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El esquema para lograr la iluminación de Gautama Buda, expuesto en toda su majestuosa sencillez

El principio de todo camino espiritual y de toda búsqueda de la verdad es el correcto entendimiento del sufrimiento. Esta es en gran medida la suprema enseñanza de Gautama Buda. Es a partir de esta conciencia del sufrimiento que se despierta un proceso que desencadena en la iluminación. Esto en el caso del Buda, pero también en el caso de todos los seres humanos, si seguimos su doctrina, puesto que, como se explica en el llamado "tercer giro de la rueda del Dharma", todos los seres humanos tienen una semilla de iluminación o tathagatagarbha. Es el sufrimiento lo que se transforma en sabiduría; para utilizar una metáfora de la alquimia, el sufrimiento es la materia prima que el alquimista transformará en oro.

Las Cuatro Nobles Verdades son el fundamento de la filosofía budista y marcan de hecho la iluminación del Buda. La tradición explica que el Buda histórico, Siddartha Gautama (o también Shakyamuni), decidió peregrinar por la India en búsqueda de conocimiento luego de que al salir del palacio de su padre, donde estaba resguardado de la realidad decadente del mundo, observó a una persona enferma, a una persona muy vieja y a un muerto: siendo estas experiencias las semillas de una búsqueda que acabaría en la comprensión de que el mundo es esencialmente sufrimiento. Después de aprender todas las técnicas ascéticas de concentración y control mental que podían aprenderse entre las diferentes sectas del subcontinente Indio, y sin estar satisfecho, el Buda decidió sentarse bajo la higuera sagrada (el árbol Bodhi) y no levantarse hasta entender la causa del sufrimiento. Las Cuatro Nobles Verdades son la sustancia de la iluminación del Buda, haciendo lo que hoy podríamos describir como una ciencia interna, basada en una impecable autoobservación. En un acto de profunda introspección el Buda atestiguó el Dharma en su propio cuerpo: la experiencia interna de la ley del universo --de la impermanencia, de la vacuidad y la inexistencia de un ser individual fijo-- produjo un estado de sabiduría, que es la integración misma a esa ley. Uno se convierte en aquello que conoce. 

Después de la experiencia de despertar bajo el árbol de la iluminación, Buda inició sus enseñanzas, haciendo el primer giro de la rueda del Dharma en el Parque de Venado en Varanasi (Benarés). Se dice que este giro de la rueda de la ley no puede ser detenido, ni por dioses, demonios, reyes o cualquier ser vivo puesto que la ley es superior a todos, es la realidad misma del universo.

Ante los monjes congregados, el Buda comunicó las Cuatro Nobles Verdades:

1. La verdad del sufrimiento [dukkha]

La primera verdad es que "el nacimiento, la vejez, la enfermedad, la muerte, son sufrimiento; la unión con lo que es desagradable es sufrimiento; la separación de lo que es agradable es sufrimiento; no obtener lo que uno quiere es sufrimiento; en breve los cinco agregados (skandhas) sujetos al apego son sufrimiento".

 

2. La verdad del origen sufrimiento

La segunda verdad es que el origen del sufrimiento es el deseo [a veces traducido como avidez, tanha, en pali], "es el deseo lo que recicla la existencia, acompañado de placeres y deseos... desear el placer,  desear la existencia, desear la exterminación conducen al sufrimiento".

 

3. La verdad de la cesación del deseo

La tercera verdad es que la cesación del sufrimiento es el desapego, la renuncia a este deseo.

 

4. La verdad del sendero

La cuarta verdad es el óctuple sendero: la perspectiva correcta, la intención correcta, la palabra correcta, la acción correcta, el correcto modo de subsistencia, el esfuerzo correcto, la atención correcta [mindfulness], la concentración correcta.

Al descubrir esto con "sabiduría, penetración y luminosidad", Buda proclamó que se había liberado y que quien consiguiera este entendimiento en toda su extensión podía también proclamar su iluminación. 

La tradición señala:  la primera noble verdad, la verdad del sufrimiento, debe ser entendida; la segunda verdad, la verdad del origen del sufrimiento (o el deseo o la avidez), debe ser abandonada; la tercera verdad, la verdad de la cesación del sufrimiento, debe ser realizada; y la cuarta verdad, la verdad del sendero, debe ser desarrollada.

