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5 posibles sedes de famosas sociedades secretas alrededor del mundo

AlterCultura

Por: pijamasurf - 12/29/2016

Se ha especulado mucho sobre algunas de estas sociedades secretas, su agenda y sus sedes. Estos son algunos posibles centros de operaciones

A través de la historia de la humanidad ha habido mucho misterio alrededor de las sociedades secretas, sus actividades, agendas y quiénes han sido miembros de ellas, ya que numerosos personajes históricos han formado parte de sus filas y actualmente sus miembros incluyen a individuos clave en la política internacional, las instituciones religiosas, la investigación científica, el mundo de las finanzas y la milicia. Estas son algunas de las conocidas sedes de importantes sociedades secretas: 

 

 

 

1. El hotel Bilderberg del grupo Bildeberg

 

En 1954 este hotel en Oosterbeek, Holanda, fue el escenario de un encuentro entre delegados de 11 países de Europa del este y 11 de Norteamérica. La concurrencia incluía a un director de la CIA, un príncipe e incluso un primer ministro. A pesar de que no existe una agenda pública fija, votos ni acuerdos de ningún tipo, a partir de ese momento un grupo de líderes internacionales, entre los cuales hay propietarios de emporios mediáticos y políticos, se reúnen aunque no hagan ninguna declaración pública al respecto, así como tampoco se hace pública ninguna lista oficial de participantes. 

 

 

 

2. La tumba de Skull and bones

 

El campus de la Universidad de Yale se encuentra en New Haven, Connecticut, cuenta con el lema “lux et veritas”, que significa “luz y verdad”, y escoge con sumo cuidado a sus estudiantes. También alberga a la sociedad secreta conocida como Skull and Bones o Cráneo y Huesos, que comenzó en el año 1832 y no publicó una lista oficial de sus miembros sino hasta 1971. Ellos se hacen llamar bonesmen y dentro del grupo hay jefes corporativos, oficiales del gobierno, jefes de la Suprema Corte estadounidense e incluso presidentes, de tal forma que ha surgido información sobre cómo algunos de sus miembros controlan la Agencia Central de Inteligencia para avanzar la agenda Illuminati. La base de esta sociedad secreta lleva el nombre de “la tumba” y tiene un estilo que une las columnas dóricas con simbología egipcia. 

 

 

 

 

3. Domus Sanctae Marthae de los Illuminati 

 

Algunos investigadores creen que esta sociedad de “librepensadores, humanistas y académicos” que se oponían a la superstición fue fundada en Bavaria, Alemania, en 1776. No obstante, los teóricos de la conspiración han abundado sobre cómo los Illuminati han infiltrado el gobierno, los bancos y las corporaciones para manipular el estado de la humanidad y su destino. A pesar de lo mucho que se habla de ellos su sede permanece en el misterio, pero diferentes fuentes claman que tienen bases en diversas partes de Estados Unidos y algunos países europeos, incluyendo el Vaticano. De hecho existen teorías que sostienen la iglesia católica ha sido infiltrada por esta sociedad secreta, por lo cual su líder sería el papa. Actualmente el sumo pontífice habita unos aposentos conocidos bajo el nombre de Domus Sanctae Marthae, que se ubican junto a la Basílica de San Pedro. Este edificio de cinco pisos contiene 106 suites y 22 habitaciones sencillas.

 

 

 

 

 

4. Parque Rosacruz de los rosacruces 

 

Existen registros de la “orden del templo de la rosa cruz” desde el siglo XVII, aunque en realidad no se conoce con exactitud el año preciso de su fundación. Si bien este grupo mantenía la religión cristiana, surgió como una fuerza antagónica a la iglesia católica de Roma. Algunos miembros han afirmado que la historia de su conocimiento puede ser rastreada hasta el faraón Tutmosis III, aunque también utilizan ideas de  Pitágoras y Tales. La antigua mística orden de la rosa cruz tiene su sede en el Parque Rosacruz ubicado en San José, California, que tiene una superficie de una cuadra completa y contiene varias estructuras tales como una biblioteca, un planetario y un templo que alberga las cenizas del fundador, Harvey Spencer. 

 

 

 

5. La Biblioteca Nacional de Francia del Priorato de Sión

 

Si bien ciertos investigadores afirman su existencia hay quienes creen que la idea de este grupo proviene de un mito, el cual indica que el Priorato de Sión era un grupo encargado de proteger a los descendientes del linaje de Jesus de Nazaret y María Magdalena cuando éstos huyeron a Francia. En 1970 hubo aspavientos debido a que se filtró información sobre ciertos archivos que apuntaban a que la sede del Priorato de Sión estaba ubicada en Francia y que esta información estaba en manos de la Biblioteca Nacional de Francia, situada en París. Aparentemente el archivo contenía mapas, genealogías y una lista de los grandes dirigentes del Priorato de Sión en la cual aparecían personajes como Leonado da Vinci e Isaac Newton, aunque la autenticidad de estos documentos ha sido cuestionada y rastreada a Pierre Plantard, quien se cree que sembró el material en la biblioteca. A pesar de ello los rumores sobre el Priorato de Sión, su existencia y su agenda continúan. 

