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¿Por qué saber conocer y ocultar tus emociones también puede ser útil?

Salud

Por: pijamasurf - 09/29/2016

Un estudio ha encontrado que los adultos mayores son más propensos a controlar sus expresiones sobre lo que están sintiendo

Si lees la frase “ocultar tus emociones” quizá suene a represión, manipulación o, incluso, pose. Sin embargo, lo anterior podría ser una cualidad en ciertas ocasiones.

Se sabe que más que tus rasgos fisiológicos, lo que realmente refleja tu verdadero yo, tu personalidad al mundo externo, son tus expresiones. Cuando denotas una expresión de algún modo está mostrando al mundo cómo es que piensas y sientes respecto al contexto en general o un estímulo en particular, ya sean imágenes, aromas, una conversación, un encuentro con alguien o cualquier situación.

Lo anterior, sin embargo, podría mostrarnos como personas que vivimos sin conseguir cierta distancia de nosotros mismos. Lo curioso es que parece que con la edad tendemos a disimular las emociones.

Un reciente estudio de la Australian Catholic University comparó muestras de 35 adultos jóvenes y adultos mayores que fueron sometidos a distintas imágenes. Anteriormente se les había pedido que trataran de ocultar sus emociones al ver las imágenes. El resultado fue que los adultos mayores fueron mucho más hábiles para mantener una cara serena, casi sin expresión alguna.

De algún modo lo anterior puede ser un gran aliado para llevar mejores relaciones sociales, por ejemplo. El mantener una expresión que no revele tanto la emoción interna es una manera de tomar distancia de la situación y tener, incluso, mejores consejos para  los demás (o hasta apoyar mejor a nuestros amigos sin involucrarnos tanto en su propia situación, mas sí mantener un interés genuino).

Al parecer, con la edad las personas tendemos a atenuar las emociones, a ver las situaciones de una manera, quizá, más objetiva o distante; ello podría ser un mecanismo que si bien podría ser usado para salirnos con la nuestra, también podría ayudarnos a ser espectadores del mundo desde una mayor y gratificante madurez emocional. 

Cómo la soledad afecta el sistema inmune

Salud

Por: Pijamasurf - 09/29/2016

Sentirse solo afecta la expresión genética del sistema inmune. Esto es particularmente un problema que asola a los ancianos, pero puedes hacer una diferencia muy fácilmente

Sentirse solo puede ser uno de los principales factores que contribuyen a una salud deficiente. Esto ha sido reforzado por diversos estudios, uno muy popular realizado por la Universidad de Harvard mostró que las personas que tenían conexiones íntimas a lo largo del tiempo vivían más años. Más recientemente, un equipo de investigadores de las Universidades de California y de Chicago estudiaron a 141 personas para correlacionar sus niveles autopercibidos de aislamiento social y la expresión de más de 400 genes del sistema inmune.

Las personas que reportaron sentirse más aisladas mostraron tener más actividad en los genes responsables de la inflamación, mientras que los genes relacionados con la defensa de infecciones virales estaban menos activos. Esto claramente indica una correlación entre personas que sufren de aislamiento social y la propensión a la inflamación y un sistema de defensa más bajo, lo que coincide con observaciones previas sobre la mayor tendencia en personas de la tercera edad que viven solas a reportar enfermedades que van desde la gripe hasta la demencia senil y que se traduce en mayores indices de mortalidad. Queda claro que el ser humano es un animal social, y la salud no está desconectada de los aspectos emocionales y psicológicos de cómo se perciben las personas. La conexión humana es el mejor placebo.

Psicólogos como Viktor Frankl o Carl Jung, entre otros, han enfatizado la importancia que tiene el significado en la vida del ser humano, y una persona aislada, sin conexiones íntimas con las demás, difícilmente puede encontrar significado en sí misma, especialmente cuando sus facultades disminuyen y pierde capacidad de trabajar (y encontrar un propósito existencial en el trabajo).

El estudio en cuestión se reforzó con una observación similar en macacos Rhesus. Un grupo de estos monos fue aislado y otro fue expuesto a nuevas relaciones sociales. Los macacos que tuvieron una vida social más rica también manifestaron una mayor circulación sanguínea de monocitos, células inmunes de primera importancia en el sistema de defensa. 

Existe un creciente consenso científico en el que, a diferencia de lo que se pensaba hace algunos años, el sistema inmune está modulado por factores sociales y emocionales y esto debe de tomarse en cuenta en el diseño de planes de salud. The Atlantic narra el caso de un plan de apoyo social, en el que ancianos en asilos no sólo reciben de voluntarios verduras y frutas crecidas localmente, sino que al entregar la comida se pasa un tiempo con ellos, compartiendo alimentos o té. Este detalle de pasar el tiempo, conversar y atender a personas de la tercera edad puede hacer toda la diferencia en su salud. Y esto es algo que todos nosotros podemos hacer, sin que nos cueste mucho tiempo ni trabajo: elegir a alguien que esté muy sólo y simplemente acompañarlo y tratar de crear una conexión empática con él. Eso es algo real y fácil de hacer con lo que podemos ayudar a alguien (y con ello nos estaremos ayudando a nosotros mismos, según enseñan el budismo y otras religiones, ya que la compasión es una forma de purificar nuestra mente y de generar mérito y virtud).

 

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