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El clítoris: un órgano de placer, fascinación, dominación y que no es exclusivo de la especie humana

Salud

Por: pijamasurf - 10/10/2016

Este órgano ha permanecido en el misterio durante siglos, pero al parecer es mucho más complejo y hermoso de lo que imaginamos

El ser humano ha trascendido numerosas limitaciones y constantemente está en busca de formas de ir más allá y explorar lugares inimaginados. Un ejemplo de esto es la exploración del espacio exterior, que ha llevado a más de uno a soñar con “colonizar” el espacio. Aunque la propuesta resulte controvertida, ya que quizá deberíamos preguntarnos si realmente queremos replicar un modelo tan pernicioso social e históricamente como la colonización al resto de la galaxia. En todo caso, a veces pareciera que los humanos nos distraemos demasiado mirando el cielo, mientras que permanecemos ignorantes sobre numerosos aspectos de la tierra que pisamos e incluso del cuerpo en el que habitamos. Con respecto a este último punto hay mucho de que hablar, sobre todo en cuanto a la anatomía femenina se refiere, pues lamentablemente un compuesto de tabúes sociales que han inhibido la sexualidad humana durante siglos también ha dado como fruto un gran desconocimiento de un órgano tanto maravilloso como misterioso: el clítoris. 

Después de todo el clítoris ha causado mucha controversia, pues es mucho más complejo de lo que los anatomistas pensaban hace tan sólo poco más de una década. De tal manera que los libros de texto se han quedado obsoletos, pues este órgano en realidad podría ser descrito con mayor fidelidad como una suerte de constelación anatómica que abarca la apertura de la vagina y la parte frontal de la uretra, además del botón rosado al que usualmente nos referimos como “clítoris”. De hecho, en Francia, la investigadora Odil Fillod ha realizado el primer modelo 3D de un clítoris que puede ser reproducido por cualquier impresora 3D y cuyos planos están disponibles en línea para ayudar a mejorar la educación sexual de las nuevas generaciones.  

Modelo 3D de Odil Fillod

Dicho modelo muestra lo complejo y bello que realmente es un clítoris, que llega incluso a recordarnos la estructura de una orquídea. Sin embargo, la especie humana no es la única que cuenta con un clítoris en su anatomía, ya que este órgano también se encuentra en algunos mamíferos y aves. De hecho, tan sólo los primates tienen clítoris con diferentes formas, tamaños y funciones. Por ejemplo el mono araña tiene un clítoris tan grande que cinco centímetros de él suelen colgar entre sus piernas, lo cual lo hace aún más largo que el pene de esta especie.  Además el clítoris tiene un rol social en las interacciones de esta especie, ya que hay una división entre los sexos. Los machos suelen viajar e interactuar en grupos de su propio sexo, mientras que las mujeres viajan sólo con sus crías. De acuerdo a los científicos, las hembras dominantes exhiben su clítoris de manera similar a los machos cuando muestran su pene, como un gesto de dominación sobre otros miembros del grupo. 

Por otro lado los gorilas también tienen clítoris largos pero no suelen extenderse más allá de los labios. Además suele estar cubierto por una capa de piel y es hueco, debido a que esto hace más fácil marcar el territorio con orina. Por su parte, los chimpancés y los bonobos tienen un clítoris cilíndrico y oculto tal como el de los humanos, pero no es más grande. Lo que sí cambia es su ubicación, pues se encuentra entre las piernas, no hacia el frente del cuerpo, lo cual es útil para la estimulación sexual. Quizá los bonobos tengan un comportamiento sexual tan variado como los humanos, o más, ya que entablan relaciones sexuales entre diferentes sexos, con el mismo sexo, en grupo y diferentes posiciones. Los bonobos usan el sexo para formar alianzas, modificar su estatus dentro de la jerarquía social, obtener comida y por diversión. 

Sin embargo, más allá de las variaciones entre las especies, debemos admitir que el clítoris humano, cuya función aparente es proporcionar placer, aún requiere ser objeto de exploración y estudio. Pues, además de su belleza, es depositario de diversos misterios, ya que es usado por diversos primates tanto para reproducirse y entretenerse, como para el sometimiento de otros miembros del grupo. Quizá sea el momento de darle a este fascinante órgano la atención e investigación que merece, para alejarlo de la sombras de ignorancia que lo han mantenido en el misterio.

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Los beneficios de sentirse cómodo en la incertidumbre y en la ambigüedad

Salud

Por: Pijamasurf - 10/10/2016

Si eres una de esas personas que no tolera la incertidumbre, estás limitando tu personalidad y tu capacidad profesional

La incapacidad de mantener la calma y la entereza en la ambigüedad y en la incertidumbre es algo muy común en los seres humanos e incluso se podría argumentar que tiene una función evolutiva; sin embargo, es también fuente de mucho de nuestro sufrimiento. Y es que la realidad indica que el mundo es esencialmente ambiguo e incierto, al menos desde la capacidad limitada de conciencia que manifestamos los seres humanos actualmente. Por lo tanto rechazar y reaccionar ante la incertidumbre, cuando no podremos hacer realmente nada para erradicarla del todo, es inútil y genera frustración y desperdicio de energía.

