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¿Quieres ser un banquero exitoso? Anula toda emoción y empatía

Sociedad

Por: pijamasurf - 04/24/2016

Los banqueros anulan su personalidad, interés y sentido de vida para enfocarse sólo en una cosa: el dinero

Un interesante estudio de las personalidades de mujeres y hombres londinenses que se dedican a las inversiones financieras arroja inquietantes resultados sobre esta profesión y las personas que deciden perseguir este negocio. Según Maxine Robertson, investigadora de la Universidad Queen Mary de Londres, existe una característica esencial en los banqueros: no tienen una personalidad. "Su personalidad es puesta en stand by". Tienen una vida sin identidad, no muestran verdadero interés en nada y no obtienen significado de ninguna de las cosas que la mayoría de las personas... salvo una: el dinero.

El sondeo dejó ver que los banqueros exhibieron una "total falta de emoción"; las mujeres banqueras dijeron que "el sexismo es ubicuo en el trabajo" sin ningún sobresalto; uno de los entrevistados tranquilamente afirma que el banco donde trabaja y lo que hacen con las personas "es una mierda", lo cual no parece importarle en lo más mínimo; otros manifestaron que la honestidad "limita las posibilidades de crecimiento en su carrera" y dijeron que la lealtad a un banco es estúpida.

No es sorpresa que el sitio Quartz compara a esta hueste de individuos insensibles con el famoso protagonista de la novela de Bret Easton Ellis American Psycho. Los banqueros tienen características que fácilmente pueden confundirse con las de un psicópata. ¿Pero acaso no el mismo sistema que fomenta el crecimiento económico sin ningún reparo por cuestiones de bienestar humano tiene también ciertos rasgos de esta patología?

Robertson sugiere que los bancos atraen a personas inteligentes y ambiciosas y las transforman en autómatas insensibles por una rara mezcla de alta especialización y "casi ninguna seguridad en su trabajo", una especie de droga que los engancha y de alguna manera los anestesia. Vivir exclusivamente dedicado al dinero y a los espectrales instrumentos financieros (que hacen dinero por sólo tener dinero, sin ningún sustento en el mundo material) puede acabar con el alma de un individuo. 

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La ciencia señala que los hijos únicos son normales (salvo porque son un poco más inteligentes)

Sociedad

Por: pijamasurf - 04/24/2016

El problema de un hijo único consiste básicamente en que cierta parte de la sociedad cree que tener sólo un hijo es un problema

En diversas sociedades se ha propagado la idea de que los hijos únicos están condenados a sufrir por no tener hermanos, creciendo de tal manera que les cuesta adaptarse a la sociedad. Según varios estudios recientes esto parece ser sólo un mito, o una herencia de otra época en la que realmente un hijo único era algo sumamente raro. Hoy en día, en muchos países los hijos únicos son en muchos sentidos la norma.

Una investigación sobre el tema publicada en el sitio Quartz muestra que en Estados Unidos actualmente 23% de los estadounidenses tiene sólo un hijo, y en Nueva York esto asciende al 30% (en algunos países europeos la cifra es mayor). ¿Ello significa que 30% de los niños crecerá con profundos lastres?

Según concluye Joanna Pocock en realidad hay una clara tendencia en la sociedad hacia la normalización de los hijos únicos, y la autora sugiere que éstos no son desadaptados sino solamente mal percibidos por algunas personas. Esto viene por lo menos desde hace 100 años, cuando el psicólogo G. Stanley Hall expuso sus teorías de que ser un hijo único era una enfermedad (en algún momento de la historia también era una enfermedad o una incapacidad ser homosexual, tener la piel de otro color, utilizar cannabis e incluso ser mujer). Si bien las ideas de dicho psicólogo han sido refutadas, para algunos los prejuicios de que los hijos únicos son "egoístas y antisociales" se han convertido en una "profecía autocumplida", y hoy todavía se habla del síndrome o el trastorno del hijo único (la psiquiatría vive de crear innumerables trastornos para justificar su trabajo). De Hall tenemos entendimientos que hoy suenan totalmente aberrantes, como que "una mujer puramente intelectual es una deformidad biológica" o que "para el hombre el matrimonio es sólo un incidente, para la mujer, es el destino".

Estudios actuales señalan que los hijos únicos tienen un IQ (cociente intelectual) más alto que los niños con hermanos, y suelen tener mejores registros académicos. En algunos países, como Dinamarca, las mujeres que sólo tuvieron un hijo reportaron mayor bienestar que las que no tuvieron o que las que tuvieron dos o más. Pero este tipo de datos, de acuerdo con Pocock, no tiene mucha fuerza ante muchas mujeres, quienes consideran incluso "egoísta" de parte de la mamá no darle hermanos a su hijo y prefieren tener varios hijos pese a que no tienen dinero ni tiempo para dedicarle a cada uno de ellos (y quizás ni siquiera suficiente amor).

De lo anterior Pocock concluye que no existe ninguna razón importante por la cual un hijo único no pueda ser feliz; de hecho, tiene numerosas ventajas. El problema que persiste --aunque sólo en algunas partes-- es el estigma psicosocial de que los hijos únicos están destinados a tener problemas. La realidad es mucho más compleja que eso. "Incluso en lo referente a tener hijos, la imagen que les están vendiendo a las personas --y que algunos están comprando-- es una del consumidor feliz que tiene una interminable cantidad de opciones. La realidad de tener hijos es muy distinta". Evidentemente no todos pueden escoger cuántos hijos tienen y si tienen uno o dos o más, eso está bien. Más importante que la cantidad de hijos es la calidad de atención que los padres les dan.