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El futuro de la salud mental podría encontrarse en terapias basadas en sustancias psicodélicas

En nuestros días los diagnósticos de trastornos del sueño en adultos y de déficit de atención en niños son cada vez más comunes, pues vivimos en un entorno lleno de estímulos: pantallas, imágenes, mensajes e interacción constante pero no necesariamente significativa.

Y más allá de si pertenecemos a la generación X, millennial o Z es un hecho que, como especie, estamos frente a un estilo de vida sin precedentes en el que no hay silencio ni calma porque debemos estar disponibles y conectados en todo momento, y aún no conocemos en toda su magnitud los efectos de esta nueva forma de vivir.

Por otra parte, estamos acostumbrados a la lógica de la medicina farmacológica que quiere solucionarlo todo instantáneamente y sin considerar al paciente como un ser complejo en el que se interrelacionan mente y cuerpo.

En nuestra sociedad está mal visto descansar, vacacionar, dormir más de 7 horas o comer bien y sin prisa. Pareciera que estos hábitos son permisibles sólo si son terapéuticos, si tienes receta médica o si forman parte de un tratamiento para la depresión o la colitis ulcerosa.

Sin embargo, hace algunas décadas, en pleno boom de los psicodélicos, se realizaron estudios científicos en prestigiosas universidades de Estados Unidos en los que se abordó de forma seria el uso de psicodélicos, no sólo como terapia sino como una forma de despertar la conciencia y abrir la percepción a cosas más significativas que nuestras compulsiones de la vida diaria. Afortunadamente, en la actualidad se han retomado estas investigaciones, después de una época de censura y desprestigio por parte de las autoridades y de las políticas públicas que dan prioridad, por ejemplo, a actividades bélicas.

Si bien se ha comprobado que la meditación modifica no sólo la percepción sino al cerebro mismo, los psicodélicos pueden ser un primer acercamiento terapéutico para quienes sienten ajenas otras alternativas. Cabe mencionar que para tomar una terapia de este tipo debe contarse con suficiente información, así como tener una actitud de apertura, cuidado y respeto.

 

Reconocimiento y control del ego

 

 

Tendemos a dar un alto valor a las apariencias, y por ello nuestro sentido de la autoestima depende del reconocimiento que recibimos de los demás. Si bien la necesidad de una verificación externa no es nueva, la cantidad de estímulos que nos impulsan a buscarla no tiene precedentes.

Los sitios como Facebook e Instagram exigen que parezcamos perfectos, y el aumento de sitios como LinkedIn implica que incluso nuestras vidas profesionales están ahí para que el mundo las juzgue. Es más fácil que nunca dejar de escucharnos a nosotros mismos al tratar de obtener la identidad que deseamos proyectar.

La terapia psicodélica puede ayudarnos a través de lo que comúnmente se conoce como "muerte del yo". La muerte del ego se describe de muchas maneras diferentes, pero esencialmente implica una disolución de la identidad que mantenemos diariamente. Aunque este estado puede ser alcanzado a través de la meditación y respiración holotrópica, se asocia comúnmente con el LSD, la psilocibina y el DMT.

Las sesiones de terapia centradas en la muerte del ego tienden a involucrar dosis más altas de psicodélicos, por lo que algunos pacientes pueden encontrarlas desafiantes, pero tal terapia ayuda a las personas a desarrollar no sólo una autoestima sana sino un mayor grado de empatía y comprensión por los demás.

 

Reducción de la ansiedad

 

 

La depresión y la ansiedad se han vuelto cada vez más frecuentes en los últimos años. Aunque algunas personas afirman que estas condiciones sólo se diagnostican más y las tasas en realidad no han aumentado, algunos expertos señalan que un estudiante promedio de secundaria experimenta el mismo nivel de ansiedad que los pacientes de salud mental en la década de 1950.

Esta ansiedad es razonable, pues se basa en las pocas expectativas de un buen trabajo, una difícil situación económica, la presión externa por tener éxito y la falsa necesidad de ser visto como alguien especial. Estas presiones externas, además de hábitos negativos como sueño reducido y un estilo de vida sedentario, crean un caldo de cultivo perfecto para la ansiedad.

Varios psicodélicos han demostrado ser útiles en el tratamiento de diversas formas de ansiedad. Actualmente se está experimentando con el MDMA en estudios prometedores en el tratamiento del trastorno de estrés postraumático, y tanto la psilocibina como el LSD han demostrado reducir la ansiedad en pacientes con enfermedades terminales. Independientemente de la forma específica de la ansiedad, los psicodélicos disminuyen el funcionamiento de la amígdala, donde se crean los sentimientos de miedo y ansiedad. Al mismo tiempo, estimulan la corteza prefrontal ventromedial, responsable de procesar el miedo y reducir el estrés. Cuando se combinan con la terapia, estas reacciones físicas a los psicodélicos pueden permitir a los individuos confrontar las fuentes de su ansiedad y, en última instancia, aprender a controlarla.

Si bien esto es muy prometedor, se necesitan más investigaciones sobre psicodélicos y ansiedad general con el fin de determinar los mejores métodos de tratamiento.


 

Control de las adicciones

 

 

En la actualidad tenemos una mayor susceptibilidad a las adicciones de comportamiento, incluyendo la adicción a los teléfonos inteligentes, las computadoras, las series de televisión y las compras. Y debido a nuestro impulso cultural hacia la “perfección”, es posible que abusemos de las sustancias que mejoran el rendimiento como los medicamentos recetados, la cafeína y la nicotina. Estas sustancias pueden conducir a un aumento de ansiedad y otros problemas personales.

