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Este artilugio está diseñado para que lo acaricies y te relajes en el trabajo

Buena Vida

Por: pijamasurf - 09/05/2016

Si quieres aliviar un poco de tensión, qué mejor que con un gesto que evoca un estado de placidez absoluta

El trabajo puede ser estresante, lo sabemos bien, pues además de que en muchos casos obliga a estar en una misma postura durante varias horas, el desgaste psíquico y emocional son factores que también contribuyen a minar el ánimo general.

Para combatir esta situación existen varias alternativas, desde ciertas rutinas mínimas de ejercicio físico hasta la música o las licencias dentro del ámbito laboral. Otras contemplan accesorios como pelotas suaves que se pueden manipular para aliviar la tensión o, como en este caso, un peculiar objeto que más o menos a partir del mismo principio cumple también con el propósito de relajarte.

¿Con qué diferencia? Bueno… el aspecto, que salta a la vista y que, si acaso hubiera dudas al respecto, éstas se despejarían con el nombre que le adjudicaron sus creadores: "NiceBalls".

El movimiento al que incita este artilugio evoca ese estado de placidez en que el macho de varias especies, entre éstas el ser humano, acaricia su zona púbica como gesto atávico de confianza y relajación absoluta que no pocas veces se ha confundido con la despreocupación, y aun con la pereza. Pero no en este caso, pues no sin orgullo los creadores de NiceBalls aseguran que gracias a su producto “ya es posible ser productivo mientras te tocas las pelotas”.

A juzgar por lo que se dice en su sitio web, NiceBalls es por el momento sólo un prototipo (y acaso también una broma) que aguarda la aceptación general para, quién sabe, quizá producirse masivamente.

 

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Buena Vida

Por: - 09/05/2016

Para aquellos que son el alma de la fiesta, la fiesta en algún punto debe terminar

Imagen: Steve Aoki

La música, la fama, las comodidades materiales, incluso el reconocimiento artístico no se comparan con una buena noche de sueño, según un grupo de DJs y productores de música electrónica entrevistados por The Guardian, entre los que se cuentan Moby y Steve Aoki.

Para el multiplatino Moby, el estilo de vida de un artista viajero comienza a pasar factura muy pronto. Al principio, las “bolsas llenas de drogas” y el sexo con desconocidos es divertido, pero al final del día:

estás a solas en un cuarto de hotel, luego te subes a un auto con el mánager de la gira y te llevan al concierto, tal vez haces algunas entrevistas, y ves a alguien de la disquera, y te paras en el escenario frente a 50 mil personas cada noche, y vuelves a tu camerino vacío y vacío cuarto de hotel —puedes pasar literalmente meses sin tener contacto humano reconfortante.

Para Tony McGuinness de Above & Beyond, “estar 3 horas de fiesta con gente en tu cuarto de hotel no se compara a dormir: no hay competencia”. Y es que vivir en un perpetuo estado de privación de sueño puede ser divertido durante tus primeros años de gira, antes de que la vida avance y lo que divertía a los 18 no sea tan atractivo a los 40. Además, a diferencia de las bandas de rock, donde al menos se forma cierto sentido de camaradería, los DJs pasan mucho tiempo a solas, “viajando con unos audífonos y una tarjeta de memoria”, según McGuinness, y eso sin contar con el hecho de que tus conciertos empiezan a medianoche.

Curt Cameruci de Flosstradamus confirma que “los DJs terminan sus shows a las 3 de la mañana o después. Luego debemos regresar al hotel y dormir algo antes del vuelo de las 8am, pero estamos tan prendidos por el show que es difícil relajarse”.

Según Steve Aoki, un DJ debe aprender a dormir en cualquier lugar, a pesar de que “estar en aviones y habitaciones de hotel todo el tiempo puede ser muy difícil para el cuerpo y el cerebro”. Moby los llama sin más “espacios tóxicos”, en contraposición a los espacios “sanos” y hogareños". Él sabe de lo que habla: luego de 26 años afirma nunca haber salido de tour “sin experimentar ansiedad, depresión e insomnio”. Al principio “parecía un precio pequeño. Pero en este punto de mi vida, no puedo honestamente castigarme a mí, a mi cuerpo y a mi salud mental por la obligación de salir de gira”.

Tratar de escapar de esta realidad, incluso haciendo ejercicios de gratitud (después de todo eres un DJ rico y famoso), es lo que lleva “a muchos músicos viajeros a volverse alcohólicos y adictos y eventualmente a morir. Si te fijas en las tasas de mortandad de la gente de gira, es una profesión increíblemente peligrosa. La gente muere muy joven”. Según el departamento de demografía de UC Berkley, la tasa de mortandad más alta en artistas de la industria discográfica se encuentra en el hip-hop, seguido de cerca por el punk, el metal y el rap. Los músicos de electrónica, disco y funk caen en el quinto lugar, seguidos de cerca por los rockeros.

Para los fanáticos de la música una noche de concierto es una experiencia poderosa y vivificante, cuando no por lo menos divertida, pero para quienes están en el escenario es una lucha constante con el reloj, con su propio cuerpo y sus prioridades en la vida. La cosa para los DJs no parece mejorar, incluso si están en el negocio de musicalizar orgías.