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E. T. BBQ: ¿qué se siente comerse un extraterrestre? (FOTOS)

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 04/14/2016

Un delicioso y abominable (¿y tierno?) E. T. a la barbecue

E. T., el personaje de la película de Steven Spielberg, conmovió a millones de personas en el mundo apelando a una ternura transespecie y transespacial. La entrañable figura del extraterrestre que quiere regresar a casa para algunos es tan querida como una mascota o un profundo recuerdo de la infancia. Jugando con todo esto y de manera altamente provocativa el grupo Alien BBQ decidió asar a E. T. dentro del marco del Exploring the Animal Turn Symposium en Suecia. Esta extraña BBQ es una reflexión sobre la forma en que comemos y lo que dice nuestra alimentación de nuestra relación con el mundo. En este caso se hacen las siguientes preguntas: "¿Qué se siente comerse un extraterrestre?, ¿cómo podemos anhelar y amar algunas especies no humanas mientras aceptamos la matanza industralizada de otras?, ¿cuáles son nuestras responsabilidades para con los organismos de ficción?".

El extraterrestre comestible, asado en un festín con salsa barbecue, está hecho de puro gluten, así que he ahí una bomba celíaca conceptual. Los organizadores de este happening citan el siguiente texto de Donna Haraway:

Al comer nos adentramos más en las relaciones diferenciales que nos hacen ser quienes somos. No hay forma de comer y no matar... no hay forma de pretender que somos inocentes o que hay una trascendencia o paz final. En las prácticas de alimentación se ponen en juego las formas de vivir y morir multiespecies humanas y no humanas.

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Visita el sitio http://www.alienbbq.org/ para más discurso conceptual e imágenes de este abominable (¿y delicioso?) alien a la BBQ

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Este escenario apocalíptico espera a la Ciudad de México en la fase 2 de contingencia ambiental

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 04/14/2016

Si las condiciones de la calidad del aire no mejoran en el valle de México, estas serán las medidas estrictas que podrían implementarse

Quien esté familiarizado con la literatura o la cinematografía distópica sabrá que en este género de ficción el futuro tiene un tinte más bien siniestro, como si en última instancia todos los progresos previos de la humanidad no pudieran desembocar más que en caos, sufrimiento generalizado, destrucción y más. Los ensueños renacentistas de un porvenir luminoso, sabio y placentero para todos viraron radicalmente sobre todo a partir de los acontecimientos vividos en el siglo XX, en el que las catástrofes de las dos guerras mundiales, la explosión de un par de bombas atómicas, la hambruna de todo un continente y otros sucesos afines fueron evidencia suficiente de las promesas rotas de la modernidad.

Actualmente la Ciudad de México vive una de sus peores crisis ambientales en varios años. Desde hace algunos meses sus habitantes respiran el aire más tóxico del que se tiene memoria, consecuencia sí de las condiciones atmosféricas de esta época del año, de la situación geográfica de la urbe, pero también de otra coincidencia de factores en los que tienen responsabilidad lo mismo autoridades gubernamentales que los propios habitantes de la ciudad.

Ante esta situación y pese a la implementación durante 3 días consecutivos de la fase 1 de Contingencia Ambiental (la cual incluye medidas restrictivas a la circulación de automóviles, por ejemplo), la calidad del aire no ha mejorado, por lo que parece posible y acaso incluso inminente que la ciudad viva un episodio inédito en su historia: la fase 2 de dicho programa.

¿En qué consiste ésta? Según la Comisión Ambiental de la Megalópolis (CAME), estas serían las medidas:

·Se suspende 50% del parque vehicular. Un día no transitarán los autos con terminación par y al siguiente descansarán las terminaciones nones. Las autoridades decidirán con cuál se inicia.

·No circula el transporte público federal terminación par o non.

·Se evaluará si será necesario suspender actividades en oficinas públicas, instalaciones culturales y recreativas.

·Se contemplaría la suspensión de clases si lo deciden las autoridades.

·Todas las industrias de competencia federal reducirán emisiones hasta en 60%.

·Las estaciones de gasolina dejarán de dar servicio según su terminación en pares o nones.

·Se suspenderán actividades a cielo abierto.

·Se suspenderán actividades en establecimientos que utilicen combustible leña o carbón.

·Tendrán que parar labores las industrias relativas a la fabricación artesanal de tabiques.

·Se disminuirá en 60% la operación de equipos de combustión indirecta.

·Se emplearán sensores para detectar y retirar de circulación a vehículos contaminantes.

·Se aplicaría en la Zona Metropolitana (16 delegaciones y 18 municipios del Estado de México).

Un tanto apocalíptico, ¿no?

Lo interesante del género distópico, sin embargo, es que muchos de sus autores no resistieron la tentación de concluir con un final si no optimista, al menos esperanzador. Aun las narraciones más oscuras quieren creer que al final de ese callejón sin salida de la civilización se enciende una luz que redima a la humanidad de todo el mal causado lo mismo a sus semejantes que al entorno.

Quizá, de implementarse, estas medidas nos sacudan y nos despierten del sueño de egoísmo, indiferencia y destrucción en que estamos inmersos.