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Magia memética: seguidores ocultistas de Trump creen que meme de Pepe la Rana logró presidencia

AlterCultura

Por: Pijamasurf - 11/18/2016

El extraño caso de Pepe, el meme con supuestas propiedades mágicas que fue utilizado en una guerra entre activistas para propulsar a Trump.

"Hemos elegido a un meme como presidente", se celebró entre ironía e irrisión en el foro de hacktivistas y pranksters 4chan el 9 de noviembre. El foro, que en ocasiones ha logrado subvertir votaciones como la de la revista Time a la persona más influyente, se ha  atribuido un papel determinante en los resultados electorales, según el Washington Post. 

Según algunos analistas y los propios usuarios de 4chan, el foro ha sido parte del movimiento en línea que ha consolidado el nacionalismo blanco con ideas que paradójicamente tienen al conservaduraismo a la vez que defienden . Par esto ha sido instrumental el manejo de ciertos memes, particularmente el de rana Pepe.

Pepe, una creación de Matt Furie, hizo su début en Myspace en el 2005 y rápidamente fue popularizado por los usuarios de 4chan. En sus 11 años, esta caricatura especialmente maleable ha sido explotada como Batman Pepe, Borat Pepe, una versión femenina de Pepe y múltiples otras, hasta ser hackeada otra vez en el 2015 por los usuarios de 4chan y reinventada como nazi Pepe (un ícono de la supremacía blanca, aunque verde) y finalmente como el alter-ego entre el alt-right de Donald Trump. Los usuarios de 4chan, lo más cercano a una fuerza de la naturaleza en línea, reaccionaron cuando Katy Perry subió un tuit con la imagen de Pep llorando diciendo que sufría de jet-lag. Otras celebridades se subieron a la tendencia y utilizaron la imagen de Perp para ganar likes y retweets en diferentes redes sociales. Para los usuarios de 4chan esto significó que Pepe había sido cooptado por lo "normies", esto es, los miembros de la sociedad mainstream que echan todo a perder, de la misma forma que una marca echa perder una canción cuando la emplea para un comercial

Se lanzó una campaña entonces para reapropiarse de Pepe. 4chan cuenta con un enorme poder de viralización y si alguien sabe como hacer que un meme se replique con éxito son ellos. Así reintrodujeron a Pepe mezclado con propaganda nazi y todo tipo de teorías de conspiración y sugerencias políticamente incorrectos. (siempre con el toque de humor que permite la difusión memética).  La campaña para toxificar a Pepe fue un éxito y se empezó a difundir en Twitter como un símbolo de la extrema derecha. Apareció entonces también asociado a Trump, pero lo que es más interesante Pepe fue utilizado como una especie de arma memética, una especie de tulpa, una entidad hecha de bits que supuestamente tenía un poder animista. Así se enviaba a Pepe con consignas racistas, por ejemplo contra latinos, algunos de alto perfil. Numerosos trolls conservadores iban minando la red con bombas meméticas de Pepe. De esta forma fueron zanjando el terreno para que sólo ellos utilizaran a Pepe, de alguna forma manteniéndolo racialmente puro a través racismo. Pepe, una caricatura más o menos neutra e inocente fue así convertida en un símbolo de odio de uso político.

Uno de los usuarios de 4chan @jaredtswift, le dijo al Daily Beast en mayo: "En cierta forma hemos logrado colocar el nacionalismo blanco dentro del mainstream. El apoyo en línea ha sido vital para el éxito de Trump, y el hecho es que sus más devotos y entusiastas seguidores en línea son nacionalistas blancos... Las personas han adaptado nuestra retórica, a veces sin darse cuenta. Estamos sentando las bases para una transformación cultural masiva".

Existe en la Web una tendencia bastante extraña que que ha incorporado la noción de las tulpas, término tibetano que designa a entidades mentales, generadas por los pensamientos, que logran una cierta capacidad de cognición, entidades semi-autónomas que se alimentan de los pensamientos de una persona pero que aparentan existir por su propia cuenta. Esta idea fue adoptada en el foro 4chan hace unos 7 años, y se empezaron a crear tulpas, también llamados tulpamancers, utilizando dibujos y animaciones para visualizar a estas entidades que eran posteadas en línea.

Tenemos aquí una curiosa intersección de magia del caos, con los llamados sigilos  o cifras mágicas, y teoría memética. En la teoría de memes, se considera que existen ciertos genes culturales que se difunden de manera viral --estos son los memes en un sentido original, los cuales han sido malentendidos en línea como una forma de imagen, siendo que el meme es el acto viral en sí mismo. 

