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Más allá de premios y polémicas, la lírica de Bob Dylan ha sido un refugio para millones; por eso hoy celebramos un pretexto para compartir algunas de sus líneas

Como suele ocurrir cada año, éste no fue la excepción en torno a la adjudicación del Nobel de literatura. El nombramiento es y será polémico, a fin de cuentas la literatura es en esencia discrepante, subjetiva, y en este sentido, supongo, tendríamos que celebrar hasta al que en nuestra opinión fuese el menos merecedor de esta distinción. 

Esta vez ganó Bob Dylan, el bardo de las carreteras (muchas de ellas sin pavimentar), y quien a lo largo de décadas ha forjado un cuerpo de obra por lo menos, impresionante. Muchos habrían deseado ver laureado el nombre de Roth, DeLlillo, Pynchon o Adonis, y tal vez aún más a Murakami. Pero lo cierto es que el premio es ya suyo, por "haber generado nuevas expresiones poéticas dentro de la gran tradición de la canción estadounidense" y, en lo personal, lo celebro. 

Sobra decir que hay muchos escritores más grandes que el Nobel, algunos de ellos lo recibieron, otros no. Pero también llama la atención que los mayores críticos del reconocimiento son, paradójicamente, los que parecieran estar más atentos a su cíclico acontecer, y aunque ésta es otra historia, vale la pena mencionarlo.  

En todo caso, para no ampliar más esta introducción que es un simple trámite para compartir algunas líneas de Zimmerman particularmente abrigadoras –y sobretodo para celebrar el laurel–, acá van cinco migas de lúcida lírica "dyleana":​

Sad-eyed lady of the lowlands

Where the sad-eyed prophet says that no man comes

My warehouse eyes, my Arabian drums

Should I leave them by your gate

Or, sad-eyed lady, should I wait?

"Sad-Eyed Lady of The Lowlands"

 

The fiddler, he now steps to the road

He writes ev’rything’s been returned which was owed

On the back of the fish truck that loads

While my conscience explodes

The harmonicas play the skeleton keys and the rain

And these visions of Johanna are now all that remain

"Visions of Johanna"

 

Though you might hear laughin’, spinnin’, swingin’ madly across the sun

It’s not aimed at anyone, it’s just escapin’ on the run

And but for the sky there are no fences facin’

And if you hear vague traces of skippin’ reels of rhyme

To your tambourine in time, it’s just a ragged clown behind

I wouldn’t pay it any mind

It’s just a shadow you’re seein’ that he’s chasing

"Mr. Tambourine Man"

 

In the dime stores and bus stations

People talk of situations

Read books, repeat quotations

Draw conclusions on the wall

Some speak of the future

My love she speaks softly

She knows there’s no success like failure

And that failure’s no success at all

"Love Minus Zero"

 

Suicide remarks are torn from the fool's gold mouthpiece,

the hollow horn plays wasted words,

proves to warn that he not busy being born is busy dying.  

“It’s Alright, Ma (I’m Only Bleeding)”

 

Idiot wind, blowing through the buttons of our coats.

Blowing through the letters that we wrote.

Idiot wind, blowing through the dust upon our shelves.

We’re idiots babe.

It’s a wonder we can even feed ourselves. 

“Idiot Wind”

 

Twitter del autor: @ParadoxeParadis

Este análisis en video el cine de Tarkovsky es una deliciosa clase de poesía visual

Arte

Por: Pijamasurf - 10/13/2016

Un excelente video para aquellos que quieren enamorarse de Tarkovsky o quieren entender su proceso artístico

El cineasta ruso Andrei Tarkovsky es considerado uno de los más grandes directores de la historia del cine (el más grande para Bergman), especialmente vinculado con una concepción poética del tiempo. O, como dice este excelente análisis de su cinematografía, cuando pensamos en en el cine puro, pensamos en Tarkovsky.

Hijo de un gran poeta, Tarkovsky tempranamente se dio a la tarea de encontrar su propio lenguaje, uno que fuera capaz de expresar su propia sensibilidad del paso del tiempo. El video lo describe como "etéreo, hipnótico, embrujante... un maestro de las atmósferas, un cine que no necesita de las palabras, imágenes no verbales de emociones. Tarkovsky había dicho: "un poeta es aquel que usa una sola imagen para expresar un mensaje universal". 

En el desarrollo de su propio lenguaje visual (Tarkovsky era poeta y también fotógrafo) se manifestó una clara preocupación por la composición, que, según este video, tiene que ver con una textura propia que logra atrapar al espectador, textura basada en los cuatro elementos: las ascuas del fuego, las ondulaciones del agua, la perpetua lluvia que incluso cae adentro de una habitación, motas de polvo, paredes de musgo, arrugas de la cara en el crepúsculo,  la luz cabrilleando en el agua, espejos superpuestos por la memoria, así desdoblando una dinámica arraigada a los flujos de transformación de la naturaleza, lo cual eleva inconscientemente la emotividad.

Como si fuera un alquimista que en un laboratorio se sirve de las correspondencias entre los metales y las energías del cosmos, Tarkovsky utiliza los elementos que tienen una correspondencia con ciertas emociones: el fuego, el agua, la tierra y el viento aparecen siempre como resonancias de las emociones internas o amplificaciones de ciertos sentimientos.  

Dice Channel Criswell en el video que ningún cineasta empleó de manera tan magistral el silencio, un silencio que en toda su enormidad es lo mismo la anticipación del infinito que de la angustia. 

Nos dice la voz del video que Tarkovksy no creaba símbolos arcanos de significado único, sino que dejaba abiertas las interpretaciones para que la audiencia hiciera su propio viaje de significado, viviera por sí misma la revelación del significado, a veces incluso a través de la ambigüedad y siempre siguiendo el instinto y no la lógica. "El pasado, el presente y el futuro, los sueños y la realidad se coagulan en una misma sustancia", cuya única razón de ser es el significado que tienen para la mente de los personajes. Y es que nuestra experiencia del tiempo en la mente, incluye la imaginación y la memoria y mezcla los sucesos con la fantasía, creando un crisol de eventos, experiencias, recuerdos y anhelos. 

Como todos los grandes artistas, Tarkovsky nos muestra el tiempo mismo, con toda su realidad multidimensional, con escenas a veces incluso más reales que las experiencias de nuestra vida cotidiana. El tiempo es su tema, la desnudez misma de la existencia, la cual se revela en mayor medida en la naturaleza, en la infancia, en la gente humilde, en la nostalgia, en los sueños, en los poemas y en los momentos de melancolía y ternura. Tiempo que no es sólo una cantidad o una abstracción sino que se revela como una cualidad de la existencia, "la presión del tiempo" que invade las imágenes. El cine de Tarkovsky hace transparente el contenido emocional de las experiencias a través de la belleza de las imágenes y se detiene a contemplar, como si fuera un minucioso joyero de la fenomenología, los detalles del tiempo, que son donde se encuentra lo verdaderamente significativo, lo mágico y hasta lo divino.  

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