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Los delfines tienen un lenguaje especial para resolver problemas juntos

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 04/18/2016

Los delfines tienen un fascinante lenguaje que demuestra una inteligencia colaborativa

Un reciente estudio muestra que los delfines de nariz de botella "platican" entre sí para facilitar la resolución de un problema, algo que sugiere, según New Scientist, que han desarrollado un lenguaje cooperativo.

En el experimento los animales recibieron un frasco sellado con comida en el interior, que sólo podía abrirse al jalar simultáneamente una cuerda de cada lado. Se presentó este frasco a distintas parejas de delfines y sólo aquellos que trabajaron juntos lograron acceder a su premio. Una inteligente pareja lo consiguió en sólo 30 segundos, en repetidas ocasiones.

Luego los científicos escucharon las grabaciones del experimento y encontraron que el equipo de cetáceos que mostró proficiencia había empleado una mayor cantidad de vocalizaciones. Los investigadores lograron demostrar que la conversación estaba directamente relacionada con abrir el frasco y no sólo con la interacción social normal de los delfines. 

El experimento demuestra por primera vez que los delfines utilizan vocalizaciones para resolver tareas de manera cooperativa; esto sugiere que los llamados "pulsos-ráfaga" del lenguaje de estos animales tienen diferentes usos y matices y en general implican una utilización relativamente compleja del lenguaje, al menos capaz de resolver problemas, lo cual es uno de los fundamentos de la inteligencia. 

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Este escenario apocalíptico espera a la Ciudad de México en la fase 2 de contingencia ambiental

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 04/18/2016

Si las condiciones de la calidad del aire no mejoran en el valle de México, estas serán las medidas estrictas que podrían implementarse

Quien esté familiarizado con la literatura o la cinematografía distópica sabrá que en este género de ficción el futuro tiene un tinte más bien siniestro, como si en última instancia todos los progresos previos de la humanidad no pudieran desembocar más que en caos, sufrimiento generalizado, destrucción y más. Los ensueños renacentistas de un porvenir luminoso, sabio y placentero para todos viraron radicalmente sobre todo a partir de los acontecimientos vividos en el siglo XX, en el que las catástrofes de las dos guerras mundiales, la explosión de un par de bombas atómicas, la hambruna de todo un continente y otros sucesos afines fueron evidencia suficiente de las promesas rotas de la modernidad.

Actualmente la Ciudad de México vive una de sus peores crisis ambientales en varios años. Desde hace algunos meses sus habitantes respiran el aire más tóxico del que se tiene memoria, consecuencia sí de las condiciones atmosféricas de esta época del año, de la situación geográfica de la urbe, pero también de otra coincidencia de factores en los que tienen responsabilidad lo mismo autoridades gubernamentales que los propios habitantes de la ciudad.

Ante esta situación y pese a la implementación durante 3 días consecutivos de la fase 1 de Contingencia Ambiental (la cual incluye medidas restrictivas a la circulación de automóviles, por ejemplo), la calidad del aire no ha mejorado, por lo que parece posible y acaso incluso inminente que la ciudad viva un episodio inédito en su historia: la fase 2 de dicho programa.

¿En qué consiste ésta? Según la Comisión Ambiental de la Megalópolis (CAME), estas serían las medidas:

·Se suspende 50% del parque vehicular. Un día no transitarán los autos con terminación par y al siguiente descansarán las terminaciones nones. Las autoridades decidirán con cuál se inicia.

·No circula el transporte público federal terminación par o non.

·Se evaluará si será necesario suspender actividades en oficinas públicas, instalaciones culturales y recreativas.

·Se contemplaría la suspensión de clases si lo deciden las autoridades.

·Todas las industrias de competencia federal reducirán emisiones hasta en 60%.

·Las estaciones de gasolina dejarán de dar servicio según su terminación en pares o nones.

·Se suspenderán actividades a cielo abierto.

·Se suspenderán actividades en establecimientos que utilicen combustible leña o carbón.

·Tendrán que parar labores las industrias relativas a la fabricación artesanal de tabiques.

·Se disminuirá en 60% la operación de equipos de combustión indirecta.

·Se emplearán sensores para detectar y retirar de circulación a vehículos contaminantes.

·Se aplicaría en la Zona Metropolitana (16 delegaciones y 18 municipios del Estado de México).

Un tanto apocalíptico, ¿no?

Lo interesante del género distópico, sin embargo, es que muchos de sus autores no resistieron la tentación de concluir con un final si no optimista, al menos esperanzador. Aun las narraciones más oscuras quieren creer que al final de ese callejón sin salida de la civilización se enciende una luz que redima a la humanidad de todo el mal causado lo mismo a sus semejantes que al entorno.

Quizá, de implementarse, estas medidas nos sacudan y nos despierten del sueño de egoísmo, indiferencia y destrucción en que estamos inmersos.