El investigador del ocultismo y sus múltiples manifestaciones, Theodor Ferreol, le dijo a Motherborad, que estamos observando un curioso fenómeno en línea que parece ser una mezcla de activismo con animismo. Para algunas de estas comunidades en línea Pepe es considerado como un Dios y ha sido parte de una guerra memética que ha orquestado el triunfo de Trump. La esencia de un meme es que puede ser manipulado --esto es lo que le da su poder para ser compartido masivamente: una persona comparte una imagen, otra la recibe, la modifica y la vuelve a compartir y así sucesivamente. Pero, igualmente, la esencia del meme es que puede ser usado para manipular.

Los seguidores de Pepe han encontrado sincronicidades que ayudan a la deificación de Pepe, quien magnetizando la atención de los usuarios, cobra vida propia. Se ha encontrado, por ejemplo, que en Egipto existía un dios-rana llamado Kek, el cual era una especie de divinidad caótica, que subvertía el orden establecido. Así Pepe puede ser considerado un avatar de este dios. Los seguidores de este culto han encontrado numeroso signos que les hacen pensar que Pepe tene poderes mágicos, más allá de su imaginación o la intención que le depositan. Dentro de la multidimensionalidad de esta visión de mundo, el mismo Trump es una encarnación de Pepe-Kek, un arquetípico trickster

En esta borrosa línea de caricatura, ocultismo, delirio memético y fanatismo, surge entonces la pregunta sobre, ¿quién realmente está en el poder Trump o Pepe?

 

 

Más allá de la vigilia, el sueño y el sueño profundo existe un cuarto estado: turiya, la conciencia no-dual que subyace bajo toda experiencia

En su exhaustiva autoobservación, los filósofos de la India hicieron una minuciosa cartografía de la conciencia. Se ha dicho que de la misma manera que los esquimales tienen numerosas palabras para describir la nieve, en sánscrito se tienen por lo menos 16 palabras para lo que en español decimos con una sola: conciencia. Tal vez de la misma manera que los esquimales logran distinguir diferentes tonos y relaciones en la nieve por observarla detenidamente, en la India la observación de la mente y la percepción ha revelado una sutil paleta de la conciencia y su capacidad de generar diversas experiencias subjetivas.

A partir de los Upanishads, los primeros grandes textos filosóficos de la humanidad, en los que los "sabios del bosque" dirigen su atención a observar el propio ser y sus procesos mentales, se mapeó un cuarto estado de conciencia que en realidad es el estado que los abarca a todos los demás. Lo llamaron simplemente "turiya", sánscrito para "cuarto". Este nombre tan escueto parece obedecer a que se prefiere generalmente no describirlo en términos positivos, con lenguaje que, por definición, limita, cuando turiya es lo ilimitado, lo indefinible, lo que siempre está en el fondo más allá del ruido de la mente, como el espacio base de todos los fenómenos. En el Mandukya Upanishad se dice:

No con la conciencia tornada hacia dentro [soñando], no con la conciencia tornada hacia afuera [despierto] no con la conciencia tornada en ambas direcciones, no una masa de conciencia [sueño profundo], ni consciente ni inconsciente --las personas consideran que el cuarto es invisible, inviolable, inasible, sin signos, impensable, inefable, su esencia descansando en el ser único, en la quietud de la proliferación, pacífico, auspicioso, sin dualidad (advaita)...

Los otros tres estados de conciencia que reconocieron fueron: la vigilia, el sueño (con contenido onírico) y el sueño profundo (un estado que no es considerado propiamente como inconsciencia, ya que se dice que existe cierta experiencia sutil, un gozo incluso). Estos tres estados tienen diferentes manifestaciones pero dentro de ellas cabe toda la experiencia ordinaria de realidad, en la que existimos como un sujeto percibiendo objetos. Más allá y más acá de estos estados yace turiya, el estado de conciencia no-dual, la conciencia que es consciente de sí misma y de todas las experiencias. El gran filósofo tántrico Abhinavagupta sugiere que turiya es igual a paradavaita, el estado supremo de no-dualidad. 

El profesor de filosofía Evan Thompson, en su libro Waking, Dreaming, Being, dice sobre turiya:

Este modo de conciencia es cognoscitividad pura no-dual. A diferencia de la vigilia, el sueño y el sueño profundo, la cognoscitividad pura [pure awareness] no es un estado en el sentido de una condición discreta y transitoria... es la fuente constante que subyace bajo estos estados cambiantes, y también es un estadio de realización meditativa. Como el surtidor de la vigilia, el sueño y el sueño profundo, "el cuarto" es cognoscitividad pura definida por la cualidad de la luminosidad. Como estadio de realización meditativa, es el terreno base de la conciencia que puede atestiguar los estados cambiantes sin identificarse erróneamente con ellos como su sí mismo. Tomando prestada una imagen de Andrew Fort... la cognoscitividad pura es como ondas de radio que penetran todo el espacio, las cuales se ven oscurecidas por la constante estática de la actividad mental --pensamientos, imágenes mentales, emociones y memorias. Tomamos la estática como real y pensamos que somos esa estática, pero sólo está superpuesta sobre la onda. Cuando eliminamos la superposición o vemos a través de ella, entonces sólo queda la onda en su naturaleza verdadera.

