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¿La tecnología está atrofiando capacidades cognitivas básicas, haciéndonos estúpidos?

Ciencia

Por: pijamasurf - 04/04/2016

A través de la historia, los cambios tecnológicos han tenido un fuerte impacto en cómo vivimos y pensamos. El uso irreflexivo de estas tecnologías podría tener consecuencias terribles para nuestro futuro

La tecnología se ha desarrollado bajo la premisa de que simplificará todos los aspectos de nuestra vida haciéndola más cómoda, sencilla y llevadera, pero esto no necesariamente es así. De hecho, la tecnología podría estarnos afectando negativamente más de lo que pensamos, y la posibilidad de una ulterior simplificación de nuestra existencia a través de la automatización podría tener consecuencias graves. 

En la década de los años 60 Marshall McLuhan ya había  dejado claro que los medios no son canales de información pasivos. ¿Pero qué tanto afectan los medios o las innovaciones tecnológicas la manera en la que procesamos el mundo que nos rodea y cómo nos relacionamos con él? De acuerdo con el autor Nicholas Carr, tenemos muchas razones para preocuparnos. Primero que nada en cuanto a la simplificación de nuestra existencia: la realidad es que las personas necesitamos retos, ya que a través de ellos adquirimos habilidades físicas y  cognitivas. Además, en el camino de intentar superar las dificultades afina nuestros talentos y nos ayuda desarrollar perseverancia, paciencia y algunos dirían que también carácter. 

Por otro lado, en su ensayo ¿Está Google haciéndonos estúpidos?, Carr ha tocado el tema de cómo la tecnología con la que interactuamos moldea la forma en que pensamos y nos relacionamos con el mundo y nuestro trabajo. Carr cita a Friedrich Nietzsche, quien dijo haber notado un cambio en su forma de pensar y transmitir sus ideas tras haber adquirido una máquina de escribir. Durante mucho tiempo se pensó que nuestras estructuras cerebrales eran fijas, pero el descubrimiento de la neuroplasticidad ha dejado claro que, por el contrario, nuestras estructuras cerebrales son flexibles y adaptables y asimismo se ven influenciadas por nuestros hábitos. Esto explica por qué la popularidad de la red así como su eficiencia, rapidez y facilidad podrían estar íntimamente relacionadas con una drástica reducción de los períodos de atención de las personas, a la par de su capacidad de concentración, entre otras cosas. 

Además, mientras que los humanos sufrimos estos rezagos congnitivos, las máquinas cada vez son más rápidas y eficientes. En palabras de Carr: "Los seres humanos se han vuelto obsoletos frente a la velocidad en la que las computadores pueden comprar y vender instrumentos financieros". 

Por otro lado, las máquinas no sólo nos superan en sus habilidades en la bolsa, también podrían tomar el control de las guerras, pues el uso de drones en los conflictos armados va en aumento. Y la velocidad de procesamiento de las máquinas para tomar decisiones nos excede. Uno de los pronósticos sombríos en este campo es que llegará el punto en que los humanos no podrán ir a la par de la velocidad de las máquinas y ellas quedarán al mando. ¿Deberíamos dejar vidas humanas, la economía y los poderes bélicos en manos de robots? 

Puede ser que el desarrollo tecnológico sea imparable, pero necesitamos mantener una actitud crítica con respecto a su uso. Dejar decisiones críticas en manos de robots podría llevar a un proceso de deshumanización de todas las áreas de nuestra vida en las que los valores de eficiencia y rapidez sean puestos por encima de los cuestionamientos éticos. 

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La fascinante historia del primer encuentro sexual en el planeta

Ciencia

Por: pijamasurf - 04/04/2016

En el origen de la vida compleja está el maravilloso acto sexual de fusión

¿Puedes imaginar el primer acto sexual en el planeta? Tal vez imaginas a un prototípico Adán y a una Eva en el Edén, en un ardiente abrazo carnal bajo el árbol de la vida. No: en cambio, el abrazo informático y biológico de dos bacterias en un remoto origen. 

Así describe Jill Neimark el primer acto sexual (que además, para encender el candor biológico, fue sexo mutante) en un interesante artículo sobre la función evolutiva del sexo:

Alrededor de 2 mil millones de años atrás, dos procariontes --dos bacterias borboteando en la sopa primordial de la vida-- se unieron en lo que debió de haber sido el acto sexual original. Una invadió a la otra. Una comió, la otra fue comida, y ambas vivieron para contar la historia. Se fusionaron y con el tiempo, crearon algo asombrosamente nuevo. La invadida --la que fue comida-- evolucionó a ser una pequeña pero poderosa mitocoondria a lo largo de pocos millones de años. La otra evolucionó a ser un núcleo mucho más grande.

Esta es la endosimbiosis que está en el origen de la vida de los eucariontes. No sólo estamos conformados por un 90% de células bacteriales que forman nuestro microbioma; las células animales también tienen este origen dual bacterial. Las bacterias que ahora son las mitocondrias producen la energía que permite la explosión de la vida compleja en este mundo

Las mitocondrias, que son los motores biológicos, tienden a una serie de mutaciones erráticas, lo cual sin embargo es compensado por la reproducción sexual, que en un principio no parece ser una forma eficiente de reproducirse pero que permite la más rápida recuperación en los errores genómicos de las mutaciones. El sexo es un mecanismo de adaptación. El sexo y el amor son ciertamente dos cosas distintas, pero comparten tal vez un remoto origen, en un acto primero y en un deseo, luego, de convertirse en el ser que se desea, de hacer que dos sean uno.