Jamie Holmes es el autor de un nuevo libro, Nonsense: the Power of Not Knowing, que estudia la incertidumbre desde una perspectiva histórica y también a la luz de investigación científica contemporánea. En este libro Holmes entrevista a Gary Noesner, un negociador del FBI que fue uno de los líderes del equipo de agentes que lidió con el fanático religioso David Koresh en Waco, Texas, donde murieron 76 personas. Noesner cree que si el FBI hubiera sido capaz de lidiar con la incertidumbre de la mente de Koresh, quien cotejaba dos escenarios al mismo tiempo, tal vez se hubiera podido evitar esta situación tan lamentable. 

"Mi experiencia sugiere que en la vasta mayoría de estos casos, las personas están confundidas y son ambivalentes. Parte de ellos quiere morir, parte de ellos quiere vivir. Parte de ellos quiere rendirse, parte de ellos no quiere rendirse", dice Noesner. Esto hace que sea necesario que una persona pueda barajar tal incertidumbre y ambivalencia sin precipitarse a una definición. Noesner define a los buenos negociadores: "son personas que se mueven con eficacia en las áreas grises, en las incertidumbres y ambigüedades de la vida". 

La ambivalencia presenta un estado paradójico en el cual un individuo puede sentirse de dos formas distintas o querer dos cosas al mismo tiempo. Esto es algo que es real, aunque presenta un problema para la mente tanto lógica como emocionalmente, cuando una persona no tolera esa ambigüedad y se decanta –a veces con premura– por definir la realidad. Es como el caso del gato de Schrödinger de la física cuántica, que está vivo y muerto hasta que se realiza una medición; muchas personas no toleran este estado de superposición y necesitan que el gato esté muerto o vivo pero no las dos cosas.

Holmes, el autor del libro, explica que la psicología humana está cableada con una necesidad de la conclusión, de cerrar ciclos y llegar a desenlaces. Esto es algo como un mecanismo de defensa instintivo ante la entropía de la realidad. Dice Holmes que si no tuviéramos este mecanismo sería difícil vivir, resolver cualquier cosa: simplemente hay demasiadas opciones y posibilidades que no somos capaces de sondear. Por ello, el psicólogo Jordan Peterson se refiere a esto como "el milagro de la simplificación". Nuestra mente opera de tal forma que constantemente reduce cosas que no son idénticas a cosas idénticas según nuestros preconceptos. De esta forma encontramos sentido, borrando ilusoriamente el caos. Sin esto sería difícil que pudiéramos hacer incluso pequeñeces, viviríamos en la parálisis del análisis. 

El tema históricamente es bastante controversial. El psicólogo nazi Erik Jaentsch en 1938 sostuvo que una persona sana se caracterizaba por la certidumbre y el orden, mientras que una persona caracterizada por la tolerancia y la ambigüedad tenía una personalidad enfermiza. Esto luego fue revertido por Else Frenkel, quien mantuvo que la intolerancia a la ambigüedad es un signo de una mente poco sana. Algo que tenía sentido después de lo ocurrido con el nazismo, con el argumento de que el extremismo se caracteriza por la intolerancia a la incertidumbre que representa el otro, con sus impredecibles diferencias y una necesidad de encontrar una conclusión, un modelo definitivo de la realidad (lo cual es un viso de totalitarismo).

Holmes toma el camino medio y argumenta, con Arie Kruglanki, psicólogo de la Universidad de Maryland, que existe un disgusto natural a la ambigüedad y a la confusión, el cual oscila ente diferentes personas y según los diferentes momentos. Holmes cree que esto es parte de nuestra naturaleza, ser "reductores de ambigüedad", lo cual tiene que ver simplemente con la necesidad de encontrar sentido en el mundo, para la que se debe de reducir el infinito y el caos a algo definido.

Esta característica propia del ser humano, que es parte de la sociedad moderna, tiende a producir estereotipos y encasillar a los demás y a uno mismo. Holmes considera que las personas que no son capaces de existir cómodamente dentro de esta zona de ambigüedad no son muy buenos para ciertas profesiones. Una de ellas, por supuesto, es la de "negociador", lo cual tiene una función en todo tipo de negocios, pero también dentro de casi cualquier puesto de liderazgo, donde se tengan que formar consensos, promulgar ciertas leyes o promover políticas. Asimismo, es recomendable que los médicos tengan cierta capacidad de trabajar con calma ante la incertidumbre para no apresurarse a tomar decisiones antes de tiempo y confiar en sus diagnósticos e infundir confianza en sus pacientes.  

En general, la virtud de operar dentro de la incertidumbre puede ser una gran ventaja en cualquier línea de trabajo, incluyendo en el arte donde puede dotar de una capacidad de abandonarse al caos o a los flujos de la naturaleza sin intervenir antes de tiempo, aliando así el arte con la naturaleza y las fuerzas creativas que paradójicamente se sirven también de los accidentes y el desorden. Finalmente, mantener la comodidad y la ambigüedad refleja fe, confianza y capacidad de relajación. Esto viene bien en cualquier tarea, desde jugar póquer, hasta pilotear de aviones de combate. 

Para desarrollar la confianza en la incertidumbre, Holmes anota que existen estudios que muestran que leer ficción y tener experiencias multiculturales ayudan a que las personas bajen el umbral de su necesidad de que las cosas lleguen a concluirse. Esto sugiere que es útil entrar en contacto con otras mentes y formas distintas de concebir el mundo.