El óctuple sendero se divide en tres pilares: moral (shila), concentración o purificación de la mente (samadhi) y sabiduría (prajna). El fundamento de este sendero es que, como un experimento científico, es replicable, constituye un método probado para liberarse de la rueda del samsara, y dejar de producir karma. La ley de la originación dependiente, pratityasamutpada, y su aplicación en los 12 nidanas o factores condicionantes, mantiene que es a final de cuentas la ignorancia la que genera el karma (o las voliciones mentales), lo cual a su vez genera toda una serie de condiciones concatenadas --incluyendo el cuerpo mismo-- y las cuales derivan finalmente en el renacimiento y en el sufrimiento. Sin embargo, una vez que se obtiene la sabiduría de las cuatro nobles verdades y no se reacciona con avidez ni apego ante las cosas que surgen, se detiene el proceso reificante que forma los compuestos que hacen que el ser humano se mantenga en este mundo cuya condición básica es el sufrimiento.  

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Una vez expuesto este sencillo y sublime esquema que constituye la piedra angular de una filosofía que en sus más de 2 mil 500 años ha promovido, quizás como ninguna otra, paz mental, autoconocimiento y compasión, podemos ampliar lo dicho por el Buda con algunos comentarios de otros maestros budistas. Y es que el budismo puede medirse, en su integridad y en su valor, por lo que ha cosechado, desde aquella semilla en la conciencia de Siddartha Gautama, hasta todo un linaje de maestros y meditadores (la gema de la sangha) que han actualizado las enseñanzas y han mantenido viva la llama del Dharma. 

El maestro zen vietnamita Thich Nhat Hanh, en su libro No mud, no lotus, señala:

Cuando primero escuchas que el sufrimiento es una Noble Verdad, podrías preguntarte, ¿qué tiene de noble el sufrimiento? El Buda se refería a que si podemos reconocer el sufrimiento y asimilarlo y ver profundamente sus raíces, entonces podremos abandonar los hábitos que lo alimentan, y al mismo tiempo, encontrar un camino a la felicidad. El sufrimiento tiene sus aspectos positivos, puede ser un excelente maestro... Aunque no podemos evitar el sufrimiento en la vida, podemos sufrir mucho menos si no regamos las semillas del sufrimiento dentro de nosotros. ¿Estas en conflicto con tu cuerpo? Rechazas o castigas tu cuerpo. ¿Realmente has logrado conocer tu cuerpo? ¿Te sientes en casa en tu cuerpo? El sufrimiento puede ser tanto físico como mental o ambos, pero todos los tipos de sufrimiento se manifiestan en alguna parte del cuerpo y crean tensión y estrés. 

Aquí Hanh se refiere a la idea de los nidanas, y a la enseñanza del Buda de que los procesos mentales que están en acción y a los cuales estamos sujetos sólo existen porque son alimentados por nuestra fijación, por un reiterado atenderlos. 

El Buda dijo que nada podía sobrevivir sin alimento. Esto es cierto, no sólo para la existencia física de los seres vivos, también para los estados mentales. El amor necesita ser nutrido y alimentado para sobrevivir; y nuestro sufrimiento también sobrevive porque lo alimentamos y le permitimos que siga existiendo. Rumiamos sobre el sufrimiento, almacenamos rencor, nos quejamos. Lo masticamos, lo tragamos, lo devolvemos y nos los comemos de nuevo una y otra vez... al alimentarlo nos convertimos en fantasmas del pasado.

Algo parecido es lo que enfatiza el maestro de meditación vipassana Goenka cuando habla sobre los sankharas como las concrescencias o coagulaciones de voliciones mentales que se van registrando en el cuerpo, algunas a niveles muy profundos de sensación inconscientes y que pueden ser los mismos karmas de enfermedades o atavismos. Según Goenka, una vez que vuelven a surgir a la superficie estas huellas psicofísicas --que han sido almacenadas por procesos reactivos, de avidez o aversión-- si nos mantenemos ecuánimes y no reaccionamos ante ellas, sino que, con el prajna de la impermanencia (anicca) simplemente notamos su existencia y seguimos con nuestra vida de manera atenta, entonces estos compuestos empiezan a desvanecerse, precisamente porque no reciben el nutrimento, esa agua de la mente (una tensión fijadora) que los va plantando duramente en nuestros organismos. Al eliminar estos compuestos mentales, estos sankharas que nos condicionan, entones nos abrimos a la posibilidad del nirvana, que de hecho es justamente aquello que no tiene condición, el estado puro, absoluto, no compuesto.

