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¿Por qué las personas inteligentes disfrutan tanto estar a solas? La psicología evolutiva tiene una hipótesis

Salud

Por: pijamasurf - 12/14/2016

Que muchas veces los genios prefieran la soledad parece ser consecuencia de una adaptación evolutiva

Posiblemente, para muchos de nosotros la imagen del genio solitario es conocida. De Fausto a Sherlock Holmes, de Thoreau a Tesla, entre varios otros, la literatura, el cine, la filosofía y la ciencia abundan en ejemplos ficticios y reales de personas sumamente inteligentes que tienen también el rasgo compartido de la soledad, una suerte de aislamiento que contrario a lo que podríamos creer y según enseñan sus historias de vida, es voluntario e incluso placentero, como si únicamente a solas se se encontrara eso necesario para gestar grandes obras.

La explicación a este fenómeno no es sencilla y seguramente ni siquiera obedece a un solo factor, pero hace unos días, los investigadores Norman Li y Satoshi Kanazawa publicaron en el British Journal of Psychology los resultados de un estudio en el que, desde la perspectiva de la psicología evolucionista, exploraron la relación entre inteligencia y soledad.

Li y Kanazawa se apoyaron en la “teoría de la felicidad de la sabana”, la cual remonta el origen de la sensación de satisfacción por la vida al período del pleistoceno (que comenzó hace 2.6 millones de años y terminó cerca del año 10,000 antes de nuestra era), en la cual nuestros ancestros más directos fueron el Homo habilis, el Homo erectus, el Homo neanderthalensis y, hacia el final, el Homo sapiens. Según esta teoría, el cerebro humano evolucionó durante este período para heredar las reacciones que nuestros antepasados tuvieron ante ciertos sucesos de su vida, lo cual si bien supuso una ventaja, también derivó en cierta dificultad para entender a cabalidad su propio presente. En ese sentido, la satisfacción por la vida es el resultado de una combinación entre dicha herencia y la posibilidad de comprender el momento actual que vive el individuo.

Partiendo de esta premisa, los investigadores analizaron información de 15 mil 197 jóvenes de 18 a 28 años, recabada en el National Longitudinal Study of Adolescent Health de Estados Unidos. En especial, los psicólogos reunieron estadísticas concernientes a inteligencia, salud, bienestar y satisfacción.

Entre las primeras observaciones Li y Kanazawa notaron que, en general, encontrarse en medio de grandes concentraciones de personas conducía a sentimientos de infelicidad pero, en contraste, socializar con algunos pocos amigos despertaba emociones satisfactorias.

Sin embargo, para este último fenómeno había una excepción: una minoría para la cual socializar, incluso con amigos, era causa de infelicidad. Coincidentemente, estos mismos individuos eran según la data más inteligentes que el promedio de la población.

De acuerdo con los investigadores estas personas se distinguen del resto porque, por su misma inteligencia, tienden a hacer cosas “fuera de lo natural”, lo cual, en este caso y bajo la “teoría de la felicidad de la sabana”, significa que buscan hacer lo que sus ancestros no hicieron. No socializar, por ejemplo, o no encontrar felicidad en el contacto con amigos.

Si esto es sostenible o no, lo dejamos a consideración de nuestros lectores. Pero igualmente insistimos en los muchos ejemplos en la historia de las disciplinas creativas que parecen probarlo.

 

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Por: pijamasurf - 12/14/2016

Este juego visual está basado en un rasgo del cerebro exclusivo de las personas introvertidas

Entre los muchos debates en torno a la diferencia entre personalidades introvertidas y extrovertidas existe el enfoque de la neurociencia, según la cual las diferencias entre una y otra ocurren a nivel cerebral, fisiológico.

Introvertidos y extrovertidos tienen características cerebrales distintas; en específico, un estudio de 2012 de la Universidad de Harvard demostró que las personas con tendencia a la introversión tienen mayor cantidad de materia gris en su córtex prefrontal.

Además de la personalidad, esa diferencia se expresa también en la capacidad visual, de ahí que una forma sencilla de demostrar la conexión entre las personalidades introvertidas y sus diferencias a nivel cerebral sea este examen diseñado por Tom Nixon. A la par de los rasgos propios de la introversión –el gusto por la soledad, la inclinación al silencio o el desarrollo del pensamiento introspectivo– una mayor cantidad de materia gris también se traduce en una mejor percepción visual para reconocer y decodificar imágenes abstractas. En este caso, los diseños de Nixon incluyen imágenes "escondidas" que supuestamente sólo podrían descubrir las personas introvertidas, por dicha cualidad cerebral.

Como todo intento de clasificación, sin embargo, a este también cabría tomarlo con cuidado, pues dada la multiplicidad de factores que derivan en la formación de una persona, parece un tanto limitante que tan una variación fisiológica explique la compleja configuración de una psique.

 

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