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Esta animación es una lectura siniestra y psicodélica de

Arte

Por: pijamasurf - 09/13/2016

Pocos relatos han captado tan bien la desolación del hombre moderno como "La metamorfosis"

La metamorfosis (o La transformación, según una traducción más acertada) es uno de los relatos más conocidos de la literatura del siglo XX. Con un grado de lucidez que se ve poco, Franz Kafka supo condensar en esta breve historia la desesperanza, soledad, frustración y algunas otras emociones afines de una persona que por distintos motivos se siente ajena al mundo, tanto, que ni siquiera participa de su propia especie y más bien se identifica con un “monstruoso insecto”.

En este sentido, no es casual que el relato de Kafka continúe diciéndonos algo, comunicándose con lectores contemporáneos y, además, suscite a su vez otras interpretaciones.

Prueba de ello es una animación dada a conocer recientemente y que corrió a cargo de la productora Buck. Más que una adaptación literal del cuento kafkiano, el trabajo de Buck es una lectura de aquello que la historia provoca, el estado de ánimo adonde nos lleva y el efecto que sus palabras tienen en nuestra visión de mundo.

Sin duda una excelente invitación para sumergirnos en la narrativa de Kafka –un tanto siniestra, sí, pero capaz de transformar nuestra forma de percibir la realidad–.

También en Pijama Surf: El contundente argumento de Franz Kafka para reconocer los libros que vale la pena leer

La casa que pintó Jean Cocteau (FOTOS)

Arte

Por: Pijamasurf - 09/13/2016

En 1950 Jean Cocteau fue invitado a descansar unos días en casa de una amiga en la riviera francesa. Acabó quedándose 11 años y pintó todas las paredes de la casa

El impulso de algunos de estos artistas de la vanguardia era realmente irreprimible. Jean Cocteau es un buen ejemplo de la enorme imaginación en acción que tenían estos artistas, como puede constatarse en esta imágenes y en la historia que las acompaña.

En 1950 Francine Weiswiller invitó al escritor, director de cine y dibujante Jean Cocteau, a su casa en la riviera francesa. Francine era una joven socialité, aburrida de la vida parisina. Cocteau de 61, le sacaba casi 30 años, pero habían conectado inmediatamente. Así que después de terminar una película, Cocteau optó por vacacionar en la casa de esta joven junto con su acompañante Edouard Dermit. 

 

Después de descansar un poco, la vitalidad del artista estaba regenerada y decidió emprender otro proyecto: redecorar la casa de Francine, la cual estaba recién estrenada, blanca y amplia, como un jugoso lienzo. Así que sin poder contenerse Cocteau convenció a Francine de que le dejara pintar las paredes y hacer algunos cambios. Lo primero que dibujó fue a Apolo flanqueado por dos sacerdotes sobre la chimenea. Pero esto provocó una disyuntiva, porque aparentemente Cocteau había escuchado de Matisse que si decoras una pared de una casa debes de hacerlo con todas. Cocteau dibujó sobre las paredes y luego las puertas, y así sucesivamente por seis meses. En total, su estancia en la casa duró 11 años. Eso es lo que se llama espontaneidad duradera.

¿Qué te parece esto, crees que Cocteau sería un huésped genial o una pesadilla para tu paz hogareña?