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La leyenda de Cassius Clay: un poema de Muhammad Alí (1942-2016)

Por: Javier Raya - 06/06/2016

Muhammad Alí no sólo fue uno de los mayores boxeadores de todos los tiempos: sus poemas (y sobre todo la forma en que los hacía resonar en público) son otra de las aristas de su inigualable personaje

Cassius Marcellus Clay (mejor conocido como Muhammad Alí) entró al salón de la fama de la eternidad el sábado pasado. Además de que fue uno de los más grandes (si no el mayor) boxeadores de todos los tiempos, Alí no dudaba en hacer como Walt Whitman y cantarse y celebrarse a sí mismo a la menor oportunidad a través de la poesía.

Muchos de sus críticos veían en esto un gesto vanidoso, pero hay que reconocer que su estilo y manera de recitar lo diferencian del deportista promedio, cantando el arte marcial con la fuerza vocal que caracterizó todas sus intervenciones públicas. El poema "La leyenda de Cassius Clay" predijo acertadamente la victoria de Clay sobre Liston en su primer encuentro, el 24 de febrero de 1964, cuando nadie lo conocía y Sonny era uno de los mejores del momento. Pocos días después del evento, Clay anunció su conversión al Islam, cambiando poco después su nombre a aquel que sería grabado en letras de oro en la historia del boxeo: Muhammad Alí.

Aquí se puede escuchar parte del poema y después del video se ofrece una versión en castellano.

Soy el más grande

Esta es la leyenda de Cassius Clay
El más hermoso boxeador del mundo, amén.
Él suele hablar mucho y fanfarronea aún más
sobre su increíblemente rápido golpe muscular.
El mundo puñístico estaba soso y cansado
con un campeón como Liston, agotado.
Entonces alguien con brío, alguien con maña
atrajo a los fanáticos del box y su saña.
Este descarado y joven púgil es digno de ver
y su destino, campeón de peso pesado ha de ser.
El chico es veloz y pega duro,
si te le enfrentas, mejor contrata un seguro.
Lo hace bien con la izquierda, lo hace bien con la derecha.
Si te golpea una vez seguro ya no lo cuentas.
Mientras estés en la lona escuchando del uno al diez
rezarás porque nunca debas enfrentarme otra vez.
Sí, yo soy el hombre del que trata este poema,
el próximo campeón del mundo sin ninguna pena.
Yo lo predigo, ya conozco el resultado:
seré el campeón del mundo en 1964.
Cuando diga tres, caerán en el tercero.
No apuestes contra mí, que soy hombre certero.
¡Él es el más grande! ¡Sí!
Este poema habla sobre mí,
seré campeón del mundo, porque esto es así.
Aquí predigo que cuando a Liston desmiembre 
no sabrá si estamos en octubre o noviembre.
Cuando digo dos, nunca habría un tercero
enfrentarse contra mí no es cosa de cuerdos.
Cuando Cassius dice que el caballo será vencido por el ratón
¡no me preguntes cómo, corre a apostar al roedor!
Clay sale a enfrentar a Liston y Liston comienza la retirada,
si Liston retrocede un poco más terminará sentado en la grada.
Clay tira de zurda, Clay tira de diestra,
miren al joven Cassius dominar la pelea.
Liston sigue retrocediendo pero ya no tiene a dónde,
es cuestión de tiempo para que el micrófono asome.
Ahora Clay conecta un swing de derecha, oh qué hermoso swing.
Y el golpe saca a Bear volando fuera del ring.
Liston aún va subiendo, y el referi pone cara larga
porque no puede empezar la cuenta hasta que Sonny caiga.
Ahora Liston se pierde de vista, y enloquecen los fanáticos,
mientras los radares lo ubican sobrevolando el Atlántico.
Quién hubiera pensado al venir a verlos pelear
que el despegue de un satélite humano iban a presenciar.
No, la gente no se imaginaba que con su boleto de entrada
verían un eclipse total de Sonny desde la grada.
¡Soy el mejor!
 

El poema original puede leerse aquí. Por acá otros poemas de Alí en inglés.

Versión de Javier Raya.