El maestro Chogyam Trungpa, uno de los primeros en abrir brecha para el budismo tibetano en Estados Unidos, dice sobre las cuatro nobles verdades en su libro Spiritual Materialism: "Entender la verdad de dukkha es en realidad entender la neurosis de la mente". (La mente que nos tiene como un mono en esteroides persiguiendo este estímulo o este otro). "Si disfrutamos un placer, tenemos miedo de perderlo; nos esforzamos por más y más placer o tratamos de retenerlo. Si sufrimos un dolor, tratamos de escapar de él. Experimentamos insatisfacción todo el tiempo. Una continua laboriosidad, una búsqueda incesante, una cualidad continua de aferrarse a la vida: eso es dukkha. Entender y enfrentase al sufrimiento es la primera noble verdad".

Para Trungpa, establecido en un linaje más tántrico del budismo, es necesario dejar de intentar sufrir: de hecho nuestro sufrimiento es esencialmente el esfuerzo por dejar de sufrir, por cambiar las cosas, por rechazar o desear, siempre un movimiento de inconformidad con aquello que es, tal como es. Y es que para el budismo en sus niveles más altos, como el dzogchen, el espacio mismo, en toda su vacuidad e inmensidad es la mente iluminada, todo es Buda ya realizado, sólo hay que relajarse y darse cuenta. 

Al analizar nuestros pensamientos y acciones descubrimos que continuamente estamos luchando para mantenernos o aumentarnos. Nos damos cuenta que esta lucha es la raíz del sufrimiento... esta lucha de eliminar el peso que tenemos encima, no es más que otra expresión del ego. Vamos por el mundo tratando de mejorar a través de la lucha, hasta que nos damos cuenta que la ambición de mejorar es en sí mismo el problema... [y entonces] nos damos cuenta que existe una cualidad despierta y sana en nosotros, y que esta cualidad emerge justamente en la ausencia de este esforzarse... sin embargo, nos damos cuenta que dejarnos ir sólo funciona cortos períodos. Necesitamos cierta disciplina para llevarnos a ese "dejarse ir". Debemos caminar un sendero espiritual, esa es la cuarta noble verdad. 

Recordemos entonces que el sufrimiento es siempre la posibilidad de encauzarnos hacia un camino de conocimiento. Buda utilizó el sufrimiento como medio o vehículo para la liberación. Nos dice Thich Nhat Hanh que al reconocer el sufrimiento "puedes descubrir que puedes transformar esta basura orgánica en composta". Pero recordemos con Trungpa que no es necesario hacer un gran esfuerzo para crear esa "composta", si bien hay que emprender un camino, lo principal es dejar de identificarse con los fenómenos que surgen para así dejar de desear y simplemente presenciar serenamente el perpetuo devenir de la luz, puesto que el mundo es, como dijo Buda, como un espejismo, como un arcoíris, como un eco, como un sueño y no hay por qué resistirnos a su efímera insustancialidad.

 

Twitter del autor: @alepholo

Citas de las Cuatro Nobles Verdades tomadas de In The Buddhas Words, An Anthology of Discourses from the Pali Cannon.

"Un calendario de sabiduría": un pensamiento de las mejores mentes de la humanidad para cada día del año

Filosofía

Por: Samuel Zarazua - 05/19/2016

¿Qué sucede cuando te comunicas con los hombres más sabios del mundo? Tolstoi escribió esta obra maestra para leer a los grandes hombres a lo largo de todo 1 año

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Crear un libro destinado a las masas, a millones de personas, es muchísimo más importante y fructífero que componer una novela de esas que entretienen a algunos miembros de las clases privilegiadas durante un durante un breve tiempo para luego ser olvidadas por completo. La región de este arte del sentimiento más sencillo y más accesible es enorme, y está casi virgen.