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Nuestra atención determina en gran medida que aparece como "la realidad"; físicos modernos, pensadores budistas y William James nos sirven para definir la realidad en sus componentes esenciales

Por milenios filósofos han debatido sobre la naturaleza de la realidad y si ésta existe de manera independiente de nuestra mente. Si bien es posible que el mundo exista independientemente de nuestra mente, nos encontramos con una limitante para afirmar esto, ya que todo lo que conocemos lo conocemos a través de nuestra mente. El profesor de astrofísica de la Universidad de Rochester, Adam Frank, lo explica:

Desde la perspectiva fenomenológica uno dice "claro que hay un mundo allá fuera". Pero si eres realmente honesto, debes de admitir que el único acceso que tenemos a él es a través de nuestras experiencias íntimas continuas, el "ser" que hace el "aquí"... Así que aunque nos gusta imaginar mapas del mundo objetivo, nadie nunca logra experimentar eso. En cambio, tenemos esta notable interacción entre aquello que sea que somos y aquello que está allá fuera (lo que sea que eso sea)... Así que probablemente, no podemos sustraernos de la historia del universo.

Es decir, no conocemos directamente la realidad como tal, sino nuestra descripción de la realidad --la cual es mediada por el lenguaje y nuestra interpretación mental de un mundo físico--; esta descripción puede o no ajustarse a esa realidad que suponemos existe "allá fuera", por así decirlo, pero nunca podemos comprobar que nuestros modelos sean idénticos al mundo que hipotéticamente está "allá fuera", sólo podemos confiar en el consenso o en la convención. Este es un problema que Kant había detectado pero que hoy en día la física cuántica ha refinado. Werner Heisenberg famosamente dijo que lo que observa la ciencia no es la naturaleza en sí, es sólo la naturaleza expuesta a nuestro método de interrogación. Como tal es absurdo hacer afirmaciones sobre una realidad independiente de nuestra observación de la misma o sostener nociones como la exixstencia de un mundo "allá fuera" (en realidad la distinción entre exterior e interior queda seriamente puesta en duda). Es por ello que estrictamente la física cuántica, bien entendida, significa un profundo estremecimiento de la estructura del pensamiento y la visión del mundo, un sacudimiento que, sin embargo, no ha alcanzado a nuestra sociedad en su conjunto, la cual se mantiene bajo la visión general de la física clásica (acaso porque lo que implica la física cuántica es tan radical que preferimos simplemente decir que debe tratarse de un error o que no tiene relevancia en nuestra vida ordinaria).

Anton Zeilinger expresa esta interdependencia entre nuestra cognición de la realidad y la realidad como tal:

Uno podría estar tentado a asumir que cuando le hacemos preguntas de la naturaleza, al mundo allá fuera, existe la realidad independiente de lo que digamos de ella. Sostenemos, en cambio, que esta posición no tiene sentido. Es obvio que toda propiedad o rasgo de la realidad "allá fuera" sólo puede estar basado en la información que recibimos. No puede haber ningún tipo de afirmación sobre el mundo o sobre la realidad que no esté basada en dicha información.

Para que exista información, necesita haber cognición, una mente para la cual tenga significado (el llamado mundo objetivo no existe sin una subjetividad que le de sentido). Así entonces no podemos separar nuestro propio proceso cognitivo de la configuración de la realidad.  Otro físico renombrado, Andre Linde, explica:

El universo cobra vida (dependencia temporal) sólo cuando uno lo divide  en dos partes: un observador y el resto del universo. Entonces la función de onda del resto del universo depende de la medición de tiempo del observador. En otras palabras, la evolución sólo es posible con respecto al observador. Sin un observador, el universo está muerto.

Podríamos seguir con este tipo de observaciones, pero para fines prácticos remitimos a quien esté interesado a este documento del maestro budista y físico Alan Wallace, quien ha recopilado muchas de estas frases sobre la interdependencia entre los fenómenos (o la realidad) y la observación de los mismos. 

