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La ciencia explica por qué es normal si no tienes muchas ganas de tener sexo

Salud

Por: pijamasurf - 04/25/2016

Por la forma en la que se nos bombardea con imágenes sexualizadas, pareciera que lo normal es siempre tener ganas de sexo

La modernidad entre otras cosas pude definirse como la época en la que el sexo se volvió explícito, incluso, como señala Baudrillard, al nivel de lo obsceno. Por la forma en la que se nos bombardea con imágenes sexuales y cómo se representa el sexo en los medios pareciera que lo normal y deseable es estar involucrado en relaciones sexuales constantemente, siguiendo la urgencia biológica que nos han dicho que nos entregará el bienestar, al liberarnos del estrés y permitirnos demostrar que somos exitosos como individuos dentro de la especie.

La gente de Science of Us hs producido este sencillo video en el que explica que existen dos formas fundamentales del deseo: el "deseo espontáneo" y el "deseo responsivo". En primera instancia pareciera que debemos estar corriendo bajo un deseo espontáneo capaz de reaccionar a cualquier invitación sexual con excitación, pero la ciencia explica que el deseo responsivo es muy común. Esto es, se desarrollan ganas de tener sexo una vez que se recibe un estímulo (como cuando una persona te empieza a besar y a tocar), no antes, como si fuera una urgencia perenne. El sexo no es necesariamente una urgencia, "es un sistema de motivación por incentivo" y "puede ser frustrante no tener sexo pero no te matará no tenerlo". Esto es importante: pensamos que en la vida moderna no se puede ser feliz sin estar teniendo sexo constantemente si se es joven, pero esto es una percepción equivocada; se puede estar sano, no tener demasiado deseo espontáneo y ser feliz y vivir plenamente. Claro que es importante entender que la falta de deseo sexual y la incapacidad de excitarse pueden ser síntomas de una enfermedad como la depresión, lo cual es diferente a vivir sin tanto deseo espontáneo. En el caso de no poder excitarse y vivir en un estado libidinal permanentemente bajo, evidentemente hay signos de que algo anda mal.  

El video concluye con una importante recomendación: "la mejor forma de tener una buena vida sexual es poner el placer en el centro de tu definición de bienestar sexual y dejar que el deseo surja en relación a sensaciones que disfrutes" (una frase de Emily Nagoski). Esto es, no vivir obsesionado por el sexo sino disfrutarlo cuando las ocasiones se presentan. Una especie de mindfulness sexual que no vive meramente en la fantasía y en el imperativo prestado sino que es sensible a los estímulos que se generan de manera directa y no forza la estimulación. Como se mencionó anteriormente no tener sexo no mata, pero pensar que uno necesita tener sexo y no tenerlo puede producir importantes trastornos. Como en todo, es importante relajarse. "La ansiedad es la asesina del amor", escribió Anaïs Nin.

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Salud

Por: pijamasurf - 04/25/2016

El problema global de la salud mental no está siendo tratado con la resolución que merece

Las enfermedades mentales que impiden el funcionamiento y la adaptación de las personas son uno de los principales problemas de salud del mundo, y ciertamente el que más ha aumentado en los últimos tiempos. Los síntomas esenciales de nuestra época son el estrés y la ansiedad; en los países donde se han resuelto muchas de las necesidades materiales y desocupado al ser humano de las labores físicas, toda la energía y la atención se dirige a la mente. Pese a que cada vez tenemos que hacer menos trabajo físico estamos cada vez fatigados --aunque pensándolo bien, el hecho de no tener actividades físicas y vivir en entornos de altos estímulos mediados por tecnología es quizás una de las razones por las cuales cada vez tenemos más enfermedades mentales.

La OMS calculó recientemente que la depresión y la ansiedad le cuestan al mundo cerca de 1 billón de dólares al año en productividad, algo así como 12 mil millones de días de trabajo o 50 millones de años, lo cual considera "una enorme cantidad de miseria humana".

Estas cifras han provocado que se haga un llamado a incrementar la inversión en el tratamiento de la depresión y la ansiedad, lo cual arroja buenos dividendos. Se calcula que por cada dólar invertido en el tratamiento de estos padecimientos mentales regresan 2.50 dólares en productividad y en mejor salud. Actualmente el mundo sólo tiene contemplada una inversión de 147 mil millones de dólares en los próximos 15 años, sólo se invierten 1.50 dólares por persona anualmente y en promedio los países destinan sólo 3% de su presupuesto de salud a las enfermedades mentales, algo que se antoja insuficiente. Igualmente insuficiente es que estos recursos estén solamente dirigidos a antidepresivos, el desarrollo de fármacos y psicoterapia tradicional; existen nuevas e interesantes alternativas como la medicina psicodélica, la meditación y otras técnicas que podrían ayudar y completar un plan más integral de tratamiento. También es necesario tomar medidas preventivas e incorporar a la educación planes que consideren problemas actuales, como el uso excesivo de la tecnología. 

El estudio nota que estas dos enfermedades mentales están al alza, escalando desde 1990 a 2013 de 416 millones a 615 millones. Esto en países como Chile, en cuya capital aumentó 470% el consumo de antidepresivos en sólo 12 años. Chile es un caso llamativo ya que según la OMS lidera el mundo en depresión y es la nación que más suicidios tiene en América Latina, pese a que diversos rankings internacionales lo colocan como uno de los mejores países para vivir y el mejor de la región en cuestiones económicas. Esto sugiere que existe una confusión entre lo que realmente es el bienestar, mayormente, que el bienestar no tiene que ver con los indicadores de crecimiento económico. Es necesario un nuevo paradigma.