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El peyote o hikuri es una cactácea originaria de México cuyo uso se encuentra documentado desde hace al menos 6 mil años

El peyote (lophophora williamsii) es una cactácea originaria del desierto del norte de México y sur de Estados Unidos cuyas propiedades medicinales y enteógenas han sido ampliamente debatidas, satanizadas, pero también estudiadas y aprovechadas desde hace cientos de años por las naciones huichol y tarahumara, entre muchas otras. Mide unos 12cm de diámetro y su color va del verde oscuro al gris azulado, presentando vellosidades blancas parecidas a plumas de algodón y en ocasiones una flor blanca o rosa que crece en su centro. Su raíz es cónica y se hunde profundamente en la tierra, mientras que el cacto asoma apenas unos pocos centímetros fuera de la tierra.

Lo primero que hay que entender es que el peyote no es una "droga" en el sentido en que el LSD o el MDMA lo son: no fue fabricada en un laboratorio con el objetivo de producir efectos alucinógenos en el organismo; en el mismo sentido, no se ha demostrado que su consumo provoque adicción ni daños en el organismo a largo plazo. Por el contrario, los huicholes (una de las pocas naciones indígenas mexicanas con autorización para consumirlo y transportarlo) lo equiparan a un dios a quien llaman Hikuri, el venado azul, de cuya carne extraen medicina para el cuerpo y el espíritu.

Existe evidencia de que el peyote ha sido utilizado por grupos humanos desde hace casi 6 mil años, aunque los cronistas de Indias también lo describieron profusamente, elogiando sus propiedades medicinales y denostando la "idolatría" que producía en los colonizados, quienes a menudo le ofrecen a los botoncitos de peyote ofrendas de maíz, tabaco e incienso.

Sus aplicaciones medicinales son numerosas: macerado durante 1 semana en alcohol constituye un poderoso remedio para el dolor reumático gracias a su acción analgésica, al igual que para la artritis, el dolor de huesos, las contusiones, magulladuras, e incluso como agente contra el veneno de víbora y alacrán. Su ingesta en forma fresca o seca ayuda también contra el estreñimiento.

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Debido al creciente "turismo mítico" a la zona de Real de Catorce muchos antropólogos, botánicos y sanadores han pedido que por lo menos quienes lo consumen en un contexto no ritual sepan cómo tratar con la planta para prevenir su explotación, pues ésta tarda aproximadamente 15 años en llegar a la madurez. Es necesario cortarla a ras de tierra, de preferencia con una piedra plana encontrada en el lugar (según el ritual) o con un cuchillo, de manera que la profunda raíz siga enterrada y otro botón pueda crecer en su lugar. 

Su uso más extendido (y probablemente menos comprendido) se da en ceremonias religiosas del pueblo huichol (wixárika) que habita en Nayarit, Jalisco y Zacatecas pero que cada año realiza una peregrinación al desierto de Wirikuta en Real de Catorce, estado de San Luis Potosí, que tiene el sentido de una cacería ritual del "venadito". El complejo ritual para recoger y consumir peyote sólo puede ser dirigido por un mara'akame, un chamán que guía la peregrinación, prepara las plantas, narra historias sobre el origen de la humanidad e incluso preside sobre ritos como iniciaciones de otros chamanes y matrimonios. En usos religiosos es necesario "purificarse" antes de consumir hikuri, lo que se hace mediante ayunos, confesiones de los hábitos sexuales y baños rituales. 

En cuanto al consumo en sí cada participante ingiere lo que el cuerpo le dicta, siendo una dosis baja de uno a tres botones y una dosis grande (o "visionaria") a partir de 10 botones. Los efectos psicoactivos se presentan aproximadamente 40 minutos después de la ingesta, que se recomienda llevar a cabo al caer la noche y dura unas 10 horas. Los síntomas físicos pueden incluir hipertermia (aumento de la temperatura corporal), pupilas dilatadas y una gran energía física, y son producidos por los más de 50 alcaloides presentes en la planta, siendo el más potente de ellos la mescalina. El vómito es muy común después de algunas horas y en las costumbres rituales se le conoce como "purga".