León Tolstoi

Para la condición humana, tan intrincada como es, no ha sido difícil generar nuevos dilemas o enredarse cada vez en nuevos callejones intelectuales sin salida y persecuciones históricas que, paradójicamente, parecen conducirnos a lo contrario de lo que pensábamos.

Para contrarrestar este ejercicio, León Tolstoi redactó un texto donde además compila y metaforiza extractos de escritos de los más sabios representantes de la humanidad. Un calendario de sabiduría: pensamientos diarios para nutrir el alma, escritos y seleccionados de los textos más sagrados es el título del libro que escribió y leyó León Tolstoi durante los últimos años de su vida para sentirse feliz.

En plena Edad del Tumblr, no es imposible pensar en una obra que contenga un pensamiento filosófico para cada día del año con la finalidad de ayudarnos a llevar “la buena vida”. Sin embargo, no es cualquier cosa redactar este libro, que fuera la lectura favorita del esfuerzo que le tomó a Tolstoi 15 años. En la última obra el escritor, entrado en los 70 años y tras haber caído enfermo gravemente, decidió “compilar la sabiduría de los siglos en un solo libro” dirigido al público en general.

Tolstoi creía que todo mundo debía tener un ‘circulo de lecturas’, como él tenía, donde leía a personajes como Lao-Tse, Buda, Pascal, Marco Aurelio, Epicteto, Sócrates y Confucio, quienes para él hablaban de lo que es más importante para la humanidad: la virtud y el sentido de la vida. En esos diarios anotaba lo que pensaba de las lecturas que hacía. Cuando recién envió el libro a su editor, al cual le había escrito que "le gustaría crear un libro… en el que pudiera hablar a las personas acerca de su vida, y acerca del Buen Camino de la Vida”, escribió en su diario: “Tengo la sensación de que he sido elevado a alturas espirituales y morales superiores, gracias a haberme puesto en comunicación con las personas más excelsas y sabias, cuyos libros leí y cuyos pensamientos seleccioné para mi círculo de lecturas”.

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Según Peter Sekirin, Tolstoi el empezó a escribir esta obra maestra de la humanidad entre diciembre de 1902 y enero de 1903, pero venía de una idea que le había surgido en 1890. Este fue "el libro de su vida", ya que no dejó de consultarlo todo el tiempo; incluso él mismo preparó tres ediciones revisadas entre 1904 y 1910.

Un calendario de sabiduría apareció en 1884, y fue la primera expresión de su concepto de "calendario de la sabiduría".

El escritor ruso solía escribir en su diario variaciones en torno a “qué puede ser más precioso que comunicarse a diario con los hombres más sabios del mundo”.

Aun en la era de la información, en los buscadores se sigue tecleando el nombre de Platón, Aristóteles, Séneca, el mismo Tolstoi, Schopenhauer, Cicerón, Juvenal, Gracián, de esas personas llamadas Homero, Zoroastro, Buda, Confucio, Lao-Tse y muchos más, ya que representan una variedad de acervo histórico y filosófico, y son muestra del pensamiento de la cultura de distintos lugares alrededor del mundo.

Tolstoi no podía comprender cómo “algunas personas pueden vivir sin comunicarse con los seres más sabios que han pisado la Tierra…”, y agregaba: “me siento muy feliz cada día, porque leo este libro” (el Calendario...), lo que quizá para muchos es hoy en día un comentario más al cual trollear con gusto, sobre todo al estar sumergidos en una máquina de infotenimiento.

Esta obra tuvo en principio nombres diferentes La manera de vivir, Círculo de lecturas, Un pensamiento sabio para cada día, Pensamientos de hombres sabios, Calendario de la sabiduría. Al principio, según escribe Tolstoi en su diario, harto de la desinformación en los periódicos y revistas que llevaba a la ignorancia cultural y moral de la sociedad, empezó a redactar y acumular ideas de la herencia cultural de los pensadores del mundo antepasado, comenzaba con una cita y terminaba cada día con otro pensamiento filosófico.

