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¿Son estos los tres más grandes escritores en lengua española?

Arte

Por: pijamasurf - 05/05/2016

Los tres más grandes de la literatura en español según Vargas Llosa. ¿Estás de acuerdo?

Los grandes escritores de una lengua se vuelven parte integral de nuestra mente, una forma colectiva de describir el mundo y por lo tanto de pensar. Son tan íntimos como nuestra propia conciencia, aunque no seamos conscientes de ello. Según Mario Vargas Llosa, en la lengua española son tres los escritores que han dejado una huella indeleble en la literatura:

Borges es acaso el más grande escritor que ha dado la lengua española después de los clásicos, de un Cervantes o un Quevedo, pero eso no impide que su genio, como en el caso de este último a quien él tanto admiraba, adolezca, pese o acaso debido a su impoluta perfección, de una cierta inhumanidad, de ese fuego vital que, en cambio, humaniza tanto la de un Cervantes.

Primero hay que mencionar que el reproche que le hace Vargas Llosa a Borges podría hacérsele a él también, después de controversiales ideas y posturas políticas también ligadas a la derecha conservadora del statu quo, como el apoyo a la guerra de Irak (es decir, por lo mismo que se criticó a Borges), las cuales, claro está, en ninguna medida mancillan su escritura. A diferencia de Borges, Vargas Llosa ha escrito demasiado y no merece estar en esa trinidad del cielo de la literatura en español, si bien es uno de los grandes escritores del último siglo, especialmente por sus primeras novelas. Dicho eso, la sencilla elección de Borges, Cervantes y Quevedo es difícil de cuestionar. Algunos querrán añadir a algún escritor con el que se identifican, ya sea por nacionalismo (lo cual es poco menos que una forma de estupidez) o por afinidad estilística, temática o filosófica (lo cual es algo más noble). Podemos pensar en Octavio Paz, en Alfonso Reyes, en Rulfo, en García Lorca, en Juan Ramón Jiménez, en Lezama Lima, en García Márquez, en Cortázar, en Lugones, en Huidobro, en Neruda, en Valle-Inclán, en Calderón de la Barca, en Góngora y claro que en Lope de Vega (y algunos otros), pero probablemente todos estén un lugar abajo y tengan un poco menos de universalidad, de relevancia, de transformación de la lengua y el pensamiento.

Evidentemente, las comparaciones son odiosas y afirmar con un dejo de absolutismo que son esos tres y sólo esos tres los gigantes de la lengua no puede sostenerse como una afirmación verídica, es apenas una conjetura que aspira a una probidad lógica. Es sobre todo un llamado a discutir la lengua, a pedir leer, a polemizar con los aires de grandilocuencia que estos escritores significan, a retomar la pasión de las letras y recordar a los que ilusioriamente hemos dejado de escuchar, puesto que permanecen ahí con un murmullo imposible de silenciar. Y es que, como dijera Borges: "Sólo una cosa no hay: es el olvido/... todo es parte del diverso cristal de esa memoria: el universo".

¿Realmente un niño canadiense de 15 años descubrió una ciudad maya utilizando las estrellas?

Arte

Por: pijamasurf - 05/05/2016

El descubrimiento de William Gadoury de una ciudad maya basándose en una correspondencia con las constelaciones fue celebrado por numerosos medios; ahora algunos expertos empiezan a refutar dicho hallazgo

Este podría ser el sueño de un arqueoastrónomo: hacer cálculos basados en los cuerpos celestes y encontrar una ciudad desconocida en la profundidad de la selva, luego incluso poder nombrar esta ciudad y recibir el reconocimiento de sus colegas. Un logro así podría coronar la carrera de un investigador. Esto parecía haberse logrado por un niño canadiense de manera extraordinaria. Los medios de comunicación, ansiosos de encontrar una historia tan fascinante, hacían de Willliam Gadoury, de 15 años, un brillante arqueoastrónomo, una especie de cuento de hadas del poder de la ciencia y la curiosidad humana. Si bien su futuro sigue siendo muy prometedor, en el último par de días algunos científicos han puesto en duda su hallazgo. 

Hace algunos días miles de medios en el mundo celebraron el aparente descubrimiento de una ciudad que por su tamaño parecía ser la cuarta más grande de la civilización maya, la cual fue llamada "Boca de Fuego", siguiendo una simple pero elegante hipótesis: las locaciones de las ciudades mayas deben de corresponder a importantes constelaciones de su cosmogonía. Analizando mapas de estrellas como el Códice de Madrid y superponiéndolas a imágenes de Google Earth, William Gadoury notó que 117 ciudades mayas correspondían a ciertas posiciones en el firmamento, con las estrellas más brillantes representando algunas de las ciudades más importantes. Esto parecía ser una bella muestra de la ley de la analogía que rige la mayor parte del pensamiento antiguo en diferentes culturas: como es arriba, es abajo.

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El joven de Quebec notó que esta correspondencia respondía a 22 constelaciones y al hacer el mismo ejercicio con una 23ava constelación descubrió que tenía tres estrellas pero sólo dos ciudades, con la locación de una tercera correspondiendo a la frontera entre México y Belice.

El último paso fue colaborar con el experto en la tecnología de remote sensing Armand Larocque, quien al estudiar las imágenes presentadas determinó que se había encontrado una ciudad con 30 construcciones y una gran pirámide. La ciudad fue llamada K'ÀAK 'CHI'.

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La crítica al descubrimiento viene de diversos lados. Ivan Sprajc, del Instituto de Antropología de Eslovenia, mantiene que de hecho pocas de las constelaciones mayas han sido identificadas y no se sabe exactamente qué estrellas pertenecen a qué constelación, por lo cual es demasiado arriesgado suponer que las ciudades corresponden a las estrellas. 

Susan Milbrath, del Museo Natural de Florida, señala que el área de la civilización maya estaba tan poblada en el período clásico que no es tan difícil encontrar en casi cualquier punto un sitio arqueológico. Más aún, Rachel Feltman de la Universidad de California en San Diego desinfló el globo diciendo que había ido a los sitios mostrados en las imágenes satelitales y que hecho se trata de campos llenos de maleza, donde incluso podría haber sembradíos de marihuana, aunque cerca se encuentra un sitio arqueológico colonial (otros señalan que es un campo de maíz). Algunos críticos explican que esto es lo que suceden cuando no hay una revisión de pares, es decir cuando el método científico no se lleva a cabo conforme al canon. Otros van más allá y cuestionan la esencia misma de los mapas del cosmos señalando que la idea de que un mapa representa la geografía real es un mito occidental. En otras palabras: el mapa no es el territorio.

Así que al parecer hubo demasiado entusiasmo con este caso. Sin embargo, la teoría ciertamente no se puede descartar del todo, entendiendo que en diversas culturas antiguas como la maya, la egipcia o la babilónica la religión, la arquitectura y la astronomía eran parte de un todo integrado, de un mismo principio de observación de la naturaleza y unión con la divinidad, una verdadera astroteología. Quizás mucho del conocimiento maya se ha perdido y es difícil reconstruirse, pero es probable que la hipótesis de William no esté lejos de la verdad.

 

(Con información de la BBC y Discovery News)