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#MashiMachine: activismo digital a favor de la libertad de expresión en Ecuador

Por: pijamasurf - 04/30/2016

Lucidez, desobediencia, ironía y obstinación son las características de esta plataforma digital a través de la cual periodistas y ciudadanos ecuatorianos se pronuncian en contra de su presidente, Rafael Correa, y en favor de la libertad de expresión

Este viernes 29 de abril a las 19:00 horas comenzó a funcionar la plataforma MashiMachine creada por un grupo de periodistas, entre ellos José Hernández, Martín Pallares, Roberto Aguilar y Crudo Ecuador, quienes fueron víctimas del escarnio público de su presidente, Rafael Correa. Tomando como arranque la voz del presidente, MashiMachine invita a los ciudadanos a ejercer su derecho a expresarse libremente creando un video para decir lo que quieran con palabras del presidente ecuatoriano. En menos de 24 horas se han subido más de 15 mil videos y cuentan con más de 2 millones de impresiones en Twitter, la primera tendencia de Ecuador en dicha red social.  

“Pelagatos”, dice Rafael Correa, “…es la palabra que más detesto”. Sin embargo, eligió la expresión “cuatro pelagatos” para referirse a la cantidad de gente que iba a marchar por las calles de su país para manifestarse en contra de su gobierno y que, lejos de ser cuatro personas, incluyó 40 movilizaciones populares en todo el país, siendo la marcha más grande en las últimas 4 décadas de la historia ecuatoriana. Mashi --como se hace llamar el propio Correa para ganarse la confianza de los votantes y que significa “compañero” en quechua-- está convencido de que es un gran comunicador. Este grupo de periodistas que se hizo llamar 4Pelagatos en “honor” a esta frase utilizada despectivamente por el mandatario calculó, que al término de su decenio en el poder, el presidente habrá hablado 1 año sin parar. Es el presidente que más ha hablado en la historia de Ecuador, y también la única voz oficial, legítima, autorizada e irrefutable, de manera que nadie puede decir algo importante si no es él. Este es el disparador de MashiMachine: si Rafael Correa es la única voz autorizada para hablar, que se hable a través de él.

MashiMachine es un performance interactivo para celebrar la libertad de expresión. Su uso es libre. Esta plataforma no discrimina a la gente que está a favor o en contra del presidente ecuatoriano; simplemente se ofrece como un espacio con libertad de expresión para todos.

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Por: pijamasurf - 04/30/2016

La ópera nunca ha sido un espectáculo popular... ¿pero ahora esto?

Tristemente, la ópera no es un espectáculo popular. Quizá el único momento en que tuvo oportunidad de ganar adeptos masivamente fue a finales del siglo XIX, cuando tanto Giuseppe Verdi como Richard Wagner coincidieron en la intención de convertir su arte en un vehículo del sentimiento popular, ambos en el marco de los movimientos de reunificación nacional que ocurrían en sus respectivos países. Aunque pueda parecer insólito, hay aspectos de las óperas de estos dos compositores que están dirigidos al gran público de su época, acaso no con la instrucción necesaria para apreciar todo el mensaje, pero sí para comprender parte de su contenido. Tal vez el mejor ejemplo de esto sea el famoso coro de Nabucco, “Va pensiero”, que aunque insertado en una historia del pueblo judío exiliado en la Babilonia de Nabucodonosor, se ha considerado una suerte de himno del Risorgimento italiano.

Éstos, sin embargo, son casos aislados. Como género musical, la ópera comparte con la música académica de la que proviene el hecho de requerir de cierta educación para disfrutarla. Todo tipo de música, es cierto, pero la llamada clásica tiene la desventaja de no estar por todos lados y en todo momento, como sucede con otros géneros como el pop, el rock o la música folclórica, que escuchamos desde la infancia o la juventud y que por ello mismo sentimos que podemos apreciar con mayor facilidad, que nos son más cercanos y asequibles.

Esta introducción, acaso un tanto extensa, sirve para introducir un video que a falta de mejor adjetivo tildaremos de “curioso”: la huida en desbandada (es un decir) de un grupo de pingüinos que inesperadamente escuchan a un hombre entonar la célebre canción napolitana 'O sole mio' (no propiamente una pieza operística pero que, al ser popularizada por distintos tenores desde Enrico Caruso hasta Luciano Pavarotti, laxamente ya se considera como tal).

Nick Allen, cantante profesional según las notas que reseñan el hecho, fue el causante de este pavor entre un público que claramente no estaba preparado para llenarse de la experiencia musical de su voz, y aunque por las condiciones de la grabación parece que Allen tenía todo preparado para llevar la canzone napoletana al último rincón del mundo, esto tampoco pudo ser.

 

Lástima. Mejor suerte para la ópera en la próxima ocasión.