La principal diferencia entre la primera y la segunda edición es que esta última tiene el doble de extensión. Aunque no puede negarse que muchas de las reflexiones del autor estaban imbuidas en la idea de Dios (como era de entenderse, por la época), pues las selecciones abarcan temas como la abnegación, el amor, el bien, la bondad, Dios, la eternidad, la fe, el intelecto, la ley, la libertad, el mundo, la naturaleza divina de la humanidad, la oración, la perfección, las tentaciones, el trabajo, la unión de la gente (con Dios), etc. Al final de cada semana incluía una viñeta o comentario de entre tres y 10 hojas. Además preparó 52 relatos especialmente para esta obra, que fueron seleccionados y adaptados de Platón, Buda, Dostoievski, Pascal, Leskov, Chejov y otros, según documenta Peter Sekirin.

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La edición rusa de 1912 fue prohibida después de la revolución de octubre, pues atentaba contra el partido del régimen soviético por su orientación espiritual y sus alusiones y citas religiosas, lo cual resulta una ironía, ya que el autor de La guerra y la paz había escrito el texto más importante y accesible para todo público, sobre todo la masa campesina (que después habitaría los soviets) y la gente menos informada. Fue hasta 1995 que el libro se publicó en Rusia nuevamente y vendió más de 300 mil ejemplares, o sea, 821 ejemplares por día.

Es mejor saber pocas cosas, pero buenas y necesarias, que muchas inútiles y mediocres. (Henry David Thoreau, 1 de enero)

La vida de una persona sin fe es la vida de un animal. (2 de enero)

La base de toda educación es el establecimiento de nuestra relación con el principio de todas las cosas, y de ello pueden extraerse las conclusiones sobre nuestro comportamiento. (10 de enero)

La perfección es imposible sin humildad. (11 de enero)

Cuando preguntaron a Sócrates de dónde venía, dijo que era ciudadano del mundo. Se consideraba ciudadano del universo. (30 de enero)

Sólo la gente insolente establece una ley religiosa que los demás han de creer al pie de la letra, que debería ser aceptada por todas las personas de fe, sin discusiones ni dudas. (31 de enero)

No es posible explicar el origen de lo espiritual a partir de lo material. (1 de febrero)

La bondad es para tu alma lo que la salud para tu cuerpo: cuando la posees, no te das cuenta. (3 de febrero)

Perfeccionar el yo es una tarea tanto interior como exterior. Es imposible mejorar sin comunicarse con los demás, influirles y recibir su influencia. (7 de febrero)

Existe la sencillez de la naturaleza, y la sencillez de la sabiduría. Ambas evocan amor y respeto.

La mayor verdad es la más sencilla. (15 de febrero)

La gente cuya única motivación es ofrecer algo original dice muchas estupideces. (Voltaire, 26 de febrero)

La única caridad auténtica es la que implica cierto sacrificio. (27 de febrero)

Un adulador adula porque tiene una mala opinión de sí mismo y de los demás. (Jean de la Bruyére, 5 de marzo)

La guerra no sólo puede ser detenida por los gobiernos, sino por la gente que padece sus consecuencias. Si hiciera lo más natural: dejar de obedecer órdenes. (9 de marzo)

Censurar a los demás siempre es una equivocación, porque nadie sabe qué ha pasado o pasa en el alma de una persona. (18 de marzo)

La verdad no sólo es goce, sino un instrumento en un conflicto más poderoso que la violencia. (30 de marzo)

Si quieres demostrar alguna verdad a los que te escuchan, no te irrites, y no digas palabras severas u ofensivas. (Epicteto)

Debes vivir sin miedo a la muerte, y al mismo tiempo, sin desear morir. (3 de abril)

Devuelve bondad por maldad. (El Talmud)

La gente piensa que si llama ‘guerra’ al asesinato masivo, el asesinato masivo dejará de ser un crimen. (8 de abril)

Las consecuencias de nuestras ideas son desconocidas para nosotros, porque se propagan sin límites en un mundo ilimitado. (15 de abril)

La peor equivocación cometida en este mundo fue separar la ciencia política de la ética. (Percy Bysshe Shelley, 21 de abril)

La verdadera bondad siempre es sencilla. (23 de abril)

El que contempla su vida como un proceso de perfección espiritual no teme acontecimientos externos. (1 de mayo)

