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7 consejos de Kurt Vonnegut para los habitantes del año 2088

Libros

Por: Javier Raya - 07/19/2016

El futuro ya no es lo que era, pero nuestro presente se parece cada vez más a la catástrofe que avizoraba Vonnegut en 1988

Imagen: Kurt Vonnegut In Space (Wesley Merritt)

En 1988, la compañía de automóviles Volkswagen le pidió a muchos pensadores y artistas una carta dirigida a los habitantes del planeta Tierra del futuro, concretamente del año 2088. Entre las respuestas recibidas, y publicadas en la revista TIME, estuvo la del novelista Kurt Vonnegut (1922-2007). 

Con su estilo inteligente y su humor desenfadado, Vonnegut saluda al futuro con una nota pesimista, instando a nuestros nietos y bisnietos de finales del siglo XXI a aprender a convivir con una naturaleza que no tiene ninguna preferencia por los humanos por sobre otras especies:

La Naturaleza es despiadada cuando se trata de igualar la cantidad de vida en cualquier lugar y cualquier momento a la cantidad de alimento disponible. ¿Así que qué han hecho ustedes y la Naturaleza acerca de la sobrepoblación? Acá en el pasado, en 1988, nos veíamos a nosotros mismos como una nueva especie de glaciar, de sangre caliente y listos, imparables, a punto de zamparse todo y después hacer el amor --y luego a hacernos el doble de grandes otra vez.

La preocupación de Vonnegut, "puesto que he pasado más tiempo con científicos que con redactores de discursos para políticos", es que los recursos del planeta sigan igual de mal distribuidos en el futuro que como estuvieron en sus días --que están más cerca de los nuestros que ese porvenir distante al que se dirige en su carta-- y que se continúe eligiendo a personas demasiado optimistas para puestos de poder: "Espero que hayan dejado de elegir optimistas abismalmente ignorantes para posiciones de liderazgo. Fueron útiles mientras nadie se enteraba de nada de lo que realmente ocurría --durante los últimos 7 millones de años, más o menos. En mi época, han sido catastróficos como líderes de instituciones sofisticadas con trabajo real por hacer".

La solución de la continuidad de la vida en la Tierra, para Vonnegut, no está en seguir el camino armamentista ni la vía de la individualidad capitalista, y los líderes que necesitaremos en el futuro "no serán aquellos que prometan la victoria final sobre la Naturaleza a través de la insistencia en vivir tal como vivimos hoy, sino aquellos con el valor y la inteligencia para presentarle al mundo lo que parecen ser las condiciones de rendición, severas pero razonables, de la Naturaleza", y luego aporta estos puntos clave:

1. Reduzcan y estabilicen la población.
2. Dejen de contaminar el aire, el agua y los suelos.
3. Dejen de prepararse para la guerra y empiecen a lidiar con sus problemas reales.
4. Enseñen a sus hijos, y a ustedes mismos, también, ya que estamos, cómo habitar un pequeño planeta sin matarlo.
5. Dejen de pensar que la ciencia puede arreglar cualquier cosa si le das 1 trillón de dólares.
6. Dejen de pensar que sus nietos estarán bien sin importar qué tan destructivos y derrochadores sean ustedes, puesto que podrán ir a un lindo y nuevo planeta en una nave espacial. Eso es realmente bajo, y estúpido.
7. Y así. De lo contrario.

La carta cierra con una predicción involuntaria que se cumplió mucho antes del año 2088 (aunque los autos voladores siguen en desarrollo): "Nadie tendrá que salir de casa para ir a trabajar o ir a la escuela, o incluso dejar de ver televisión. Todos se van a sentar por ahí todo el día presionando teclas de terminales de computadora conectadas a todo lo que hay, y sorber bebidas anaranjadas con popotes como los astronautas".

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Las 6 reglas de George Orwell para una prosa clara, precisa y, sobre todo, inteligente

Libros

Por: pijamasurf - 07/19/2016

Para enfrentar los radicalismos de su tiempo, George Orwell apostó por un estilo de escritura preciso e inteligente.

