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Lo clásico tiene muchas veces la fuerza que le falta a aquello que está de moda

En casi cualquier aspecto de nuestra vida podemos encontrar ejemplos de la aparente contradicción entre lo clásico y lo que está de moda, como si fueran dos fuerzas tirando en sentido contrario con igual ímpetu: una hacia el vigor de la herencia, las soluciones probadas, los procedimientos ponderados por la experiencia, y otra hacia la fascinación por lo inédito y lo novedoso.

Una y otra, en buena medida, son expresión del pulso vital mismo, la irrupción de nuevas formas de hacer las cosas pero también el deseo de otorgar valor y reconocimiento a lo que se ha hecho antes. A continuación, a manera de estímulo hacia esta inquietante dualidad, compartimos cinco ejemplos de cómo lo clásico y la moda coincidieron y la manera en que dicho encuentro se resolvió.

 

Este elección sonora de Susumu Yakota

Susumu Yakota, maverick de la electrónica japonesa, fue uno de los artistas sonoros más interesantes de los últimos años, dueño de una elevada capacidad creativa que le permitió realizar mezclas inesperadas de los sonidos más diversos. Prueba de ello es el track “Lapis Lazuli” del álbum Grinning Cat, de 2001, en donde los beats, las grabaciones y ciertos instrumentos conviven armónicamente con un sample muy especial: la Pavane pour une infante défunte de Maurice Ravel:

 

The League of Extraordinary Gentlemen

Este cómic escrito por Alan Moore e ilustrado por Kevin O'Neill es uno de los mejores ejemplos de cómo las obras aquilatadas por el paso del tiempo pueden irrumpir en el presente pero no como reliquias anquilosadas, sino más bien dueñas de una rabiosa actualidad. Moore tuvo el acierto de convertir a personajes emblemáticos de la literatura del siglo XIX –como el Dr. Jekyll y su alter ego Mr. Hyde, el Hombre Invisible o el Capitán Nemo– en valientes héroes al servicio de la inteligencia británica.

 

La coctelería

Mezclar es una notable tradición que a pesar de las modas, se ha mantenido en el gusto de quienes saben disfrutar de un buen coctel. El auge reciente de esta práctica se debe en buena medida al cognac, que desde el inicio de este siglo, ha vivido una nueva “época dorada” en que se le ha descubierto como la bebida perfecta para explorar nuevas posibilidades de satisfacción.

 

La colección Mondrian de Yves Saint-Laurent

En el mundo de la haute couture quizá nadie como Yves Saint-Laurent consiguió con mayor maestría la mezcla perfecta entre lo clásico y lo vanguardista, la herencia y la visión de futuro. Para su emblemática colección Mondrian, Saint-Laurent incorporó los trazos y colores del pintor con una técnica especial que permitió el diálogo entre ambas artes: la pintura y el diseño.

 

La animación artesanal de Hayao Miyazaki

En una época en que el asombro de las producciones visuales descansa en la tecnología digital, el gran Hayao Miyazaki continuó defendiendo el noble coto de la animación hecha a mano. Con una paciencia vital que tienen quienes se dan cuenta de que el tiempo es el mejor artesano, Miyazaki se ocupó personalmente de la elaboración cuidadosa de sus largometrajes, cuadro por cuadro, como si eso fuera la único que tuviera que hacer en ese momento.

 

¿Por qué lo clásico puede triunfar sobre la moda? Quizá porque en el fondo ésta siempre persigue el futuro, cuando todo lo que somos está puesto en este presente.

#ThisIsVerySpecial

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¿Hemingway o Mr. Hyde? La psicología explica los 4 tipos de bebedores

Buena Vida

Por: pijamasurf - 10/06/2016

El consumo de alcohol puede modificar (o no) nuestra personalidad, sacando lo mejor o lo peor de nosotros

En una buena fiesta, el alcohol sirve como desinhibidor y agente de la celebración: el vino y la cerveza pueden abrir el apetito, y el whisky o el coñac pueden servir para cerrar con broche de oro. Sin embargo muchos se habrán dado cuenta de que el alcohol modifica a las personas, unas veces para bien y otras no tanto… ¿A qué se debe esto?

Investigadores de la Universidad de Missouri en Columbia publicaron un estudio en la revista Addiction Research & Theory, donde evaluaron los cambios de personalidad de 374 estudiantes durante el consumo de alcohol. El estudio los clasifica según cuatro populares personajes de la literatura y la cultura pop, y se pretende que sirva para diseñar mejores intervenciones en casos de alcoholismo, según los tipos de personalidad. Aquí te los presentamos:

Ernest Hemingway

Ernest Hemingway

Premio Nobel de Literatura y corresponsal de guerra, Hemingway se forjó una reputación de bebedor temible, que afirmaba poder “beber montones de whisky sin emborracharme”. Los bebedores “Hemingway” no muestran cambios notorios de personalidad entre la sobriedad y la borrachera, y se parecen al Sócrates descrito por Platón en el Banquete, que se levanta fresco de la mesa al amanecer mientras todos sus compañeros de fiesta roncan sonoramente.

 

Mary Poppins

Inmortalizada por July Andrews en la película de Disney de 1964, Mary Poppins es la representación de la niñera perfecta, de carácter afable y modales adecuados para cualquier ocasión. Los bebedores tipo Mary Poppins son aquellos a quienes el alcohol pone en un mood aún más alegre y festivo.
 
El profesor chiflado

Tal vez recuerdes la película donde Eddie Murphy trata de alterar químicamente su cuerpo y su mente; esto es exactamente lo que ocurre con los bebedores tipo profesor Chiflado, quienes después de unas copas dejan atrás sus inhibiciones y muestran un lado mucho más extrovertido y fuerte, aunque en la sobriedad su carácter tienda a la introversión.

 

Mr. Hyde

Mr. Hyde según el actor Fredric March

El novelista Robert Louis Stevenson publicó en 1886 El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde, que es un referente socorrido para representar la doble —y a menudo antagónica— personalidad que habita en ciertas personas. Como podrán imaginarse, los bebedores tipo Mr. Hyde dejan salir su lado más salvaje, incluso irresponsable y hostil, cuando beben. 

¿Con qué tipo de bebedores te identificas más? Cuéntanos en los comentarios.