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Aullar a las auroras boreales: experiencias de ensueño son factibles, sólo hay que buscarlas y conjurar un poco de suerte

Está comprobado que la "felicidad" florece en las experiencias y no en las pertenencias. Pero más allá de que la felicidad a veces pareciera una obligación cultural, que nos lleva incluso a simularla (por ejemplo, a través de "happy pics" compartidas en redes sociales), por ahora nos quedaremos con el inobjetable valor que nos proveen las vivencias memorables. Y, considerando esto último, sobra decir que tendríamos que perseguirlas, o al menos estar explícitamente abiertos a que sucedan –algo así como exponernos a la generosidad del azar–.

Hablando de experiencias memorables, confeccionadas para fijarse como un recuerdo imborrable y así, incluso, servir de refugio para retornar a él cada vez que lo necesitemos, existe un parque natural en Noruega que te ofrece una vivencia que muchos calificaríamos como extasiante: pasar la noche en un bosque, conviviendo con lobos y bajo un cielo arropado por auroras boreales. 

Este santuario, ubicado al norte de Noruega y que abarca más de cien hectáreas, es uno de los parques que cuentan con mayor número de animales salvajes por metro cuadrado. En sus bosques, montañas y ríos habitan osos, linces, zorros, venados, alces y renos, y los visitantes pueden, en alguna medida, convivir con ellos. Estos animales si bien se encuentran en estado salvaje, también están habituados a la presencia, siempre respetuosa, de seres humanos, por lo que se prestan más a la convivencia. 

Para muchos una visita a este lugar ya garantiza una experiencia preciosa, sin embargo Polar Park ofrece una aventura particularmente seductora, llamada "Howl Night". Básicamente se trata de ir a acampar a una zona frecuentada por los lobos del parque, así que podrás unirte al rito lobuno por excelencia: aullar en la noche; pero además, si vas en cierta época del año y tienes un poco de suerte, entonces de pronto te encontrarás a ti mismo aullando a las auroras boreales que con frecuencia se asoman por esos cielos nórdicos. 

Por ahora el simple ejercicio de imaginar la experiencia resulta ya en una fuente endorfínica. Pero si la vida te lo permite, y estás dispuesto a privilegiar las experiencias sobre las pertenencias, recuerda que hay un rincón allá al norte en donde podrás verte entre lobos y auroras.  

Twitter del autor: @ParadoxeParadis 

Wolves

Imágenes: Lost at E minor 

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Crowley recita algunos de sus poemas en esta vieja grabación de principios del siglo XX

Pocas figuras tan polémicas han existido en el medio de las tradiciones ocultas como Aleister Crowley. Este británico, quien se autonombró “la bestia 666” o “el anticristo”, gustó tanto de la provocación como del protagonismo.

Aborrecido por muchos e idolatrado por otros tantos, Crowley sería expulsado del grupo conocido como "Secret Order of the Golden Dawn" (Orden hermética del dorado amanecer), y decidió formar su propia “religión” bajo el nombre de Thelema.

Heroinómano, yogui, alpinista y viajero, Crowley también dedicó algo de energía a la escritura. Y precisamente algunos de los poemas que resultaron de esta faceta lírica quedaron registrados en una compilación de audios –por cierto las únicas grabaciones de su voz–, creada alrededor de 1920. 

La compilación de piezas fueron reunidas en un disco titulado Aleister Crowley The Great Beast Speaks 1920 – 1936, en el que escuchamos crípticamente a Crowley leer diversos poemas con tintes invocatorios, entre ellos "The Pentagram", "The Gitana" y "The Poet".