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Lo bello: aquello que nos muestra la luz de la muerte, entre el terror y el deleite

J. F. Martel, uno de los críticos de arte más refrescantes de la actualidad, escribe en The Finch un interesante artículo sobre la "belleza terrible" o la belleza de lo terrible. Martel argumenta que lo verdaderamente bello es siempre una puerta abierta hacia un mundo en movimiento, cambio y de alguna manera decadencia. La creación es tal, en su más pura expresión, porque permite que veamos la destrucción. Las formas que no muestran esta vitalidad que conlleva en sí misma también la muerte están anquilosadas y no tienen la energía necesaria para aparecer en la dimensión de la belleza. Escribe:

Incluso en el caso de las obras premodernas, los ideales estéticos tradicionales generan belleza radical solamente en el grado en el que parecen estar amenazados, eso es, en el grado en el que incluyen un elemento de caos. Si la música de Bach nos mueve más que el Muzak de elevador pese a que las dos siguen los mismos principios, esto se debe a que Bach le dio a la armonía una estremecedora existencia precaria. La hizo agitarse perpetuamente al borde de la disolución. Bach sabía que las armonías placenteras no son suficientes para hacer arte; para que la verdadera belleza surja, lo impensable debe ser tocado. La armonía bajo amenaza es bella en el sentido radical porque deja entrar la dimensión del tiempo, con su intimación de la muerte, impermanencia y cambio irreversible. 

William Blake escribió que "la eternidad está enamorada de las obras del tiempo", queremos en la belleza ver lo otro, lo que está velado, lo negativo, lo misterioso y lo que obliga a transformarnos. Martel agrega: "Hay una cosa que todas las cosas bellas comparten, esto es, que son símbolos. Son transmisiones de otro plano de existencia". Símbolos de transformación, así llamó Jung a una temprana obra sobre la irrupción de los contenidos psíquicos que trascendían las explicaciones causales. La belleza como fenómeno o como forma, podemos decir, es aquello que atraviesa, que rompe las barreras y que posiblemente muestra un camino hacia una región desconocida, ya el cielo de las ideas de Platón, la belleza anagógica y teúrgica --que vuela en las alas del amor-- o la belleza ctónica, la belleza del Tártaro y del mundo de las sombras, la belleza que nos lleva a la penumbra sublunar, el divino terror. La muerte puede ser muchas cosas,  pero siempre que aparece, o quizás eso que hace que aparezca, es la belleza, puesto que nos muestra lo numinoso, lo radicalmente otro.

En contraparte a esta definición de una belleza radical, Martel escribe que el kitsch tiene precisamente el efecto opuesto, es lo que maquilla el silencio y la muerte, lo que "nos presenta una imagen de la vida en la que el tiempo, la muerte y el caos nunca figuran". Como Kundera sucintamente afirmó: "Kitsch es la persiana que tapa la muerte".

 

Twitter del autor: @alepholo

"Into the night", de Xiu Xiu: reinterpretando la música de "Twin Peaks"

Arte

Por: pijamasurf - 04/12/2016

Una perturbadora y estéticamente estimulante obra para reimaginar "Twin Peaks"

 

Música e imágenes espeluznantes para el terror cósmico inexplicable de la saga Twin Peaks, el llamado al bosque encantado por los maleficios insondables. Xiu Xiu ha compuesto un álbum en el que reinterpreta la música de la emblemática serie dirigida por David Lynch, originalmente compuesta por Angelo Badalamenti y con la cautivadora voz de Julee Cruise. Los primeros sencillos de este disco, Plays the Music of Twin Peaks, sirven para la perenne exploración de la feminidad mística de Diego Barrera, parte de los "celestial twins" y uno de los artistas visuales que hemos seguido últimamente por inyectar los videos musicales de temas de alquimia.

Entre embrujantes y abstractas texturas que son como la placenta de los sueños o los líquidos de incubación de un nuevo estadio psicobiológico surge la prototípica acción de perderse en el bosque y en el agua siguiendo un encantamiento, un deseo irresistible, divino o diabólico. Texturas de la ruptura de la pureza y del sueño. Xiu Xiu como si fuera Laura Palmer en una misteriosa encrucijada de mundos. La mujer que luego se convierte en una extraña, acaso triste, sirena, una mariposa submarina. La feminidad que en el agua se regenera. 

El video conjuga esa imagen de alquimia seminal, viva desde el amanecer del mundo, que es la luz sobre el agua, el resplandor creciente sobre las olas, el huevo cósmico que engendra ahí en esa inmensidad metafísica la nueva tierra para desdoblar la manifestación del mundo material. Vemos a esta sirena entre los colores pasteles estallidos, el confeti en el agua de una realidad alterada, acaso una sirena en una pileta de patio, una sirena en esta realidad moderna fragmentada, como una de las protagonistas de David Lynch que transfiguradas por su deseo se alucinan como estrellas de cine, superponiendo el glamour de la fantasía sobre su realidad marginada en las zonas liminales de Hollywood.

Explica Barrera:

Creación de la sirena alquímica, símbolo que representa dentro del imaginario alquímico un emblema de la iluminación, de la unión de los llamados principios femeninos y masculinos, del cuerpo y el alma, otro símbolo para la representación de las bodas alquímicas {Hiero Gamos}, alquimia que hago conjugar con un mensaje feminista.

Feminismo que entiende la masculinidad y feminidad como conceptos construidos socialmente, en donde cada sociedad los construye dependiendo de sus propios intereses, por lo tanto podemos reconstruirlos de la manera en que queramos. Abrir la posibilidad de que nuestra maduración personal contemple necesariamente un punto de ruptura con el universo infantil en el que se asimilan similitudes o diferencias con la madre como punto de partida en la vida del ser humano y atrevernos a pensarnos con un referente que es divino.