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Los últimos hallazgos relacionados a este mecanismo redimensionan los adelantos tecnológicos de la antigua Grecia

Entre los restos de un naufragio, aquella cosa parecía tan sólo un bulto corroído sin importancia. Fue encontrado en las costas de Grecia, cerca de Anticitera. Luego de un análisis más detallado de la pieza, el arqueólogo Valerios Stais declaró en 1902 que se trataba del mecanismo de alguna clase de aparato de medición astrológica similar a un reloj; hoy es conocido como el mecanismo de Anticitera.

Stais perteneció a la minoría que defendía esta teoría; el resto de los estudiosos aseguraba que algo tan sofisticado no podía pertenecer a ese período. Era sencillamente imposible; esos mecanismos habían comenzado a usarse hasta mil 500 años después.

En 1951 el historiados británico Derek John de Solla Price comenzó un exhaustivo estudio del descubrimiento y fue hasta 1974 que pudo declarar que, en efecto, aquel aparato fue creado en la antigua Grecia entre los años 150 y 100 a. C. Concluyó esto luego de aplicar engranajes de bronce conectados a una manivela que hizo empatar con una de las carátulas del mecanismo. Diseñó los engranajes basándose en el sistema astronómico de la época, el ciclo metónico, un patrón de 235 meses que permitía a los astrónomos predecir eclipses.

En el 2009 se terminaron de identificar todas las piezas del aparato y se presentó un modelo virtual:

Al entender el funcionamiento total del mecanismo se pudo confirmar que era capaz de predecir la posición de los planetas con los que estaban familiarizados los griegos (Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno), además de trazar la posición del Sol y las fases de la Luna, esto último aprovechando una piedra pulida con blanco y negro que las mostraba.
Andrew Carol, ingeniero de Apple, construyó un modelo a (gran) escala del mecanismo para enseñar su funcionamiento, utilizando piezas de LEGO:

En junio del 2016 un equipo internacional de expertos reveló nueva información derivada de pequeñas inscripciones en griego antiguo encontradas en algunas partes del mecanismo demasiado pequeñas como para ser leídas a simple vista, pues algunas letras medían poco más de 1mm. Hasta que llegó la tecnología de escáner adecuada resultaron legibles los más de 35 mil caracteres que explican el funcionamiento del dispositivo.

El mensaje comprueba las teorías sobre su funcionamiento, a la par de añadir un par de detalles fascinantes: el primero es que el texto habla sobre la llegada de algunos eclipses por color, lo que debe de significar que se les confería cierto valor adivinatorio. El segundo: parece que el dispositivo fue construido en la isla de Rodas por más de una persona y que no era el único de su tipo. Los antiguos griegos tenían conocimientos astronómicos y habilidades mecánicas mucho más adelantadas de lo que sospechábamos.

Reed Hastings de Netflix cree que en el futuro podremos consumir entretenimiento personalizado tomando una pastilla

El CEO de la compañía que revolucionó el consumo de entretenimiento cree que en las siguientes décadas el entretenimiento podría tomar un cauce farmacológico. 

Reed Hastings, CEO de Netflix, recientemente exploró el futuro del entretenimiento en la conferencia "WSJDLive". Hastings dijo que su visión se inclina a un entretenimiento farmacológico, incluso más que a uno basado en la realidad virtual.

"En veinte o cincuenta años será perfectamente viable tomar una pastilla azul personalizada que te haga tener un viaje de una manera entretenida y luego una pastilla blanca que te regrese a la normalidad. Y si en 30 0 40 años la fuente del entretenimiento humano es farmacológica estaremos en aprietos". Hastings se refiere a su compañías, pero podríamos pensar que toda la humanidad (un poco al estilo Un mundo feliz, de Huxley). Pastillas de entretenimiento, pastillas de video, en las que podrás vivir directamente el entretenimiento que hoy vemos en una pantalla. Por supuesto la idea de Hastings evoca numerosas películas de ciencia ficción, desde Total RecallThe Matrix, o novelas como Vurt, de Jeff Noon. 

Hastings no explica cómo imagina que este entretenimiento farmacológico podría actuar en el cerebro. Quizás con fármacos que sean capaces de unirse a receptores individuales o quizás en un híbrido entre realidad virtual, estimulación craneal y métodos farmacológicos. 

Antes de que nos precipitemos, recordemos que la pastilla azul en The Matrix es la pastilla que nos regresa al sueño y nos mantiene en la cómoda ignorancia de la Matrix. Un entretenimiento como el que imagina Hastings seguramente nos mantendrá plácidamente sedados, como zombis, aunque en paraísos artificiales.