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Tanuki: perros cómicos, testículos enormes (FOTOS)

Arte

Por: PijamaSurf - 01/23/2017

Conoce el estilo de vida del antiguo Japón a través de estas peculiares ilustraciones de animales poco comunes.

En el antiguo Japón se representaban estas curiosas criaturas con cuerpo de mapache y cara de perro, una aparición natural que lo mismo podía resultar benéfica, cuando se trataba de una divinidad, que la peor calamidad demoníaca. Para el siglo XIX, estos animales fueron vistos con mucho humor y los dibujantes exageraban el tamaño de sus testículos para efectos cómicos.

El dibujante Utagawa Kuniyoshi (1798 – 1861) fue uno de los grandes maestros de este género y de las técnicas de impresiones de grabados de madera y pintura. Fue reconocido por su trabajo ilustrando samuráis, animales y seres míticos. Él es el creador de esta serie de ilustraciones cómicas sobre los tanukis, las maravillosas criaturas perro-mapache de enormes testículos. 

 

 

Testículos: lo último en transporte marítimo.

 

 

¿Plagas de aves? Nunca más con: testículos. Pégales donde les duele.

 

 

El trabajo en equipo es la solución, hay que apoyarse.

 

 

"A la sombra del favor crecen los vicios" según dicta el refrán.

 

 

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Cuando tus amigos intentan hacerte sentir mejor pero sólo logran empeorarlo.

 

 

Refugio, bolsa de dormir, horno: no hay cosa que se compare ni obstáculo que lo pare. 

 

 

"Bueno, está bien pero sólo una canción ¿va?".

 

 

Olvidar el paraguas nunca volverá a ser problema.

 

 

Ablandando carnes.

 

 

Si no duele, no sirve.

 

 

Se animan fiestas, bodas, bautizos, se espantan suegras.

 

 

Otro trato cerrado gracias a sus extraordinarias habilidades de persuasión. 

 

 

Se lleva tres por el precio de una, o bien, si así lo prefiere, una por el precio de tres.

 

 

 

Esta es la conversación que Moebius y Miyazaki sostuvieron en un legendario encuentro (VIDEO)

Arte

Por: pijamasurf - 01/23/2017

Dos de las mentes más geniales e imaginativas se reunieron a conversar y el encuentro quedó registrado en este video

Si la imaginación es un ejercicio, es un acto y no algo estático, es un jardín que se cultiva de múltiples pero siempre activas formas, entonces el dibujante francés conocido como Moebius y el animador japonés Hayao Miyazaki son dos de los más brillantes jardineros que han cuidado y enriquecido el acervo imaginario durante las últimas décadas. 

Admiradores mutuos, este par de imaginantes se reunió en 2004 a conversar. Además de elogiarse uno al otro (intercambio que a diferencia del protocolario lugar común no sólo estaba más que justificado en este caso, sino que incluso resulta emocionante ver a dos genios reconocerse), Miyazaki y Moebius coinciden en que ambos se identificaron con el trabajo del otro cuando lo encontraron por primera vez. Esto los lleva a concluir que a pesar de las marcadas diferencias entre sus respectivos entornos culturales, ambos recurrían a la misma hebra de inspiración. 

Posteriormente Moebius hace énfasis en la autoconfianza que demuestra con contundencia Miyazaki y advierte que esta seguridad al explorar regiones más allá de los límites –es decir, imaginar– es palpable en sus obras, realmente se torna un agente transmisor. Por otro lado, Miyazaki confiesa que durante sus procesos creativos sí se encuentra con momentos de duda; en cambio, sentencia que jamás saca adelante un proyecto para cuya realización debe explicar, y mucho menos convencer, a alguien más.

El imaginario gráfico actual no sería lo mismo sin la intervención tanto de Moebius como de Miyazaki. Su cuerpo de obra, pero sobre todo su espíritu creativo, han influenciado a generaciones de ilustradores y animadores, entre quienes estas dos figuras representan objetos de culto. Por eso tener la oportunidad de apreciar su intercambio y percibir lo que mutuamente se transmiten después de haber forjado cada uno un brillante camino es simplemente fascinante.

Puedes consultar aquí la transcripción íntegra de la charla en inglés (y si hay algún valiente que se anime a subtitular el video, muchos se lo vamos a agradecer).