La psicología del flirteo y la ciencia del amor a primera vista

Por: pijamasurf - 06/06/2016

Flirtear, coquetear y ligar parecen actividades sociales difíciles y casi místicas, pero un poco de atención en la persona que te interesa, respeto, consenso, sentido común y buena actitud te llevarán muy lejos (además de los consejos de esta psicóloga experta en el arte del romance)

Imagen: YouQueen.com

Flirtear o coquetear puede ser un talento natural para algunas personas, pero para quienes no lo poseen la psicología tiene algunas recomendaciones. La doctora Monica Moore, psicóloga de la Universidad Webster, llevó a cabo un estudio acerca de las técnicas de coqueteo utilizadas por hombres y mujeres (sobre todo heterosexuales) en situaciones como bares, centros comerciales y escuelas, a través de más de 2 mil horas de observación directa, para saber cuáles son realmente efectivas y si es posible condensarlas en una fórmula.

La respuesta tristemente es "no", porque no toda la gente se siente atraída por alguien de la misma forma ni al mismo tiempo; pero podemos aprender y poner a prueba algunos presupuestos respecto a lo que vuelve más exitosos en términos de atracción a hombres y mujeres prestando atención a las señales que recibimos de la persona a la que tratamos de acercarnos.

Básicamente parece que el contacto visual y la sonrisa son caracteres universales de interés. Tratar de sonreír lentamente produce un efecto casi reflejo en la otra persona, que te notará de inmediato (aunque esto no es garantía de nada aún). Según la doctora Moore, no importa si eres hombre o mujer: al sonreír dejas claro que la otra persona te interesa, con lo cual entras en su rango cognitivo como alguien que no representa una amenaza. Además, la primera impresión es sumamente importante: una mujer se hace una idea general del grado en que un hombre le parece atractivo (o no) luego de apenas 13 milisegundos. Una sonrisa que no deje lugar a dudas puede despertar interés inmediato, pero este es sólo el primer paso.

Además de sonreír y hacer contacto visual, lo siguiente es hacer contacto físico lo antes posible. No malinterpretes esto o podrías terminar con una orden de restricción o una bofetada en vez de una cita: el contexto, en cuestiones de ligue, lo es todo. El tipo de contacto al que nos referimos es sutil y natural, tiene que ver con dejar claras tus intenciones (probablemente sexuales) con la persona en cuestión, pero también con crear un vínculo físico entre ambos.

La investigación destaca tres tipos de contacto: 

1) Amistoso: apretón de manos, palmada en el hombro.

2) Negación plausible: contacto alrededor de la cintura o el hombro, contacto en el antebrazo.

3) Nuclear: tocar el rostro.

No podemos resaltar suficientemente la importancia del contexto: si llegas con alguien a quien le has sonreído y le tocas el rostro más te vale que la persona no sepa artes marciales o llame a la policía. Tal vez lo más difícil del arte del flirteo sea interpretar el momento adecuado para llevar a cabo estos contactos, pero la investigación muestra que las mujeres saben cuando alguien está esforzándose demasiado por parecer atractivo, lo que paradójicamente puede no ser atractivo en absoluto.

Otra cosa interesante es que parece que el atractivo físico (especialmente en el caso de los hombres) es más bien relativo. Para ambos sexos, usar ropa de color rojo aumenta tus posibilidades, así como salir en grupos (un hombre solo en un bar es más intimidante que un grupo de hombres, especialmente si interactúan amigablemente entre ellos).

Una técnica importante en contextos sociales (para hombres) es la "maximización del espacio". Movimientos como mantener el mentón arriba y los hombros echados hacia atrás, además de cambiar de posición constantemente, te harán parecer más atractivo sencillamente porque la gente te notará más. No se trata de moverse como loco de aquí para allá, sino simplemente de sentar subliminalmente las bases de tu estatus en la jerarquía social; de nuevo las caricaturizaciones pueden servir de ilustración: no se trata de que te golpees el pecho como un gorila en brama, sino de que mantengas contacto casual y amistoso con otros hombres (como codear o palmear), además de que estés bien plantado en tu sitio de la barra, la mesa o una pared. Ser el "centro de atención" es una metáfora bastante literal del éxito en el flirteo, porque las personas te perciben como más importante si parece que la gente conversa en torno tuyo. Tratar de tener una conversación divertida que incluya a todxs los presentes --así como escuchar genuinamente lo que tienen que decir-- también te llevará por buen camino.

Las mujeres pueden saber que un hombre les está coqueteando cuando presenta los signos antes enumerados: contacto visual, sonrisa y contacto leve en el hombro o antebrazo. ¿Pero cómo pueden saber los hombres si sus flirteos son bien recibidos? Según una investigación del MIT, cuando las mujeres se sienten atraídas por un hombre hablan en un tono de voz más agudo y más rápido.