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Cómo el mundo pasó de ser una danza a ser una carrera

Arte

Por: Pijamasurf - 11/06/2016

G. K. Chesterton sobre cómo la vida dejó de ser una rítmica danza para volverse una frenética carrera

    Turning and turning in the widening gyre
    The falcon cannot hear the falconer;
    Things fall apart; the centre cannot hold...

W. B. Yeats

G. K. Chesterton, uno de los grandes escritores británicos del siglo pasado, traza en su ensayo sobre Chaucer un elegante paralelo que merece considerarse. Chesterton sugiere que la vida solía concebirse y experimentarse como una danza, pero que en la modernidad se experimenta como una carrera. La diferencia entre una danza y una carrera, por supuesto, es que la danza no tiene un objeto definido, se disfruta en sí misma, como un proceso, mientras que la carrera es una competencia, y tiene un objetivo definido: ganar o al menos llegar a la meta. Esta es una forma un tanto simplista pero esencialmente acertada de entender lo que ocurre con la sociedad secular moderna. Pasamos de un modelo basado en el orden, la ley, el rta, el dharma, la necesidad (Ananke) y otros ejes que proveían un centro, una referencia moral y estética dentro de un tiempo circular a un mundo de progresión, que se precipita a una ansiada salvación en el futuro (ya sea el Mesías o la tecnología que conquista la naturaleza) basado en el crecimiento infinito (como ocurre en la economía, que es el eje rector de nuestra época) y en el cual se asume que existen ganadores y perdedores (sólo algunos serán salvados o sólo algunos acapararán la gran mayoría de los recursos). Así lo describe Chesterton:

Un cierto cambio agudo o ruptura puede trazarse notoriamente, al señalar que hasta cierto momento la vida era concebida como Danza, y después de ese momento la vida fue concebida como Carrera. La moralidad medieval estaba permeada por la idea de que una cosa debía balancear a la otra, que cada una se erigía a un lado de algo que estaba en el medio, y que algo siempre permanecía en el medio. Podía haber cualquier cantidad de movimiento, pero era un movimiento alrededor de esta cosa central; perpetuamente alterando las actitudes, pero perpetuamente preservando. […] Ahora bien, desde esta ruptura en la historia, sea que la llamemos de esta u otra forma, la Danza se ha convertido en una Carrera. Esto es, los bailarines han perdido su balance sólo para recuperarlo corriendo hacia un objeto, o algo que se presume es un objeto; no es un objeto dentro de su círculo o de su posesión, sino un objeto que no poseen todavía. Es un objeto volador, un objeto que desaparece. Pero no es mi interés condenar o celebrar ni la religión de la Carrera ni la religión de la Danza. Sólo estoy apuntando que esta es la diferencia fundamental entre ellas. Una es rítmica y de movimiento recurrente, porque se tiene un centro conocido; mientras que la otra es un movimiento precipitado o progresivo, porque hay una meta desconocida. Esta última ha producido lo que llamamos Progreso; la anterior produjo lo que los medievales llamaban Orden; pero era el vívido orden de la danza. 

Chesterton hace en cierta forma una crítica al mundo secular en el que se ha resquebrajado el patrón, el centro que otorga significado y finalidad a la existencia; en la modernidad ya no importa el por qué, sólo hay que ir hacia delante, aunque no se tenga referente.

Chesterton fue un escritor de inventivas historias, pero también un hombre de fe que defendió la ortodoxia cristiana. Quien fuera uno de los escritores favoritos de Borges escribió:

El hombre sólo es realmente hombre cuando es visto contra el fondo del cielo. Si es visto contra cualquier paisaje, sólo es el hombre de ese lugar. Si es visto contra una casa, sólo es el propietario. Sólo cuando la muerte y la eternidad están intensamente presentes pueden los seres humanos sentir su hermandad. 

Con esto Chesterton hace referencia a que el ser humano necesita llevar una vida de significado y el significado lo da el centro, la profundidad, los valores que trascienden el tiempo, lo religioso, lo cósmico y lo artístico. Escribiendo hace poco menos de 1 siglo había notado la tendencia de la sociedad secular a reducir la vida a la economía y al entretenimiento y había detectado que esto tenía algunos efectos, los cuales dice sólo mencionar sin tomar partido, aunque es evidente que, para un hombre sensible, una vida como danza es superior a una vida como carrera. 

Cómo desarrollar la creatividad según Bob Dylan

Arte

Por: pijamasurf - 11/06/2016

El más reciente y polémico premio Nobel de literatura comparte algunos consejos para cultivar la creatividad

Pocos compositores han logrado influir tan decisivamente en la historia de la música como Bob Dylan. Actualmente, el arte de escribir canciones no sería lo mismo sin él. Es un eslabón destacado en la larga cadena de compositores, herederos de una amplia tradición. Pete Seeger afirma que “hay una elegancia infalible en las palabras de Dylan, casi una belleza bíblica que ha sustentado a sus canciones a lo largo de estos años”.

En 1991, el autor Paul Zollo entrevistó a Bob Dylan y Seeger incluyó dicha entrevista como parte de su compilación Songwriters on songwriting. El volumen contiene conversaciones con grandes músicos y letristas como Suzanne Vega, Leonard Cohen, Neil Young, Carole King y David Byrne. Cada uno comparte algunas observaciones sobre el noble oficio de escribir canciones, además de relacionarlo a su trabajo creativo en otras disciplinas.