La compasión por los animales es tan natural para nosotros que sólo podemos insensibilizarnos sobre su sufrimiento y muerte mediante las tradiciones o la hipnosis. (6 de mayo)

Un hombre sabio sólo impone exigencias a sí mismo. El hombre que no es sabio impone exigencias a los demás. (Sabiduría china, 13 de mayo)

Nada te aportará más paz que tú mismo. (Ralph Waldo Emerson)

La base de todas las creencias es la misma. (19 de mayo)

Para vivir el bien, intenta practicarlo. (21 de mayo)

Nuestra tierra, al igual que nuestro carácter, no puede ser objeto de compra y venta. Tras el negocio de comprar y vender se oculta el proceso de comprar y vender personalidades. (30 de mayo)

El que busca la sabiduría ya es sabio. El que piensa que la ha encontrado es estúpido. (Sabiduría oriental, 2 de junio)

Cuando lanzas una pelota al aire, no se queda inmóvil, sino que vuelve a la tierra. Del mismo modo, todas tus buenas y malas acciones regresarán a ti en otra forma, según el deseo de tu corazón, tomes el camino que tomes. (6 de junio)

Sin verdad, la bondad no existe. Sin bondad, no se puede decir la verdad. (8 de junio)

Sólo existe una única religión para toda la humanidad. (22 de junio)

Una persona está esclavizada hasta el punto de creer que su vida sólo tiene un principio físico. (3 de julio)

Las ideas más claras y sencillas están casi siempre ocultas tras sofisticadas meditaciones. (Marco Tulio Cicerón, 19 de julio)

El cielo no aprueba que pequemos, y la tierra no aprueba que seamos virtuosos. (El Talmud, 13 de agosto)

La gente se ha acostumbrado demasiado al uso de la fuerza. La vida sin violencia parece inimaginable. (14 de agosto)

Toda obra de arte falso alabada por los críticos es una puerta por la cual entran en nuestra mente los “hipócritas del arte”. (31 de  agosto)

Cuanto más cerca está la gente de la verdad, más tolerante es con los errores de los demás. (2 de septiembre)

Un hombre sabio busca todo en su interior. Un loco busca todo en los demás. (Confucio, 13 de septiembre)

Sólo mediante el esfuerzo se pueden conseguir todas las cosas buenas. (20 de septiembre)

Casi todo el mundo no escucha a la divinidad, pero la adora. Es mejor escuchar que adorar. (2 de octubre)

Si vives solo, piensa en tus equivocaciones, si estás en sociedad, olvida los pecados ajenos. (Sabiduría china, 4 de noviembre)

Cuanto más desees hablar, más probable es que digas una estupidez.

La muerte no destruye la vida, sólo la cambia. (28 de noviembre)

La meta del hombre es servir a toda la humanidad, no sólo servir a un único hombre al tiempo que perjudica a los demás. (9 de diciembre)

El patriotismo no es una virtud. Sacrificar tu vida por una institución con prejuicios no puede ser tu obligación.

La sabiduría consiste en comprender que la verdad eterna puede ser aplicada a la vida. (23 de diciembre)

La ciencia es de una importancia vital cuando se aplica a revelar la ley de la vida humana. (28 de diciembre)

El pasado no existe. El futuro no ha empezado. El presente es un punto infinitesimal en el tiempo, en el cual se encuentra el pasado ya no existente con el futuro inminente. En este punto, más allá del tiempo, la vida real de una persona no existe.

"¡Cómo pasa el tiempo!", decimos. El tiempo no existe. Sólo nosotros nos movemos. (31 de diciembre)

Aunque quizá parezca ahora sólo una lista de frases, el libro de Tolstoi es más que eso; es una reflexión sobre sus textos de cabecera, con cuentos y explicaciones en torno al contexto de estas frases para cada día de la semana. Sabemos que habrá quien piense que todo es debatible o que cualquier comentario tiene su contraparte. Sin embargo, a inicios del siglo pasado, el pensamiento revolucionario de Tolstoi dio mucho a la humanidad. Un texto más que enriquecedor para quien decida inyectar un poco de los mejores creadores de la humanidad a su mezcla mental.

 

Con elementos de BrainPicks