En cierta forma turiya yace siempre inalcanzable para nosotros, ya que nos definimos como individuos, como egos que tienen una experiencia separada del mundo. Lo que nos dicen estas tradiciones es que estamos limitando nuestro ser al identificarnos con un modo de percepción --mayormente la percepción sujeto-objeto de una conciencia que tanto en la vigilia como en los sueños no reconoce que las apariencias no están ocurriendo allá afuera o de manera separada sino que son parte de la propia mente que no tiene fronteras fijas, sino que estas fronteras emergen a partir del modo de percpeción. SI cambiamos nuestra forma de percibir, no sólo cambia el mundo, cambia quiénes somos. Elegimos y nos aferramos a un yo y todo lo demás se vuelve inconsciente, el mundo se vuelve una masa inconsciente de objetos e incluso nuestros sueños se vuelven inconscientes en muchos casos, pero, si creemos en esta noción de turiya, en realidad no existe tal cosa como el inconsciente, no al menos de manera absoluta. Detrás de nuestro proceso de identificación con ciertas modalidades superficiales de percepción, hay un testigo que es consciente de todo; todo es su sí mismo. 

En otra parte, también en el Mandukya Upanishad, se hace una interesante analogía entre los cuatro estados de conciencia y la sílaba OM, conformada por las vocales A-U-M. La sílaba OM, al igual que turiya, se identifica con el Brahman (el Ser Absoluto), la fuente no-dual de todo el universo. Evan Thompson glosa el Mandukya Upanishad:

A expresa el estado despierto, un sonido áspero producido por la boca bien abierta. U expresa el estado de sueño, un sonido sutil producido con la ayuda de los labios y M expresa el sueño profundo, con labios cerrados. Reverberando en la garganta mmm vocaliza el gozo de la conciencia sin sueño del sueño profundo... El cuarto no tiene fonemas constituyentes. Podemos pensar en él como el silencio del cual todos los sonidos emergen o como la unión de los tres fonemas en una sílaba: OM, expresando la unidad de los tres estados en la única conciencia no-dual.

Así que de la misma manera que detrás de todos los sonidos está el silencio, que es algo así como el potencial infinito de la manifestación sonora que es la creatividad del universo, detrás de todos los estados de conciencia individual está la conciencia no-dual, que es la unidad absoluta.

En los Shiva Sutras, el texto fundacional del tantrismo de Cachemira, en el séptimo sutra se habla de turiya. Jaideva Singh en su traducción señala que aunque en apariencia existe una diferencia en los estados de conciencia de la vigilia, el sueño y el sueño profundo, en realidad, en todos estos estados reside el cuarto estado, "el cual es el brillo de la luz interna" y el cual "fluye ininterrumpidamente en todos los estados". El cuarto estado, turiya, "es la unidad con la conciencia de Shiva... la experiencia extática de la conciencia de sí es llamada conciencia integral o conciencia no-dual". Shiva para el tantrismo de Cachemira no es un dios personal, sino que simboliza la conciencia suprema que es todas las cosas, es el experimentador de todas las experiencias subjetivas. 

"El cuarto estado es la omnipresencia de la conciencia del testigo que integra y unifica los otros tres... es nuestro yo verdadero, el inmortal Atman, la conciencia incesante... es el inmutable y permanente Yo que atestigua todos nuestros cambiantes yos", agrega Singh en su comentario al séptimo sutra.

Podemos tender un puente tántrico y mencionar que turiya es equivalente al rigpa del dzogchen tibetano, el estado prístino y natural de la conciencia, el cual es traducido a veces como gnosis primordial o, según Herbert Guenther, "intensidad extática". Todas las tradiciones que se derivan de la filosofía de la India, incluyendo por supuesto el budismo tibetano, coinciden en que la naturaleza de la conciencia, más allá de la identificación con un individuo y una división sujeto-objeto, es dicha o gozo continuo y luminosidad sin límites. Todo lo demás cambia, todo aparece y desaparece, y sólo la conciencia, la dicha luminosa no-dual permanece. Tanto los maestros del tantra budista como los maestros del tantra hinduista enseñan esencialmente a residir en ese estado de conciencia no-dual, todo lo demás es una práctica preliminar. Es el estado en el cual las diferencias se anulan, sueño y vigilia se tejen en un mismo contínuum, meditación y no meditación, luz y vacuidad, ser y no-ser dejan de experimentarse como separados y contradictorios. El cuarto estado nos puede parecer un logro lejano del más alto yoga-tantra (y en cierta forma lo es) y, sin embargo, según enseñan estas tradiciones, no hay nada más íntimo y cercano que esto, es justamente el estado natural, no conceptual, más allá de reificación e identificación, la realidad en todo su desnudo esplendor.

 

Twitter del autor: @alepholo