

Lectura recomendada: Norman Doidge, El cerebro que se cambia a sí mismo.