Los síntomas psicológicos son un poco más difíciles de describir, aunque están ampliamente documentados. Al ingerirlo incluso en dosis bajas se puede presentar despersonalización, pérdida de la percepción temporal o desaparición del ego, además de alucinaciones visuales, auditivas, gustativas, y en fin, de todo el aparato sensorial. Los "malviajes" pueden producirse pero no ponen directamente en riesgo la vida de la persona (al menos no debido a la ingesta misma), aunque sí pueden ser peligrosos si se está solo en el desierto sin saber qué hacer. A estos episodios los huicholes los llaman "revolcada" o "regaño" y sirven para que la persona conozca aspectos oscuros de sí mismo que, sin embargo, pueden resultar aterradores a causa de la descarga química que tiene lugar en el cuerpo.

Lo más común es que se trate de una experiencia de gran conexión con uno mismo, con la naturaleza y con la vida en general. Se dice que el peyotito es un maestro porque lleva a la conciencia a lugares de su pasado remoto a los que no habría podido ir de otra forma, provocando la sanación de heridas psíquicas hace mucho olvidadas, así como una reconfiguración de los traumas padecidos en la infancia, lo que con mayores investigaciones en contextos clínicos podría ayudar a aliviar el dolor de pacientes de estrés postraumático. De cualquier modo, se trata de una planta de poder que merece todo nuestro respeto y admiración.

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Psicología de mensajes de texto: cómo atender una crisis vía texting

AlterCultura

Por: pijamasurf - 08/10/2016

Algunas ideas para atender situaciones de crisis a través de mensajes de texto, como crear una atmósfera personal y de confianza, fomentar el diálogo y analizar el problema

Las líneas de ayuda para personas en crisis (ya sea que sufran de alguna enfermedad psicológica, estén pasando por un proceso de duelo, o veteranos de guerra que atraviesen por mucho estrés) no son nada novedoso, pero las últimas versiones de estas “hotlines” utilizan los mensajes de texto para brindar ayuda a través de chats, como CrisisTextLine.org.

Debido a que las conversaciones quedan almacenadas en bases de datos, los científicos computacionales pueden analizarlas para identificar las interacciones más exitosas en términos de solución y manejo de crisis, y nos ayudan a aprender de ellas.

Jure Leskovec, profesor adjunto de ciencias computacionales en la Universidad de Stanford, cree que “hasta ahora, la mayoría de la investigación sobre ayuda psicológica se ha mantenido a pequeña escala”, pero las nuevas vías de comunicación le han permitido analizar 660 mil mensajes de texto de 15 mil sesiones de manejo de crisis.

Su investigación, publicada en Transactions of the Association in Computational Linguistics identificó diversas técnicas exitosas para manejar las crisis y ayudar a quien lo necesita --algunas de estas ideas pueden servirnos simplemente para auxiliar a nuestros amigos o familiares en alguna ocasión, y servirán para que los profesionales sepan cómo actuar en casos futuros.

Para analizar tanta información, Leskovec y su equipo desarrollaron un método para analizar lenguaje natural y determinar qué palabras o frases utilizadas por los consejeros sirvieron para que la persona en crisis reportara sentirse mejor al final de la sesión. También se compararon los casos de éxito con aquellos donde la gente en crisis no se sintió mejor al final. A partir de esta metodología, los investigadores llegaron a un diagrama de cinco pasos en toda conversación de crisis: presentación, determinación del problema, exploración del problema, resolución del problema y cierre.

El programa analiza palabras específicas de ambos lados de la conversación e identifica cosas como “buenas noches” y “gracias” como atributos de una conversación exitosa. Las conversaciones pueden tratar de rupturas amorosas o intentos de suicidio, pero lo que tienen en común los terapeutas exitosos es que llegan rápidamente al fondo de la cuestión y pasan la mayor parte de la sesión analizando el problema; por otra parte, los terapeutas menos exitosos pasan demasiado tiempo tratando de llegar al problema. Los terapeutas exitosos también fueron identificados como aquellos que realizan las preguntas más asertivas y cruciales, parafrasean las respuestas de las personas en crisis para asegurarse de que están entendiéndolos, y agradecen al final de la sesión.

Los terapeutas exitosos también tienden a escribir más y además sus mensajes son más personalizados, de manera que la persona en busca de ayuda se sienta cómoda; también logran que la persona asuma una actitud positiva poniendo el ejemplo ellos mismos.

“Este tipo de aplicaciones se vuelven posibles cuando traemos el poder del análisis del lenguaje natural y la inteligencia artificial para lidiar con bases de datos extremadamente grandes de conversaciones de crisis reales”, afirma Leskovec. Este análisis servirá para mejorar el entrenamiento de terapeutas e incluso para crear un software de entrenamiento que reconozca lo que los terapeutas están haciendo correcta e incorrectamente.