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El hijo de Bob Marley transforma antigua prisión de California en una gigantesca granja de marihuana

AlterCultura

Por: pijamasurf - 10/08/2016

Un poético gesto de la revolución canábica: transformar antiguas prisiones en granjas de cultivo de marihuana

Un poético movimiento de judo es el que recién aplicó Damian Marley al transformar una excárcel del sistema penitenciario de California en una gigantesca granja de marihuana. El lugar servirá para abastecer de marihuana medicinal a múltiples dispensarios de la región y, además, promete ser un negocio multimillonario que generará más de cien empleos. 

Mucha gente se ha sacrificado tanto por la hierba durante estos años, muchos de ellos terminaron encerrados. Si esta aventura le ayuda a personas y es utilizada con fines medicinales e inspira a la gente, entonces será un éxito.

Al parecer Demian Marley y sus socios de Ocean Grown Extracts se preparan para lo que podría ser una próxima fiebre verde en California ya que en Noviembre se votará la propuesta 64 que, de aprobarse, que es lo más probable a juzgar por las encuestas, legalizaría el consumo recreativo de marihuana entre adultos. Además del gigante de la costa oeste, otros siete estados decidirán en las urnas la misma posibilidad: Arizona, Maine, Massachussetts y Nevada, también para uso recreativo, mientras que Arkansas, Florida y Columbia estarían dando el primer paso, es decir legalizar la marihuana de uso medicinal. 

Probablemente el gran Bob Marley estaría orgulloso de que su hijo participe activamente en la revolución canábica que está ocurriendo en Estados Unidos. Y si bien lo hace como un negocio, y uno potencialmente jugoso, también hay que rescatar que tiene algo de mérito, al menos en plano simbólico, el adquirir una exprisión, en la cual seguramente estuvieron encerrados consumidores de marihuana, para cultivar cepas de primera calidad de esta planta.  

Imagen: B+ / Billboard Magazine

 

Cada tanto renace el bulo de que la constelación Ofiuco debería de considerarse un signo y por lo tanto modificar las fechas a las cuales están asignados los signos del zodiaco

Hace un par de semanas resucitó el bulo del treceavo signo zodiacal de Ofiuco. Quiero zanjar esto de una vez por todas. La primera vez que emergió este enredo fue en un libro de 1970. Luego reapareció en otro de 1995. Ambas obras fueron escritas por personas sin conocimiento alguno de astrología. En aquel momento el asunto pasó desapercibido. Pero el alud comenzó realmente en enero de 2011, tras una publicación pagada en un conocido sitio web de salud y belleza. Bastaron dos días para que se hicieran eco varias revistas de frivolidades como Cosmopolitan, más algunos periódicos de circulación masiva. Las intenciones de quienes pagaron por la publicación original son bastante oscuras. Desconocemos su identidad, pero les aseguro que la NASA no tuvo nada que ver con ello, aunque lo repitan hasta el cansancio las redes sociales, que de confiabilidad no tienen ni un ápice.

Aclaremos cómo funciona el cielo. Existen tres zodiacos; el zodiaco tropical, el zodiaco sideral y el zodiaco constelacional. El primero es totalmente fijo, no cambia jamás, pues consiste en una división regular de la eclíptica en doce signos de 30 grados de arco cada uno. De este zodiaco provienen los doce signos clásicos que todo el mundo conoce. Es el que empleamos mayoritariamente los astrólogos de occidente. El segundo, un zodiaco sideral, se mueve lentamente de acuerdo al movimiento de precesión de los equinoccios, volviendo a su mismo lugar cada 25.920 años aproximadamente. También consta de doce signos o segmentos de 30 grados cada uno. Es el que usan principalmente los astrólogos de la India. Finalmente tenemos el zodiaco constelacional, que en vez de signos posee constelaciones. De hecho comprende catorce de ellas, contando a Cetus, la ballena, asterismo por el que atraviesa el Sol durante unos pocos días de diciembre. Sorprende entonces que no hayan querido meter este otro "signo" también. Debemos comprender que las constelaciones son de longitud irregular. Las hay pequeñas como Cáncer, o grandes como Virgo. Sus tamaños variables no coinciden con los signos de los dos zodiacos astrológicos ya mencionados, que representan una abstracción geométrica y simbólica. En consecuencia, signos y constelaciones son cosas bien distintas, aunque posean los mismos nombres.

Con esto en mente, se debe señalar con vehemencia que Ofiuco es una constelación, no un signo. Su figura representa a Esculapio, hijo de Apolo y dios de la medicina, quien efectivamente se ha estado metiendo entre las constelaciones de Escorpio y Sagitario por causa del fenómeno de precesión. Sin embargo, esto no tiene nada que ver con los signos de los zodiacos tropical y sideral, que no dependen en absoluto de las constelaciones que llevan nombres idénticos. Por supuesto, las estrellas de Ofiuco, como las de cualquier otra constelación, se utilizan individualmente en astrología tradicional, pero su uso por separado no altera en absoluto el zodiaco. Por lo tanto, los signos siguen y seguirán siendo los de siempre.

Junto a lo anterior, debemos tener muy presente que todo sistema establece una estrecha interrelación entre sus partes y la totalidad. No es posible tocar una pieza sin afectar al todo. La octava musical posee doce tonos: siete notas mas cinco semitonos, observables en la distribución de las teclas de un piano. Al igual que la música, la astrología posee un sistema de siete planetas y doce signos, cuya coherencia depende de la armonía entre la parte y el todo. Es igual en cualquier disciplina, cuyo dominio permite comprender a cabalidad esta interrelación orgánica, que no puede ser adulterada sin corromper el sistema completo. La estructura arquetípica depende directamente de la relación entre sus elementos. Alterarlos es arruinar la armonía de las esferas. Que no te engañen los que nada saben de astrología.

 

Twitter del autor: @cubicado

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