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Qué tan trágica es una tragedia según el país donde ocurre (Infografía)

Sociedad

Por: pijamasurf - 03/26/2016

¿Por que la indignación masiva ante los ataques y atentados terroristas es tan selectiva dependiendo de en qué país sucedan?

Los recientes atentados perpetuados en Bruselas, al igual que los registrados en París en noviembre del año pasado, estremecieron al mundo entero. Decenas de vidas se perdieron en ellos, y la violencia asociada al fundamentalismo religioso ha sido condenada unánimemente. Sin embargo, junto con el sincero pesar, se evidenció un aspecto sobre el que vale la pena reflexionar: dentro del imaginario colectivo parece haber tragedias mucho más terribles que otras (llámese desastres naturales, atentados terroristas u otro tipo de siniestro), y el criterio para determinar la jerarquía tiene que ver con que éstas ocurran en países occidentales –a diferencia de tragedias que se registren en países "lejanos" como de Medio Oriente o África.

Por ejemplo, Irak, Afganistán, Nigeria y Siria padecen casi sistemáticamente sucesos de este tipo, algunos mucho más sangrientos, y aunque ciertos medios internacionales los reportan vagamente, rara vez siquiera se registran estos ataques en la mente colectiva –mucho menos se lamentan o llenamos nuestros muros en redes sociales con frases como "Yo soy París". 

Vale la pena recalcar que no se trata de minimizar ninguna muerte o atentado, pero sí es buena oportunidad para reflexionar sobre cómo funciona nuestro mecanismo de empatía y sobre qué dice esto de nuestra compasión cultural.

El siguiente mapa, elaborado por el blog de Cinismo Ilustrado, responde a la pregunta "¿Qué tan terrible es para el mundo que una tragedia ocurra en...?". Y si bien no queda claro qué criterio se establece para jerarquizar los distintos grados de indignación selectiva, la distribución parece al menos sensata de acuerdo a lo que podemos percibir en medios y redes:

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El alto costo psicológico de vivir en edificios aburridos y espacios monótonos

Sociedad

Por: pijamasurf - 03/26/2016

Investigaciones sugieren que vivir en espacios uniformes, repetitivos y monótonos afecta la salud

En nuestra vida cotidiana no solemos reflexionar mucho sobre cómo el espacio en el que nos movemos y nos relacionamos influye en nuestros estados mentales, pero varios estudios muestran que la arquitectura y el medio ambiente inciden de formas diversas e incluso son capaces de inclinarnos hacia estados enfermizos o, por el contrario, dotarnos de tranquilidad y concentración.

La revista NY Mag tiene un interesante artículo sobre los costos emocionales de vivir en espacios monótonos. Algunas investigaciones han descubierto que vivir en espacios en los que hay una diversidad de formas y en los que los edificios varían y no son enormes planos genéricos sin ninguna irregularidad fomenta una vida más saludable. Según Justin Hollander, profesor de la Universidad de Tufts, un análisis llevado a cabo para hacer entender a los arquitectos y urbanistas cómo el diseño arquitectónico afecta la salud de las personas muestra que la gente necesita vivir en espacios intrincados, con una cierta variedad, y no "en grandes cajas uniformes".

Colin Ellard, neurocientífico de la Universidad de Waterloo, ha hecho experimentos de campo en este sentido. Ellard investigó lo que ocurre cuando un espacio lleno de variación, en este caso de varios pequeños restaurantes, es transformado en un edificio de una cuadra entera. Este es el caso del gigantesco Whole Foods en la calle East Houston en Manhattan. Lo que era una calle agitada y viva, llena de formas y texturas estimulantes, se convirtió en una enorme fachada indistinta.  

Ellard realizó una serie de caminatas por esta zona de Manhattan para medir ciertas señales corporales en los voluntarios. Cuando llegaban al monolítico Whole Foods, las señales biométricas de las personas llegaron a su punto más bajo, dando muestras de aburrimiento; esto en franco contraste con los estímulos de "un vibrante mar de restaurantes con muchas puertas y ventanas abiertas". Ellard cree que para tener un ambiente urbano atractivo y fisiológicamente activo es necesario producir novedad cada tanto, de otra forma los individuos entran en un estado de letargo cognitivo al caminar. Esto es importante ya que el aburrimiento ha sido asociado con un incremento en los niveles de cortisol, la hormona ligada al estrés.

De acuerdo con Jacoba Urist, de NY Mag, existen estudios que vinculan lugares poco estimulantes con déficits de atención: hogares sin juguetes, arte y otros objetos similares están asociados con síntomas de trastornos de déficit de atención. Una ciudad llena de fábricas, de edificios habitacionales, supermercados y demás, que no permiten un respiro de color y forma, es el equivalente para adultos de una casa sin juguetes. 

Ahora bien, existe la necesidad de cultivar un balance y el moderno planeador urbano haría mal en llenar la ciudad de una cacofonía desordenada de estímulos sin parar ya que esto llega a convertirse en un asalto sensorial, una especie de fragmentación de la atención, y puede producir fatiga psicológica. No se trata de hacer de una ciudad normal Las Vegas, sino de encontrar el equilibrio y de recordar que el paisaje es parte de nuestra mente.