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Esta tortuga ha copulado tanto en su vida que salvó a su especie de la extinción

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 09/15/2016

Con 100 años de vida, esta tortuga conocida como "Diego" se ha convertido en un héroe silencioso y modesto para su especie

Hasta hace unos años, la tortuga de los Galápagos estaba enlistada como una especie en peligro de extinción. Ente los factores que estaban acelerando su desaparición se observó, hace casi 50 años, que en las Islas Galápagos, su hábitat natural, vivían 12 hembras de la especie y tan sólo dos machos.

Para subsanar esto, científicos llevaron a un tercer ejemplar macho que antes de ser trasladado a las islas residía en el zoológico de San Diego.

El cambio de vida fue sin duda sustancial, pues además de ganar libertad, “Diego” (como se conoce a esta tortuga), comenzó a aparearse de tal manera, que en las últimas décadas contribuyó a procrear los suficientes individuos como para salvar a su especie de la extinción.

Especialistas adscritos al Parque Nacional de las Galápagos realizaron un estudio en el que se reveló que cerca de 40% de la población de tortugas de esta especie en la Isla Española (una de las que conforman el archipiélago) está relacionada genéticamente con “Diego”, quien, por cierto, tiene más de 100 años de edad.

Washington Tapia, uno de los científicos participantes en esa investigación, aseguró que las tortugas de las Galápagos aún no tienen, como especie, un estatus saludable, pues en otro momento de su historia la población era de más de 5 mil individuos, pero sin duda la extraordinaria labor de “Diego” augura un futuro positivo para sus congéneres.

Por qué los gatos se sienten atraídos por las personas a las que no les gustan los gatos

Ecosistemas

Por: Pijamasurf - 09/15/2016

Un enigma de seducción y manipulación... Y una serie de técnicas para conseguir la elusiva atención de los gatos

Los amantes de los gatos, para su desdén, han observado que estos fascinantes y elusivos felinos tienden a verse atraídos por las personas a las que no les gustan los gatos. La revista Slate resuelve este enigma deconstruyendo el comportamiento de los "cat haters" para que "nosotros, los amantes de los gatos podamos aprender una cosa o dos".

El artículo de Slate explica que cuando una persona a la que no le gustan los gatos está en una habitación con un gato, trata de evitar mirarlo a la vez que nota su ubicación en el espacio y cuando el gato se le acerca la persona lo acaricia pero sólo una vez, generalmente, luego se aleja y espera que el gato se retire. Esto, hacerse el difícil, paradójicamente suele hacer a una persona más atractiva para la mente de un gato.

De aquí se desprende una técnica de seducción gatuna, que es dejar que se acerque, ofrecer la mano, dejar que se frote contra tu mano y que te huela y luego quitarla; probablemente luego el gato frotará su cola contra tus piernas. 

Otra técnica, que puedes implementar después de esto es lo que llaman "caricia intermitente". Acaricias al gato de la cabeza a la cola, como si la cola midiera unos 10 o 15 centímetros más. Haces esto una vez y esto detonará en el gato la expectativa de que será acariciado otra vez. Pero tú no lo haces. Unos minutos después vuelves a hacerlo.

La última técnica es la siguiente. Espera a que el gato esté en la habitación frente a ti. Mira al gato suavemente hasta que te mire y en ese momento parpadea larga y lentamente. Debes hacer este movimiento de tal forma que el gato perciba que no es un parpadeo normal, pero tampoco como si fueras a quedarte dormido. Si el gato cree que eres su amigo, te regresará un parpadeo largo, lo cual es algo que saben hacer muy bien así que puedes tomar nota para el ritmo de tus siguientes parpadeos. La interpretación que hace el artículo es que para un predador como el gato esto significa que uno confía tanto en él que puede cerrar los ojos ante su presencia –una presencia que podría ser letal–. Esto, en el lenguaje sutil de los gatos, es una forma de manifestar el amor que se tiene.

Uno podrá decir, ¿para qué todos estos juegos manipuladores de seducción, por qué no simplemente el amor sincero y frontal? Y, sin embargo, nosotros también solemos ser como los gatos y nos atraen más las personas elusivas, que se muestran sólo un poco, que nos permiten conocer sólo una parte de su ser, que no se dejan poseer y que se reservan, como si fueran un tesoro misterioso. Quién sabe, quizás aprendimos esta forma de seducción de los gatos.