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La experiencia de la noche –y aquellas que se acumularían tras esta iniciación lisérgica– derivarían en uno de los mejores álbumes de la banda, que se estrenó al año siguiente, Revolver.

Fue en 1965 cuando Lennon y Harrison, acompañados de sus respectivas mujeres, cenaban con unas amistades. El anfitrión, un dentista, colocó LSD en el café sin advertirle a nadie. Una vez que los invitados habían cruzado el "punto de no retorno", que en el caso del consumo de LSD es contundente –tras haber sido ingerido ya nada evitará un paseo por el túnel, el anfitrión les confesó su jugada, lo cual provocó el enojo del vocalista de los Beatles. Sin embargo, ya no había mucho que hacer.

Tiempo después Cynthia Lennon, la primera esposa de John, narró su experiencia de aquella noche a Mikal Gilmore en una entrevista para la revista Rolling Stone: "Fue como si de pronto nos encontráramos en medio de una película de terror. El cuarto parecía hacerse cada vez más grande". Ya "colocados", ambas parejas se dirigieron a un club en Londres y ahí, dentro del elevador, ocurrió un episodio de pánico colectivo cuando una pequeña luz roja les pareció un amenazante incendio. "Todos pensamos que había fuego en el elevador. Pero sólo era una luz roja, y todos estallamos gritando, histéricos e incluso sintiendo el calor (del fuego ilusorio)". Una vez adentro del establecimiento, todo comenzó a cambiar para bien. Harrison describe así el momento: "Estaba experimentando una desolación de desbordante bienestar, sentía que ahí estaba Dios, y yo lo podía contemplar en cada haz de pasto. Era como ganar cientos de años de experiencia en solo 12 horas".

Finalmente los cuatro terminaron en la casa de Harrison. John describiría luego la aventura como "Dios, fue simplemente terrorífico, pero también fantástico. La casa de George parecía como un gigantesco submarino. Parecía flotar sobre los muros, de 6m, y yo lo conducía. En ese tiempo hice unas ilustraciones de cuatro rostros diciendo 'Todos estamos de acuerdo contigo'. Estuve verdaderamente 'colocado' durante 1 o 2 meses".

La experiencia de la noche –y aquellas que se acumularían tras esta iniciación lisérgica– derivarían en uno de los mejores álbumes de la banda, que se estrenó al año siguiente, Revolver.  

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Psiconáutica

Por: Pijamasurf - 08/29/2016

Médicos crean método para aumentar la duración de los viajes de DMT y poder establecer una comunicación más robusta con entidades de dimensiones alternas

El DMT, una de las moléculas psicodélicas más potentes del mundo, poco después de de ser descubierto por la ciencia fue descrito como "el viaje para el hombre de negocios", ya que duraba unos 15 minutos. Como un ejecutivo, se podía viajar al hiperespacio interior, visitar entidades astrales y regresar como si nada para la junta que sigue, o algo así (claro que había riesgo de que, si bien el cuerpo estaría libre de efectos, la mente seguiría absolutamente embelesada). 

Ahora bien, la corta duración del DMT, que tiene sus ventajas, hace también que sea más difícil de estudiar y de asimilar para los usuarios. Es por ello que el doctor Rick Strassman, una de las únicas personas que ha realizado estudios científicos con DMT, y el doctor Andrew Gallimore, han desarrollado un nuevo modelo para aplicar infusiones intravenosas de DMT de manera prolongada e inmersiva, trabajo que publican en la revista Frontiers of Psychology. Los dos médicos idearon un método basado en la anestesiología.

El modelo trabaja programando una máquina de infusión para que controle la cantidad de la droga de tal forma que el nivel permanece constante dentro de la ventana en la que se tiene una experiencia inmersiva. Los doctores, sin embargo, conscientes de lo aterradores que pueden ser estos viajes, plantean crear un sistema de señales preacordadas para que el voluntario pueda indicar que quiere salir del estado y que, por así decirlo, se cierre el grifo. Los viajes podrían durar 1 hora o más, e idealmente se llegaría a una duración estándar que permita el estudio y la asimilación de la experiencia que a veces es descrita como "la eternidad fugaz". 

Este método tiene fines científicos pero también psiconáuticos. "Una inmersión prolongada en el estado del DMT permitiría una investigación más amplia de la naturaleza de las 'entidades' y así poder establecer comunicación con ellas", dice Strassman, haciendo referencia a las reiteradas experiencias de interactuar con una especie de entidades autónomas, guardianes que McKenna describió como "elfos mecánicos metamórficos". Muchos voluntarios, al parecer, se quedan con las ganas de conocer a estas extrañas entidades.

Gallimore advierte que por el momento no tienen pensado implementar el método, ya que primero deben entender como formularlo de tal forma que sea aceptado por la comunidad científica. "Quedan algunas preguntas, como: ¿para que será utilizada esta tecnología? Si vas a recibir fondos y aprobación para una implementación no puedes llegar y decir, 'Bueno, queremos establecer contacto con entidades en una dimensión alterna', esto provocaría burla". No obstante, es absurdo limitar el conocimiento sólo por lo que es paradigmáticamente aceptable.