Gracias a 1984, muchos conocemos bien el nombre de George Orwell. Una novela clave del género distópico y, en varios sentidos, casi profética, pues si bien se trata de una metáfora de los regímenes totalitarios de la segunda mitad del siglo XX, el genio del autor fue casi como un poder clarividente que le permitió ubicar la tendencia que seguiría el poder político desde entonces y hasta nuestra época. La famosa figura del “Gran Hermano”, por ejemplo, síntesis del estado de hipervigilancia al que aspiraban gobiernos como el de Stalin, es ahora una realidad palpable, si bien aun disimulada con múltiples recursos de distracción y goce.

Sin embargo, además de escritor de ficción, Orwell fue también un notable prosista, autor de ensayos, muchos de los cuales redactó al hilo de importantes acontecimientos como la Guerra civil española, la ya mencionada Segunda guerra mundial y, en general, ese entorno más bien bélico, caracterizado por el radicalismo de las posiciones políticas en apariencia disponibles. Orwell, devoto de la sensatez y la inteligencia, encontró en la escritura su manera de conjurar el torbellino de opiniones, argumentos, falacias, dilemas y exigencias sociales que se plantearon en su época.

De ahí, en buena medida, que el escritor se preocupara por forjar un estilo claro, preciso, transparente. Por qué qué mejor medio para transmitir una idea que un entorno límpido, donde se desarrolle con fluidez. Y, también, qué mejor manera para enfrentar los arrebatos de los extremismos.

A continuación compartimos 6 reglas que Orwell acuñó para obtener un estilo prosístico con dichas características. La explicación de cada una estas corrió por nuestra cuenta.

***

1. Nunca uses una metáfora, símil u otra figura retórica que se use habitualmente en los medios

“Todo el peso de la ley”. “Justos por pecadores”. “El rey de la selva”. Expresiones de este tipo, de tan usadas, se encuentran ya vacías de sentido. No nos dicen nada. Paul Ricoeur las conceptualizó como “metáforas muertas” porque, justamente, carecen del élan que da sustento y significado al lenguaje. ¿Por qué desperdiciar una oportunidad de comunicación con algo que no dice nada?

 

2. Nunca uses una palabra extensa cuando podrías usar una breve

En cuestiones de estilo, hay al menos dos bandos claramente diferenciados a este respecto: quienes apelan a la profusión del lenguaje y quienes apuestan más bien por la sencillez. Orwell, claramente, pertenece a este último grupo. Y justificadamente acaso, pues en el caso de los textos que buscan transmitir ideas, muchas veces la brevedad es amiga de la exposición clara y directa.

 

3. Si es posible eliminar una palabra, hazlo.

Otro consejo que abona a la concisión del discurso, tratando este como una suerte de follaje cuya poda resultará en una figura claramente comprensible para el lector.

 

4. Nunca uses un tiempo pasivo si puedes usar el activo

La voz pasiva resta fuerza al discurso y además hace al lector dar una vuelta mental innecesaria. No es lo mismo decir “La llamada fue contestada por el director” o “El director contestó la llamada”.

 

5. Nunca uses una frase en otro idioma, un término científico o jerga especializada si puedes pensar un equivalente en el lenguaje de todos los días

En general, estos casos que señala Orwell tienen algo en común: son elementos potencialmente excluyentes para los lectores. Quien no está familiarizado con cierto idioma o con algún campo especializado de conocimiento se quedará a la zaga o francamente dejará de entender un término con dichas características.

 

6. Mejor romper cualquiera de estas reglas que escribir una barbaridad

Aquí surge el Orwell que esperábamos. No el pontífice, sino el prosista furibundo que por encima de todo sitúa la inteligencia, la valentía del pensamiento, el riesgo de las ideas. Con este último consejo parece decirnos que, en efecto, es necesario escribir bien, saber hacerlo, pero más todavía tener algo inteligente qué comunicar.

 

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En español, la editorial Debate publicó recientemente una amplia antología de los ensayos de Orwell, una de las más completas en nuestro idioma.