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Diversidad en la dieta, en la microbiota y en la vida: la clave de la salud

Salud

Por: pijamasurf - 04/14/2016

Las partes que integran al todo deben ponerse a jugar en armonía para resultar en el bienestar integral

Estudiando los ecosistemas, los biólogos han notado que una de las claves en la sustentabilidad es la diversidad de especies que habitan un cierto lugar. Si la diversidad se pierde, el ecosistema entero se pone en riesgo. Esto aplica en el Amazonas, como en el cuerpo humano.

La reciente explosión científica en términos de la microbiología ha descubierto que el ser humano vive en un estado de codependencia con su microbiota, el conjunto de microorganismos que forman un órgano distribuido en diversas partes del cuerpo (aunque mayormente en el intestino). Los miles de millones de bacterias que viven en el intestino humano intervienen en numerosas funciones orgánicas, desde lo digestivo hasta lo cognitivo. Si bien se han descubierto especies especialmente benéficas, los científicos consideran que de manera general la salud del sistema que conforma la microbiota con el intestino está garantizada sobre todo por la diversidad de especies y el equilibrio en las mismas.

Para Tim Spector, profesor de epidemiología del King's College, una de las formas en las que podemos asegurar nuestra salud digestiva y contribuir a la diversidad de nuestra microbiota es a través de una dieta diversa: "Debemos comer alimentos más diversos, no menos", dice Spector, quien ha incorporado a su dieta la máxima de intentar comer la mayor cantidad de alimentos posibles, sobre todo vegetales. "La diversidad o la riqueza de genes es un mejor indicador de salud que la presencia de sólo un tipo de especie microbial" (esto se refiere los genes que codifican las bacterias, el también llamado microbioma).

Coincide Justin Sonnenburg, de la Universidad de Stanford, quien menciona que "el incremento en diversidad [de la microbiota] reduce el riesgo de diabetes, cáncer y arteriosclerosis". Es por esto que se recomienda en general --con las debidas excepciones de algunas pocas enfermedades-- tener una dieta variada y alimentar la microbiota con alimentos prebióticos y probióticos: pensar en que comemos para nosotros y para nuestros microbios. Una dieta de gran diversidad contribuye "a crear un ambiente dentro del intestino que permite que florezca la microbiota". En este sentido se puede tomar una lección de agricultura o jardinería: una tierra (nuestro intestino) se vuelve más fértil y más productiva cuando se cultiva una gran diversidad de plantas, el monocultivo en cambio va en detrimento de la tierra, extrayendo los nutrientes y minerales dejando a mediano y largo plazo un terreno estéril.

Para cultivar una microbiota diversa es necesario comer alimentos prebióticos que fomenten el crecimiento de bacterias que producen sustancias químicas importantes para nuestra salud. Ajo, cebolla, poro, espárragos, cúrcuma, diente de león, entre otros, son alimentos que incrementan la población de bacterias que producen ácidos de cadena corta como el butirato, una sustancia que ayuda a suprimir el hambre y reducir los riesgos de la glucosa y la insulina que de otra manera almacenan la grasa.

Como en la dieta y en la microbiota, en la vida. La diversidad en nuestras actividades, en las cosas que hacemos con nuestras parejas, en las experiencias que tenemos y en nuestra forma de pensar contribuye a la salud mental --lo diverso es esencialmente también lo divertido-- y en general promueven una vida más plena, capaz de abarcar un espectro más amplio.

 

(Imagen: PHAZED)

¿Es la risa el lenguaje humano por excelencia?

Salud

Por: pijamasurf - 04/14/2016

La risa es contagiosa, y aporta mucha información para los oyentes acerca de las intenciones y confiabilidad de los extraños

La risa es una forma de comunicación anterior a la palabra, y su importancia evolutiva apenas comienza a ser realmente ponderada. Se trata de un fenómeno eminentemente social, aunque es posible reír a solas; reímos porque algo nos divierte, pero también de manera histérica, cuando no tenemos otro recurso psicológico para enfrentar la dimensión de una tragedia. Reímos para aprobar socialmente al otro o para desaprobarlo, y diferenciar el contexto de la risa es difícil de explicar pero lo hacemos sin pensarlo todos los días.

Un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences --dirigido por Gregory Bryant de la UCLA-- parece sugerir que la risa indica el grado de familiaridad de los involucrados. La investigación consistió en pedirle a voluntarios que juzgaran el tipo de amistad o relación que tenían algunos extraños y amigos solamente por la manera en que ríen juntos a través de pequeños videos. A pesar de que los ejemplos que juzgaron provienen de sociedades muy distintas (24 para ser exactos), los voluntarios fueron capaces de determinar fácilmente quiénes eran amigos y quiénes no. Esto implica que podemos leer algo

La risa, a diferencia del lenguaje articulado, no pasa por un proceso de aprendizaje lógico: reímos incluso antes de aprender a hablar, probablemente para favorecer la empatía con el grupo y que no nos devoren cuando más indefensos estamos. No aprendemos a reír escuchando risas ni observándolas, puesto que los niños que nacen ciegos y/o sordos de nacimiento también ríen. Su rol primordial parece ser el establecimiento de vínculos afectivos al interior de un grupo; se sabe que el tipo de risa puede marcar la jerarquía de los miembros de un grupo (en el sentido en que un grupo tiene más posibilidades de reírse cuando el miembro de mayor estatus lo haga), lo que sugiere que la risa evolucionó de una forma expresiva espontánea a una estrategia cognitiva para sostener alianzas.

Según Jordan Raine, investigador de las vocalizaciones no verbales en humanos, la risa:

probablemente evolucionó a partir de la respiración fatigosa durante juegos como las cosquillas, lo cual fomentó la cooperación y el comportamiento competitivo entre jóvenes mamíferos. Esta expresión de excitación compartida experimentada a través del juego pudo haber sido efectiva en fortalecer los vínculos positivos, y de hecho se ha demostrado que la risa prolonga la duración de los comportamientos lúdicos tanto en niños como en chimpancés, y que provoca directamente respuestas emocionalmente positivas tanto conscientes como inconscientes en escuchas humanos.

Como se muestra en el trabajo de Bryant, la risa de los amigos es fácilmente diferenciable, en su espontaneidad, por ser más aguda, mientras que la risa "volicional" (digamos, la hipócrita o la que hacemos por compromiso) es menos sonora, es solamente gestual, pues la presentamos a los otros como una forma de cortesía, no como resultado ni refuerzo de una conexión emocional. Sin embargo, el estudio demostró que el juicio de los voluntarios sólo era 11% más acertado que adivinar al azar; esto quiere decir que los extraños también pueden ser capaces de imitar la risa espontánea de los amigos, y que los amigos no siempre se ríen con total apertura y sinceridad. La risa, de cualquier modo, es contagiosa.