Muchos tratamientos tradicionales para las adicciones se centran en atender los factores físicos de la dependencia y tratan los factores sociales y de comportamiento de forma secundaria. Mientras que algunos psicodélicos --como el kambo-- pueden tratar el aspecto físico mediante la limpieza del cuerpo de sustancias adictivas, la mayoría de los psicodélicos abordan las razones psicosociales detrás de la adicción; aunque muchas sustancias son eficaces en el tratamiento de adicciones físicas como el tabaquismo y el alcoholismo, los psicodélicos son la única opción médica actual que persigue el tratamiento de las adicciones no físicas, como la adicción a los medios de comunicación.

El tratamiento psicodélico tendría que ser combinado con otras formas tradicionales de terapia para ser eficaz en el combate a las adicciones no físicas; si la adicción es causada por la falta de auténtica conexión social y la presión para parecer perfecto, la terapia psicodélica puede ser la mejor opción para tratar estas adicciones desde sus raíces psicosociales.


 

Desarrollo de relaciones más fuertes

 

 

A menudo estamos atrapados en una extraña paradoja cuando se trata de relaciones interpersonales. Más que nunca, anhelamos la conexión social y valoramos a nuestra familia y amigos. Sin embargo, parece no haber tiempo suficiente para cultivar estas relaciones, a pesar de estar en contacto permanente con las personas a través de las redes sociales. Debido a esto, necesitamos concentrarnos en construir habilidades sociales saludables y desarrollar relaciones profundas y significativas.

Para las personas que luchan por hacer conexiones reales, la terapia con MDMA podría ayudar. El MDMA se ha discutido como una herramienta potencial para aumentar la eficacia de la terapia de pareja, ya que crea sentimientos prosociales, confianza y apertura en quienes la usan. Al mismo tiempo, podría ser útil para las personas que necesitan trabajar con problemas de ansiedad social o compenetración.

Si bien la terapia psicodélica no puede contener todas las respuestas para los problemas psicosociales, ciertamente puede influir positivamente en el estilo de vida.

Puedes encontrar orientación y apoyo con el personal de Psychedelic Times a través de sus procesos de integración psicodélica y recuperación.

Médico británico denuncia censura gubernamental para la investigación del LSD

Psiconáutica

Por: - 01/28/2017

La prohibición para investigar clínicamente psicodélicos como el LSD, la psilocibina o la cannabis es la peor forma de censura a la investigación científica, según el profesor David Nutt

Imagen: Jonathan Greet, 2015

David Nutt es un notorio investigador inglés de las sustancias enteógenas: saltó a la fama hace unos años cuando era consejero de la oficina de adicciones del Reino Unido por afirmar que en realidad no todas las drogas eran dañinas, y que incluso muchas de ellas, como el LSD, la psilocibina o la cannabis, tenían importantes potenciales terapéuticos.

Desde el Imperial College de Londres, el profesor Nutt ha hecho importantes contribuciones a la investigación sobre psicodélicos, como aquella sobre el potencial de la psilocibina (hongos mágicos) para tratar la depresión crónica

En una conferencia en la Breaking Convention, Nutt declaró que negarse a investigar el potencial de los psicodélicos para la medicina es una cruel forma de censura ejercida desde el gobierno.

Los políticos tienen este miedo peculiar al LSD. Albert Hoffman [el primero en sintetizar la sustancia en 1938] dijo que el LSD era ‘su niño problema’. No hay duda de que aún es un niño problema para muchos políticos, por razones históricas, basadas en la ignorancia y la desinformación.

La opinión pública asocia el LSD y otros psicodélicos a la contracultura hippie de los años 60, en un marco de desinformación que la propaganda de la guerra contra las drogas ha extendido. Sin embargo, nunca nos ponemos a pensar que el LSD no es diferente que la penicilina, en el sentido de que es una sustancia que produce efectos positivos en el cuerpo si se administra correctamente. El LSD, de permitirse su investigación abierta y responsable por parte del gobierno, podría ser para las enfermedades mentales lo que la penicilina para las infecciones:

Una de las cosas interesantes sobre los psicodélicos es que generan una enorme simpatía en el público general, particularmente en cuanto medicinas. Mucha gente está muy molesta de que se hayan prohibido al público como medicina por más de 50 años. Mi propia opinión es que ésta es la peor censura a la medicina y a la investigación clínica en la historia del mundo. Si realmente quieres usarlos como medicina, es importante tener una fuerte base científica de fondo.

Junto a su equipo de la Fundación Beckley, Nutt ha realizado al menos tres importantes estudios sobre los efectos de la psilocibina en el cerebro, además de la manera en que el LSD reestructura las conexiones neuronales, lo que podría ser un salto cuántico en el tratamiento de la depresión de lograr rebasar la censura gubernamental. Y afirma:

El mundo necesita despertar al potencial de drogas como el LSD y la psilocibina, y también la cannabis. Estas drogas tienen un enorme potencial. Cada día que pasa en que estas drogas siguen siendo ilegales, los pacientes sufren; los pacientes cometen suicidio porque no están siendo tratados de su depresión o su dolor. Así que se trata de una prioridad para la medicina en todo el mundo cambiar estas leyes.