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El DMT, la ayahuasca y otros psicodélicos podrían terminar con la pesadilla de las migrañas

Psiconáutica

Por: pijamasurf - 08/24/2016

El dolor causado por migrañas podría aliviarse --e incluso prevenirse-- a través de sustancias clasificadas actualmente como ilegales

Quienes sufren de migrañas, en especial en su variedad de cluster, han experimentado con toda clase de medicamentos y remedios, a pesar de que muchos sólo ofrecen un alivio paliativo, sin que exista una cura completa ni un método de prevención. Muchos factores parecen influir en la aparición de estos dolores de cabeza extremos, como la genética y el estrés, pero desde 2006 se investiga la posibilidad de que la solución preventiva y correctiva pueda estar en los psicodélicos, especialmente en el DMT y la ayahuasca.

Desde 1996, el doctor Ethan Russo ha reportado diversos avances en el tratamiento psicodélico de las migrañas (cuyo nombre técnico es "tratamiento etnobotánico"), con alentadores resultados. Desde un punto de vista químico, el DMT funciona como un agonista receptor de serotonina, lo que significa que actúa sobre los mismos receptores de la serotonina en el cerebro, generando una sensación de bienestar que puede disminuir el dolor crónico. Por desgracia, la condición de ilegalidad de la sustancia y el bajo interés de la comunidad médica a finales de los 90 impidieron continuar con los experimentos. Sin embargo, un estudio pionero de 2006 reveló que tanto la psilocibina ("hongos mágicos") como el LSD sirvieron para tratar con efectividad los dolores de cabeza de los integrantes de un grupo de pacientes con migraña de cluster.

Ante las trabas legales para que los científicos puedan investigar la efectividad de los psicodélicos para el tratamiento de migrañas y otras enfermedades, los pacientes se han organizado y reunido en foros como DMT Nexus o Mycotopia para compartir sus experiencias. Para muchos, el DMT y la ayahuasca son la mejor opción. En el foro de Shroomery, un paciente preocupado por el uso de analgésicos de prescripción reportó que 20mg de DMT redujeron su migraña en 95% a los 10 minutos de fumarla. 

De los medicamentos para tratar migraña a base de sumatriptán (como Imitrex y Alsuma, por sus marcas comerciales) es interesante rescatar que su composición está basada en triptaminas similares al DMT, 5-MeO-DMT, así como alcaloides como la bufotenina, presente en las ranas "mágicas". Un agonista receptor de serotonina constriñe los vasos sanguíneos en el cerebro, impidiendo que el dolor se manifieste; esta vasoconstricción ha sido comprobada como la prueba más esperanzadora de que el dolor de las migrañas puede aliviarse. 

A diferencia de muchos medicamentos de prescripción, el DMT, la ayahuasca o el LSD no tienen efectos secundarios ni producen adicción. Los pacientes de migrañas de cluster saben que cuando el dolor ataca la persona queda virtualmente paralizada durante varias horas; el DMT podría reducir esta parálisis dolorosa a unos pocos minutos, aunque por otra parte, la ayahuasca dura entre 2 y 12 horas, lo que podría ser más de lo que muchos quisieran. Otro factor, por desgracia, es el estatus ilegal de muchas de estas sustancias, lo que coloca a muchos pacientes en la posición de buscarlas en el mercado negro. Esperemos que las últimas investigaciones en torno a los psicodélicos adquieran relevancia para que el estatus legal de estos medicamentos cambie en un futuro próximo, pues la contención de la migraña es sólo una de las muchas aplicaciones médicas.

 

(Con información de PsychTimes)

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El estado neural del LSD es similar al de un niño y tiene la característica de disolver el ego

Una interesante conclusión de un reciente estudio fondeado por el público y que por primera vez realizó imágenes de resonancia magnética en un cerebro bajo los efectos del LSD es que este psicodélico coloca al usuario en un estado mental similar al de un niño.

Anteriormente se habían comparado los resultados del experimento con un estado meditativo y una menor actividad de las zonas neurales que producen la sensación de un yo fijo, por lo que se describe el efecto como de "disolución del ego". Significativamente, la pérdida de actividad que existe normalmente entre el parahipocampo y el córtex retrosplenial podría ser la causante de uno de los efectos más característicos del LSD: la sensación de pérdida de identidad subjetiva que se experimenta y que, acto seguido, muchas veces es reemplazada por una “fusión” con una especie de “unidad primigenia” que puede tomar la forma de la naturaleza, Dios, el Ser.

Según uno de los autores de la investigación, el doctor Robin Carhart-Harris, conocido por reactivar los estudios neurocientíficos con psicodélicos, el estado del LSD semeja el estado cerebral libre e irrestricto del cerebro infantil, altamente imaginativo e hiperemocional: "Nuestros cerebros se constriñen y se vuelven más compartimentalizados al desarrollarnos y pasar de la infancia a la adultez, nos volvemos más enfocados y rígidos en nuestro pensamiento al madurar". En otras palabras, la mente del niño es más abierta e impresionable, al igual que la del estado psicodélico, en el cual uno puede pasar horas admirando la belleza del contorno de una silla o cosas así.

Otra característica interesante es que bajo los efectos de LSD diversas áreas del cerebro contribuyen al procesamiento visual y no sólo el llamado córtex visual, lo cual puede explicar ciertas experiencia oníricas o alucinatorias.