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Bernie Sanders, la política antimaterialista y la lucha contra las élites en el poder

Política

Por: pijamasurf - 04/22/2016

Más allá del circo de Donald Trump yace la figura de Bernie Sanders, con un discurso congruente en contra de las estructuras del poder y la desigualdad

Las elecciones para definir los candidatos de los partidos en Estados Unidos han sido las más polémicas de la historia reciente debido a la figura de Donald Trump, quien ha acaparado toda la atención por, a grandes rasgos, resumir en una persona, en una postura, casi todo lo que está mal con el mundo: racismo, clasismo, sexismo, violencia, inconsciencia, etc. La figura de Trump ha opacado lo más rescatable que ha sucedido en la política estadounidense en los últimos años, el surgimiento de Bernie Sanders, que si bien habría que comprobar que, de ganar, sostendría sus propuestas ante el poder de las élites financieras que controlan el país más allá de los partidos, ha montado el discurso más claro en contra del modelo neoliberal y la falsa democracia que existe en su país.

Sanders especialmente ha atacado a las élites empresariales y políticas y llamado a redistribuir la riqueza, un discurso que evidentemente ha sido criticado por sus adversarios y calificado como socialista. 

En este artículo, Sanders expone su política financiera. Llama la atención su propuesta de deshacer a las instituciones financieras "de tal forma que ya no sean demasiado grandes para caerse", lo cual era el argumento en el rescate financiero: que si se caían los grandes bancos se desplomaba la sociedad entera. Igualmente interesante es su esquema para redistribuir la riqueza, implementar más regulación fiscal y subir el salario mínimo. Escribe Sanders:

Hay algo profundamente equivocado cuando una familia tiene más riqueza que los 130 millones de estadounidenses más pobres de Estados Unidos. 

La realidad es que en los últimos 40 años, Wall Street y la clase multimillonaria ha alterado las reglas para redistribuir la riqueza y las ganancias a los más ricos y poderosos del país.

Esta campaña envía el mensaje a esta clase multimillonaria: "No puedes tenerlo todo". No pueden tener enormes facilidades de impuestos mientras que los niños del país tienen hambre... No puedes ocultar tus ganancias en las Islas Caimán y otros paraísos fiscales, mientras que existen numerosas necesidades que no son resueltas en cada esquina del país. Su ambición no tiene fin. No pueden quedarse con todos los beneficios de ser estadounidense y rehusarse a aceptar las responsabilidades. 

El blogger Mark Dotson, analizando todas las propuestas de Sanders, las califica de una "política del antimaterialismo" en la cual se priorizan valores como la ecología, la igualdad, la educación y en general el cuidado de las personas y la Tierra por encima de la ambición de seguir ingresando más dinero. 

Ahora bien, en los oscuros lares de la política es difícil no mantener cierta sospecha y Sanders ciertamente no es alguien que ha surgido desde fuera del sistema, por lo que recalcamos: en teoría su política es altamente coherente y hasta revolucionara en contraste a lo que  ocurre en Estados Unidos, pero no hay forma de realmente comprobar qué tan genuina y capaz es de cambiar el orden del poder si llega al poder (y se resiste a la corrupción inmanente de las altas esferas). Mientras que no se ha puesto a prueba en el gobierno, siempre quedará la posibilidad de que su discurso sea mera estrategia y marketing para ganarse a ese importante target de las personas hastiadas por el sistema. Lo que es indudable es que entre los candidatos con oportunidades de llegar a la presidencia, Sanders representa el más alto potencial de un cambio verdadero y no la mera iteración de lo mismo con otro rostro. 

Sanders se encuentra en una reñida lucha con Hillary Clinton, por el momento a 2 puntos de distancia de la esposa del expresidente Clinton para la candidatura demócrata, según las encuestas nacionales. Sin embargo, haber perdido la primaria en Nueva York hace que prácticamente no tenga esperanzas de recibir la nominación; de cualquier manera, Bernie sigue luchando y su proyecto mantiene su vigencia.  

Cada vez más personas se consideran ciudadanos del mundo y no de una nación

Política

Por: pijamasurf - 04/22/2016

Son buenas noticias para el mundo (aunque tal vez no piensen lo mismo algunos de los países que se sienten amenazados por olas de migrantes de naciones oscuras)

El nacionalismo podría considerarse una enfermedad que se intensifica cada tanto en la historia, especialmente cuando un pueblo se siente amenazado. Es por ello que quizás sean buenas noticias que existe una tendencia al alza de considerarse ciudadanos globales y no de una nación como primera concepción en los individuos, si es que podemos confiar en esta encuesta de la BBC que fue realizada en 18 países con 20 mil personas. 

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Según el sondeo, la tendencia de verse como un ciudadano del mundo es más común en economías emergentes, liderando en este caso Nigeria (73%), China (71%), Perú (70%) e India (67%), y España en quinto lugar. Esto contrasta con los países que están recibiendo olas de inmigrantes, como Alemania, donde en los últimos 15 años hay menos personas que se sienten cosmopolitas (sólo un 30%).

Entre los países europeos España es el que tiene una mentalidad más abierta a las interrelaciones, la exogamia y en general a la apertura hacia los migrantes. Rusia y Alemania son más cerrados.

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Sobre el nacionalismo vienen a colación las palabras de Borges, el escritor argentino que logró estatura universal abrazando la literatura sin fronteras. Borges dijo que los nacionalistas en su país eran (y podemos extrapolar) "quienes por un lado ponderan lo nacional, lo argentino y al mismo tiempo tienen tan pobre idea de lo argentino, que creen que los argentinos estamos condenados a lo meramente vernáculo y somos indignos de tratar de considerar el universo". Consideró que también el nacionalismo era "un mal de época" y que por el contrario era más lúcido "sentir todo el mundo como nuestra patria", puesto que "ser cosmopolita no significa ser indiferente a un país, y ser sensible a otros, no. Significa la generosa ambición de querer ser sensible a todos los países y a todas las épocas, el deseo de eternidad...".

Realmente el nacionalismo --y esto no significa que no valoremos lo que tenemos cerca y ayudemos y nos enfoquemos primero en lo local-- es una cortedad de visión, una más de las trabas y taras que tiene el ser humano, que no logra ir más allá de la programación social y de la dicotomía como modo de percepción.