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Las imágenes del espacio exterior podrían ser el arte más trascendente de nuestros tiempos

Arte

Por: pijamasurf - 08/29/2016

La impactante belleza de las imágenes del espacio exterior ha transformado nuestro entendimiento del cosmos y nuestro lugar en él

Alguna vez el hombre pensó que la tierra era el centro del universo, pero esta creencia se pulveriza en cuanto observamos a la Tierra como ese pálido punto azul que Carl Sagan describió y podemos contemplar en la imagen. En palabras del científico: 

Se dice que la astronomía es una experiencia de humildad que forja el carácter. Puede que no haya una mejor demostración de la locura de la soberbia humana que esta distante imagen de nuestro minúsculo mundo. Para mí recalca la responsabilidad que tenemos de tratarnos los unos a los otros con más amabilidad y compasión y de preservar y querer ese punto azul pálido, el único hogar que jamás hemos conocido. 

El pálido punto azul: la Tierra

 

El arte tiene la capacidad de mostrarnos los misterios y las maravillas de existir en este mundo y hace un par de meses, a través de The Guardian, Jonathan Jones, acreedor del premio Turner en 2009, compartió una reflexión de cómo las imágenes espaciales constituyen el arte más importante que se está creando en la actualidad. De acuerdo con Jones:

La ciencia se ha vuelto arte como nunca antes. Si la astronomía ha guiado  una revolución cultural se debe más que nada a las ciencias visuales. Desde que Galileo apuntó un telescopio a la Luna y publicó los dibujos que hizo de lo que vio en 1610 la astronomía ha sido una ciencia de miradas aumentadas. 

De tal manera que con el paso del tiempo la tecnología ha avanzado lo suficiente como para hacer posible algo como el telescopio Hubble, que fue lanzado por la NASA en 1990 y cuyas imágenes son tanto nítidas como espectaculares. El astrónomo británico Marek Kukula ha explicado que:

Una razón por la cual las fotos son tan detalladas es que las cámaras del Hubble pueden capturar más colores de los que nosotros podemos. Cuando la data de estas supercámaras se convierte en una imagen, el rango cromático es espectacular. Otra razón es que el equipo produce una imagen que está consciente y subconscientemente influenciada por el paisajismo. 

Según Kukula, una segunda razón detrás de la cautivadora belleza de estas imágenes espaciales es que la mirada de los científicos también ha sido moldeada por el arte, de forma tal que cuando ven una nebulosa lo que en realidad están mirando es una obra de arte. Esto puede ser ilustrado por una icónica imagen que lo cambió todo en el imaginario colectivo, dotando de fama al telescopio Hubble, que mostraba la “Nebulosa del Águila”, la cual se encuentra localizada en una constelación a 7 mil años luz de la Tierra y alberga tres figuras conocidas como “los pilares de la creación”.

Quizá sea cierto y el sentimiento de asombro y maravilla que antes provocaba a los humanos la Capilla Sixtina, ahora sólo sea equiparado por el impacto que sentimos al contemplar las imágenes que la ciencia nos otorga, pues gracias a ellas podemos vislumbrar la grandiosidad del universo y recordar que éste contiene las formas más increíbles y bellas. Como muestra de eso están las siguientes imágenes:

 

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Científicos descubren por qué la música nos conmueve y nos provoca tanto placer

Arte

Por: pijamasurf - 08/29/2016

La ciencia ha empezado a comprender las razones detrás de los poderosos efectos de la música en las emociones humanas

Todo melómano conoce la sensación de inmenso placer que la música es capaz de provocar, los estremecimientos,  el erizarse la piel, las palpitaciones, el sentimiento de unidad. El vehemente arrobo que puede producir la combinación de tonos musicales, ritmos y timbres ha intrigado a los científicos por siglos. El desarrollo de nuevas tecnologías que permiten monitorear ciertos tipos de actividad cerebral ha permitido nuevos descubrimientos sobre el placer musical.   

De acuerdo con una serie de experimentos realizados por un equipo de la Universidad McGill en Montreal, la música parece estar relacionada con los circuitos en nuestros cerebros que nos recompensan a través de la secreción de dopamina, lo cual nos lleva a querer repetir la experiencia, de tal forma que pasamos todo el día escuchando la misma canción o lista de canciones, una y otra vez. Según estos investigadores, "este antiguo sistema de recompensa está involucrado en conductas de adaptación biológica y está conectado al sistema cognitivo de recompensa".   

Por otro lado el investigador Matthew Sachs hizo diversos experimentos en la Universidad de Harvard, en un intento por comprender mejor las profundas respuestas emocionales que la música provoca en las personas. El equipo de Sachs dividió a 20 participantes en dos grupos de 10, uno de estos grupos estaba destinado a sentir "escalofríos" musicales y el otro a no experimentarlos. Antes de pasar por el escaneo cerebral, todos los voluntarios proporcionaron a los investigadores listas con sus canciones favoritas. La diversidad de las piezas fue notoria, ya que estás iban de Wagner a Coldplay y más allá. 

Luego los científicos midieron las respuestas fisiológicas de los voluntarios cuando escuchaban la música que ellos habían traído y otros tracks elegidos como controles. Estas pruebas permitieron confirmar que a pesar de que todos los participantes se describían como fanáticos de la música sólo sentían escalofríos musicales la mitad del tiempo. 

Después los voluntarios fueron escaneados utilizando una técnica que mostraba qué tan conectadas están entre sí las diferentes partes del cerebro, es decir, qué tan buena es su comunicación neuronal. Cuando Sachs examinó los resultados de ambos grupos notó diferencias en cómo se conectaban tres regiones claves del cerebro. Los cerebros de quienes sentían escalofríos musicales presentaban más fibras nerviosas conectando la corteza auditiva que nos permite escuchar a otras dos regiones: la corteza insular anterior, que procesa los sentimientos, y la corteza medial prefrontal que registra las emociones y les asigna valores. Así que efectivamente hay un mecanismo antiguo en nuestros cuerpos que vincula lo que oímos con nuestras emociones y las percepciones de placer (en la presencia de dopamina) o rechazo que estos estímulos nos producen.  

Sin embargo, de acuerdo con Valorie Salimpoor, la directora del experimento llevado a cabo en la Universidad McGill que mencionamos previamente, aún queda mucho por explorar sobre este tema: 

Si los estados emocionales inducidos por la música pueden llevar a la secreción de dopamina, como nuestros descubrimientos indican, esto puede comenzar a explicarnos por qué las experiencias musicales son tan valoradas. Estos resultados también explican por qué la música puede ser utilizada eficazmente en rituales, mercadotecnia o el cine para manipular estados hedonistas. Nuestros hallazgos proveen evidencia neuroquímica de que las respuestas a la música involucran un sistema antiguo de recompensa y sirven como punto de partida para investigaciones más detalladas sobre los sustratos biológicos debajo de las formas abstractas de placer.