Ahora bien, habiendo establecido que existe una interdependencia entre la realidad y nuestra observación de la misma (o nuestra mente), de todas maneras queda la cuestión, ya más filosófica que física, de explicar esto de tal forma que tenga sentido en nuestra vida y podamos incorporar esta visión de la realidad a nuestra experiencia. Podemos indagar filosóficamente y pensar como los budistas del mahayana y en adelante que la realidad es vacuidad en tanto a que ninguna cosa tiene existencia inherente, es decir todo es relativo a nuestra medición e interpretación de los fenómenos, de lo que se desdobla una conceptualización de las cosas en sí (la cual confundimos con la "realidad"). Podríamos tomar la visión de que entonces el mundo es como un sueño, ya que es relativo a nuestra mente y  puede considerarse una ilusión (donde nosotros mismos somos los ilusionistas que tomamos nuestros espejismos como autónomos). Y podríamos obtener mucho provecho de esta visión (escribí sobre ver el mundo como si fuera un sueño dentro del contexto budista aquí). Si bien podemos tomar una perspectiva de que la realidad no existe como tal, y podemos deconstruir los fenómenos para encontrar como surgen en interdependencia a nuestra mente, podemos también optar por una contemplación de todas las apariciones como reales, si bien sólo relativas y momentáneas, reconociendo que es nuestra atención la que les brinda su coeficiente de realidad. Ambas perspectivas no se contradicen, son sólo estilos distintos que in-forman nuestra experiencia. Esta última tiene un importante antecedente en la psicología occidental en la obra de William James, el psicólogo pionero en el estudio de la experiencias religiosas.  "Por el momento, eso a lo que atendemos es la realidad", escribió James hace más de un siglo. Simplemente, en su unidad más básica, la realidad es aquello a lo que le pones atención. Puede que existan otras cosas, pero mientras no entran en el espectro de tu atención, tienen nula influencia en la configuración de la realidad que experimentas. Alan Wallace glosa ésta frase en su libro The Attention Revolution:

Nuestra facultad de atención nos afecta de innumerables formas. Nuestra percepción de la realidad está estrechamente vinculada a dónde ponemos nuestra atención. Sólo aquello a lo que le ponemos atención nos parece real, mientras todo lo que ignoramos --no obstante que tan importante pueda ser-- parece desvanecerse en la insignificancia. El filósofo y pionero de la psicología moderna William James hizo este punto hace más de un siglo: "Por el momento, eso a lo que atendemos es la realidad"... Cada uno de nosotros elige, en la forma en la que atiende a las cosas, el universo en el que habita y las personas que se encuentra. Pero para la mayoría de nosotros esta "elección" es inconsciente, así que en realidad no es una elección.

Wallace sugiere incluso que lo que llamamos nuestra identidad no es más que el cúmulo de las cosas a las que le hemos puesto atención y, ya que suscribe a la teoría de la reencarnación, nuestra realidad en este instante estaría siendo configurada por la acumulación de todas las cosas a las que hemos atendido por incontables vidas, lo cual sería igual al esmalte del mundo que vemos:

Lo que viene a la mente cuando nos preguntamos "¿quién soy yo?" consiste de esas cosas a las que le hemos puesto atención a lo largo del tiempo. Lo mismo ocurre con nuestras impresiones de las demás personas. La realidad que nos aparece no es tanto lo que está allá fuera sino los aspectos del mundo en los que nos hemos enfocado. La atención es siempre altamente selectiva... Sugiero que sí fueras capaz de enfocar tu atención a voluntad, podría realmente elegir el universo en el que aparentas habitar. 

Quizás el mundo exterior que nos parece tan sólido, estable y predecible no sea más que un hábito de atención construido por incontables eones y reforzado cada microsegundo. La solidez y la inmutabilidad de la realidad un túnel que secuestra nuestra atención, dentro de un multiverso de amplitud.

William James había sugerido que la capacidad de controlar la atención a voluntad era la marca de un hombre de genio. Alan Wallace mantiene, siguiendo la tradición budista, que la atención puede entrenarse hasta el punto de lograr verdaderas hazañas de la concentración, como puede ser mantener la mente concentrada en un mismo punto por hasta cuatro horas --en lo cual consiste el logro de la meditación shamatha. En la tradición budista se dice que cuando se logran estos niveles de atención --que van de la mano de una pacificación de la mente, o samadhi- -pueden surgir ciertos poderes o siddhis, los cuales hoy vincularíamos con capacidades psíquicas como la visión remota, la clarividencia, la telepatía y otras. Sin embargo, uno de los poderes que surgen con este dominio de la atención, según el budismo, es que se puede entrar a planos de absorción meditativa en los que se experimenta completa paz, relajación y gozo. Estos son los estados que llevan a los practicantes a los mundos superiores, a los planos de los devas o dioses, más allá del mundo del deseo (kamadhatu). A final de cuentas es la atención la que configura la realidad que experimentamos. Sin embargo, el budismo advierte que la finalidad del cultivo de la mente en la concentración unipuntual no es lograr estos estados de absorción sino la liberación total del ciclo de renacimiento (el samsara), para ellos la concentración o samadhi debe ser actualizada con la sabiduría y el análisis de la realidad, así como también con la motivación para actuar y liberar a los demás (esto en el camino del mahayana, el vehículo universal). Así que tenemos este peligro en el control de la atención, que si bien parece ser algo con lo que sólo tendríamos que lidiar en etapas más avanzadas, es importante tener en cuenta para evitar marchar hacia el sofisticado hedonismo de una mente dúctil --la motivación no es el placer, es la sabiduría.

 

Twitter del autor: @alepholo