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#PanamaPapers: Miles piden en Islandia la renuncia del Primer Ministro (pero eso no sucede en Argentina o México)

Política

Por: pijamasurf - 04/04/2016

Juez y parte: Sigmundur David Gunnlaugsson, primer ministro de Islandia desde 2013, combatió la especulación financiera en su país al mismo tiempo que poseía una empresa en un paraíso fiscal, según revelaron las filtraciones de los Panama Papers

Este fin de semana el mundo quedó conmocionado por algo que ya ha pasado a la historia del periodismo como #PanamaPapers, hashtag que da cuenta de una de las mayores filtraciones jamás vistas, luego de que hace 1 año una fuente anónima entregó al diario alemán Süddeutsche Zeitung casi 2.6 terabytes de información relacionada con el despacho Mossack Fonseca, el cuarto más importante del mundo, especializado en crear empresas fantasma en países conocidos por ser “paraísos fiscales”.

Este tipo de operaciones se conocen como “empresas offshore” pues, grosso modo, su funcionamiento consiste en establecer el domicilio legal de una empresa en un país pero con la condición de que sus operaciones se realicen en otros, usualmente bastante laxos en sus regímenes fiscales y laborales; por último, la triangulación se cierra (aunque no sin ciertos intermediarios) con el depósito de la “ganancia” de dichas empresas en las cuentas de la persona que en realidad no hizo más que transferir grandes sumas de dinero de su país natal a través de bancos cómplices de estas transacciones. El propósito último de todo este entramado es, en la mayoría de los casos, evadir el pago de impuestos, lavar dinero (cuando su origen es totalmente ilegal) o esconder grandes fortunas por otros motivos.

Ahora bien, entre los implicados o, mejor dicho, beneficiados por estas operaciones se encuentran personalidades de muy distinta índole, desde algunos cuya presencia podría no sorprendernos, de tan cercanos que están a todo tipo de corrupción (Vladimir Putin, por ejemplo, o los magnates petroleros de Medio Oriente que al mismo tiempo son o han sido dirigentes de sus naciones), hasta otros que, dorados por la pátina de la popularidad, podríamos suponer íntegros y honestos (Lionel Messi y Pedro Almodóvar).

 

Sin embargo, quizá el peor caso de todos los nombres incluidos en esta primera revelación sea el de Sigmundur David Gunnlaugsson, primer ministro de Islandia de 2013 a la fecha y quien hasta este fin de semana tenía entre sus logros haber luchado contra la especulación financiera de su país, esto al mismo tiempo que, según se sabe ahora, él mismo movilizaba importantes sumas personales de dinero a través de los mismos bancos que habían saqueado la riqueza de Islandia.

En específico, los Panama Papers señalan a la esposa de Gunnlaugsson, Anna Sigurlaug Pálsdóttir, como la dueña de Wintris desde 2007, empresa que al parecer compró para invertir los ahorros de su familia y cuya sede se encuentra en las Islas Vírgenes Británicas, nación catalogada como paraíso fiscal. La compra se realizó a una compañía panameña a través de un banco de Luxemburgo, otro país conocido por la lasitud de sus regímenes fiscal y financiero. En abril de 2009 Gunnlaugsson fue elegido como miembro del parlamento de Islandia pero, a pesar del cargo público ostentado, no dio a conocer que poseía la mitad de las acciones de Wintris, las cuales vendió 8 meses después a su esposa por 1 dólar. Más tarde, en 2015, formó parte de un acuerdo con bancos islandeses en bancarrota que, a la postre, resultó en una enorme ganancia monetaria para su esposa. Gunnlaugsson actuó así como juez y parte, a sabiendas de que las medidas en contra de la especulación resultarían en un beneficio para él y su familia.

Como parte de las reacciones ante esta información, este lunes miles de personas se congregaron a las afueras del parlamento islandés en Reikiavik para exigir la renuncia de Gunnlaugsson. Asimismo, la oposición política analiza la posibilidad de emitir un voto de no confianza contra el primer ministro y, a partir de eso, convocar a elecciones para sustituirlo.

Al momento ni Gunnlaugsson ni su esposa han declaro respecto a sus conexiones con el despacho Mossack Fonseca pero hace 1 mes, en entrevista con una cadena pública de televisión sueca, SVT, Gunnlaugsson se molestó visiblemente cuando el periodista preguntó sobre Wintris y su participación financiera en la compañía.

Cabe destacar, por último, que Islandia ha sido el único país cuya sociedad ha demostrado masiva y públicamente su indignación ante la información revelada por los Panama Papers y el hecho de que su gobernante esté involucrado en actos de corrupción y deshonestidad tan flagrantes y tan en contra de toda civilidad elemental y respeto por la ley común, algo que no ha sucedido en Argentina, México o Rusia, cuyos presidentes también parecen haber sido beneficiados por estas triangulaciones fiscales.