Dylan destaca en la entrevista que "es bueno poder establecerse en un entorno donde puedas aceptar por completo todo lo que tu inconsciente traiga desde la maquinaria oculta de tu mente, llegar a un punto en el que puedas controlarlo y comenzar a escribirlo".

Como muchos creadores, Dylan valora más el aspecto inconsciente de la creación que aquello que proviene de una deliberación racional y calculada. Como sabían los antiguos griegos, la musa no puede ser controlada, sólo se le puede dar la bienvenida:

Para mí, las mejores canciones, mis mejores canciones, fueron escritas a gran velocidad. Sí, muy rápido. Casi en el mismo tiempo que tomó ponerlas en el papel mientras las iba pensando. Uno debe mantenerse en la zona del inconsciente y ser capaz de sacar material de ahí, es el estado mental ideal.

Contrario a otros autores como Charles Bukowski, que afirmaba que el “ambiente adecuado para escribir” era sólo una ilusión, o E. B. White, quien aseguraba que el escritor que espera las condiciones ideales para ponerse a trabajar moriría sin haber escrito una sola palabra, Dylan considera que ese estado de creatividad óptimo para la mente se puede inducir bajo las condiciones adecuadas:

El ambiente para escribir una canción es extremadamente importante. Debe acercar algo dentro de mí que necesita ser sacado. Es algo contemplativo, un reflexión... Debes ser capaz de acceder a los pensamientos que atraviesan tu mente. Primero que nada, hay dos clases de pensamientos: los buenos y los malos. Ambos navegan tu cerebro. Algunos están más cargados de unos que de otros. De cualquier manera, nos recorren y debes ser capaz de lidiar con ellos, sacarlos. Si quieres ser escritor de canciones o intérprete y cantante debes deshacerte de todo ese peso mental porque no significa nada, esos pensamientos sólo te jalonean de un lado a otro, es importante saber aprovecharlos.

El entorno puede ser decisivo. Hacen falta ambientes pacíficos y estimulantes que den pie a la creación:

Hay algo fundamental para sobrevivir a esa situación, tener algún lugar en el que puedes observar esos pensamientos sin que te afecten. Un lugar donde puedas añadir algo al asunto en lugar de sólo tomar, tomar, tomar. Igual que en muchas otras situaciones, parece que sólo así lo vivimos. Tomar, tomar, tomar. ¿Qué hay para mí? ¿Qué gano yo? Y esa clase de pensamiento que se mantiene vigente.

Cuando Zollo le pregunta a Dylan si se ve como el poeta vivo más grande que existe, como dijo Van Morrison, él contesta:

A veces. Está dentro de mí. Ser un poeta es algo que se lleva por dentro pero es por completo dedicación. Una gran dedicación. Los poetas no conducen autos (ríe), no van al supermercado. No sacan la basura ni se afilian a clubs o tienen hobbies. Los poetas ni siquiera hablan por teléfono, ni le hablan a nadie. Los poetas escuchan mucho y usualmente saben por qué son poetas (ríe). [...] Viven de una manera bondadosa y bajo su propio código de bondad. Y mueren en bancarrota o ahogados en lagos, los poetas suelen tener finales tristes.

Cuando la conversación versa sobre Shakespeare, se menciona la discusión sobre si se trataba de la misma persona o de varios autores, una polémica que refleja lo difícil que resultó para el público asumir que tan magnifica obra haya provenido de la misma mente, y Dylan afirma: “La gente tiene problemas para aceptar cualquier cosa que los abrume. [...] A ningún artista (y en general a nadie) le hace bien pensar constantemente en cómo serán percibidos el día de mañana, qué opinión se tendrá de ellos. Eso te lastima a la larga”.
Más adelante, Zollo vuelve a preguntarle sobre el arte de escribir canciones:

Madonna es buena, tiene talento. Pone toda clase de cosas en su material, ha dominado su estilo... es la clase de reto que lleva años y años perfeccionar hasta hacerlo de forma natural. Y se necesita sacrificar muchísimo para poder hacer eso. Sacrificio. Si quieres triunfar debes sacrificar mucho. [...] La evolución de una canción es como una serpiente que se muerde la cola. Así es su evolución. En cuanto llegas a su punto encuentras tu fin. [...] Mis canciones no son sueños, tienen una naturaleza más receptiva... para mí, aparecen cuando las necesito. Tu vida no tiene que estar pendiendo de un hilo para escribir una canción. Es un poco así pero necesitas estar fuera de la situación para hacerlo. Por eso mucha gente, entre ellos yo, escribe canciones sobre cómo, de una u otra manera, la sociedad los ha rechazado. Debes ser capaz de retratar eso verdaderamente. Alguien que nunca ha estado verdaderamente fuera sólo lo puede imaginar.

El mundo no necesita más canciones, de hecho si nadie escribiera más canciones el mundo no sufriría por ello, a nadie le importa. Hay suficientes canciones que puede escuchar la gente si es que eso quieren. Podrías mandar a diario cientos y cientos de canciones a cada hombre, mujer y niño sobre la Tierra sin que se repitiera ni una sola. Ya hay suficientes canciones. A menos que alguien venga con el corazón puro y tenga algo que decir, podría cambiarlo todo. Cualquiera puede escribir canciones, todos tienen una gran canción no escrita, como esa gran novela que vive en ellos.