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¿Tú también escuchas una voz en tu cabeza mientras lees? Pues somos muchos los que disfrutamos de esta hermosa psicosis literaria

Aunque la lectura es en esencia un acto íntimo, quizá paradójicamente esta intimidad es compartida, de entrada entre autor y lector, y luego entre lector y personajes. Sin embargo, existe otra entidad que juega en el mismo microjardín infinito y comunitario: esa que se materializa en la voz interior que todo lo narra.

De acuerdo con un análisis realizado por la investigadora Ruvanee Vilhauer en la Universidad de Nueva York (NYU), la gran mayoría de las personas, el 82.5%, escuchamos una voz interna mientras leemos. Y de estas el 90% la escuchamos básicamente siempre que estamos leyendo –entre el otro 10 depende de distintos factores, por ejemplo el interés que el texto les genera o el espacio físico que les rodea durante su lectura.

Una vez confirmado que esta hermosa psicosis literaria goza de una gran mayoría, entonces procedamos a los resquicios de la misma. Y es que por si no fuese lo suficiente encantador el fenómeno, vale recalcar que no se trata de una condición uniforme o monolítica: hay quienes escuchan su propia voz narrando o distintas voces que intuitivamente le asignan a cada personaje, o también hay quien le confiere una voz al autor; finalmente tenemos a los libres delirantes que escuchan simplemente una voz desconocida –algo así como un desinteresado y generoso narrador.

En un plano más minucioso, si llevamos el ejercicio autoanalítico más allá, probablemente notarás que ese narrador no es uno neutral, sino que manifiesta distintos estados de ánimo, entonaciones, volúmenes y acentos –algo que también confirmó Vilhauer. Es decir, la psicosis literaria presume una complejidad deslumbrante.

Aprovechando la brisa psico-analítica, y si somos capaces de tomar una distancia inusual con lo histórico o cotidiano, en este caso con el acto de leer, entonces fácilmente podríamos concluir que la lectura es un acto de locura, y si te parece ridícula o cuando menos errónea esta afirmación, prueba lo siguiente: imagina contemplar a un ser, en este caso humano, inmerso en un pequeño cuadro con inscripciones, escuchando un festín de voces en su cabeza mientras cultiva un jardín de emociones y se transporta a realidades distantes a pesar de que su cuerpo físico apenas parpadea.

En todo caso por ahora lo único que importa es preguntar ¿tú también escuchas una voz en tu cabeza mientras lees?... y esperar a que ella responda.

 

Twitter del autor: @ParadoxeParadis

Imagen: Christoffer Relander
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¿Descubrió Francis Crick la doble hélice del ADN bajo los efectos del LSD?

AlterCultura

Por: Pijamasurf - 08/26/2016

Una de las grandes leyendas urbanas de la contracultura psicodélica: ¿usó Crick los poderes visionarios del LSD para hacer un gran avance científico?

Si buscas en Google "Francis Crick LSD" te encontrarás con cientos y hasta miles de resultados de sitios que sugieren que el descubridor de la doble hélice del ADN lo hizo bajo la influencia del LSD o que de alguna manera esta sustancia psicodélica tuvo algo que ver. Y después de todo la figura del ADN, un poco como una espiral, un poco como una serpiente, tiene algo de psicodélico. Uno quisiera creer en esta historia.

Leemos en estas notas que Crick no sólo fue pionero en biología sino también en psiconáutica, ya que experimentó con microdosis antes que se pusieran de moda en nuestra época. Según Alun Rees, quien publicó en 2004 un artículo en el diario británico The Daily Mail, Crick habría tenido acceso al LSD en la década de los 50 y habría confesado a un amigo cercano que vislumbró la forma del ADN habiendo consumido dicha sustancia. 

A partir de este artículo publicado después de la muerte de Crick se empezó a difundir en la Red esta información que se basaba en la supuesta confesión de Richard Kemp, uno de los químicos británicos que fabricaba LSD en los 70 para el gobierno británico y sus programas secretos como Operation Julie. Esto venía por parte de Garrod Harker, quien presuntamente era amigo de Kemp. Supuestamente Kemp había escuchado de Crick en los 60 sobre su uso de esta sustancia, lo cual lo había inspirado a experimentar con la misma.

Ahora bien, todo esto no parecer más que mera especulación, rumorología, conspiranoia y demás. Andy Roberts hace una buena labor rastreando las fuentes en esta investigación publicada en Reality Sandwich, y concluye que no existe ninguna razón por la cual creer que Crick utilizó el LSD para descubrir el código genético. Crick, quien se interesó los últimos años de su carrera científica en el estudio de la conciencia, sí experimentó con el LSD, pero mucho después de su descubrimiento.

Crick hizo el descubrimiento por el cual pasaría a la historia, junto con Watson, en 1953. El LSD llegó por primera vez a Inglaterra en 1952, cuando el doctor Ronald Sandison trajo un poco de los laboratorios de Sandoz, por lo cual resulta poco probable que haya rápidamente incursionado en esta droga que en ese entonces no era muy conocida todavía.

La viuda de Crick dijo que éste no conoció a Kemp; sin embargo, comentó que Crick sí probó el LSD en 1967 vía Henry Todd, quien fue parte también de la Operation Julie, basada en Cambridge, lugar en el que vivía el científico (otro rumor difundido es que él fue parte de la red de distribución y difusión del LSD). Aparentemente Crick mencionó una fascinación por los efectos del LSD, particularmente por cómo alteraba la percepción del tiempo.