La cultura islámica definió a Europa política y culturalmente en su origen y puede estar redefiniéndola actualmente

El cáustico conflicto que opone actualmente a lo que ha sido llamada la civilización occidental con la cultura islámica no es en ninguna medida algo nuevo o algo cuya causa principal tenga que ver con la reciente ola de terrorismo (el cual, hemos argumentado antes, no tiene un origen religioso sino político y ha sido cultivado por los mismos poderes occidentales que ahora son el objetivo del mismo). Como argumenta claramente Robert Kaplan en The Atlantic, la fricción (pero también la influencia cultural) entre el Islam y el cristianismo ha sido la relación definitoria del continente europeo en su historia. Y actualmente, de nuevo, el Islam está redefiniendo el continente con la migración.

En la antigüedad, Europa significaba el mundo que rodeaba el Mediterráneo, incluyendo África del Norte, lugar que era en épocas de San Agustín un centro igualmente importante de cristianismo. Con la progresión del Islam en los siglos VII y VIII, Europa fue acotada y las fronteras se fueron fijando como límites que separaban más que como vías de integración. Kaplan recuerda la frase de Ortega y Gasset: "toda la historia europea no es más que una gran migración hacia el norte". Ese norte que actualmente, más que nunca, es un símbolo (blanco) de prosperidad.

Dennis Hay explicó en su libro de 1957 Europe: The Emergence of an Idea, que la unidad de Europa como continente inició con el concepto de un cristianismo en "oposición inevitable" con el Islam, concepto que, como señala Kaplan, "culminó en las Cruzadas". En su clásico Orientalismo, Edward Said dice que el Islam definió a Europa culturalmente, mostrándole contra qué se enfrentaba. La identidad e incluso el nacionalismo (y el fanatismo) suele surgir como una forma de delimitar, de agruparse ante una amenaza real o solamente percibida. Un pueblo o un grupo de pueblos se une definiéndose a partir de aquello que no son y contra aquello que creen que pone en riesgo sus valores e intereses, en este caso el Islam. Europa construyó su identidad "como un sentido de superioridad" sobre el mundo árabe musulmán que rondaba en su periferia: "El imperialismo probó ser la máxima expresión de esta evolución: la Europa moderna, empezando con Napoleón, conquistó el Medio Oriente, envió académicos y diplomáticos a estudiar la civilización islámica, clasificándola como bella fascinante y --sobre todo-- inferior".

La influencia del Islam no puede reducirse solamente al aspecto de la defensa geopolítica que fue instaurando una identidad en Europa; también, de manera a veces olvidada, el Islam fue la gran fuente de las ideas clásicas --de la filosofía, la medicina, la astronomía, las matemáticas y la alquimia-- que se mantuvieron vivas en su seno, cuando Europa atravesaba el llamado oscurantismo de la Edad Media. Más allá de lo disputable que es este término, lo cierto es que desde el final de la antigüedad hasta antes del Renacimiento el Islam llevó claramente la batuta cultural, incorporando y avanzando sobre la filosofía de Aristóteles y otros filósofos y naturalistas griegos. A través de lo que hoy son España y Turquía y mediante el contacto o la introducción de pensadores musulmanes, las grandes ideas de la antigüedad llegaron a Europa, que se encontraba a siglos de distancia intelectualmente de lo que estaban produciendo algunas de las grandes capitales islámicas. Una gran cantidad de textos clásicos se hubieran perdido si no hubieran sido traducidos al árabe, lengua desde la cual luego se tradujeron a diversas lenguas europeas emergentes. Asimismo, en los 2 siglos que antecedieron al Renacimiento muchos de los pensadores más destacados de Europa en ese entonces viajaron a universidades musulmanas para estudiar, lo que de alguna manera contribuyó a forjar las simientes para lo que luego sería el renacimiento cultural europeo. (Este artículo de Wikipedia hace un recuento de las innumerables aportaciones tecnológicas y sapienciales que hizo la cultura islámica a Europa).

Actualmente, con la nueva migración y el conflicto bélico en Medio Oriente se abre la posibilidad de una nueva reconfiguración europea forzada por el empuje islámico. Kaplan advierte que Europa parece estar respondiendo "artificialmente reconstruyendo sus identidades culturales nacionalistas en la extrema derecha o izquierda, para contrarrestar la amenaza de la civilización que antes dominó". Así, podemos estar presenciando una exacerbación de algo que ya ocurrió: la historia se repite, pero nunca de manera idéntica; los mismos patrones recrudecen cuando no logramos aprender la lección.